“Pulso” entre Gobierno y banqueros

En junio del año 2005, el Gobierno y la banca firmaron un convenio en el que las entidades se comprometían a prestar un billón de pesos con destino a la vivienda social. Un año después, el sistema financiero mostró haber cumplido el pacto.(VER GRAFICO)

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agosto 15 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-15

Hace tres meses, el Gobierno volvió a buscar a los bancos para que renovaran el compromiso para el primer año del segundo gobierno de Uribe y la reacción fue en un comienzo favorable. Incluso en las primeras reuniones sostenidas con el nuevo ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Juan Lozano, las cosas iban por buen camino. Sin embargo, hoy el panorama es totalmente distinto y el distanciamiento de los banqueros con el Gobierno es evidente y las posibilidades de firmar un nuevo pacto son virtualmente nulas. Ese ambiente se notó en la asamblea de la Asociación Bancaria el jueves y viernes pasado en Cartagena, pese al intento del mismo Gobierno por arreglar lar cargas: por primera vez un ministro de Hacienda intervino en dos oportunidades en la misma convención, aunque para muchos asistentes, sin mucho éxito. Carrasquilla habló en la instalación del evento sobre distintos temas, pero fue explícito en que el proyecto de reforma tributaria que el gobierno ha presentado al Congreso de la República no tiene por objeto hacer política social, lo cual fue interpretado por los asistentes como una respuesta al pedido de mantener los estímulos tributarios a la vivienda, sector que genera empleo y bienestar. Luego el viernes en la tarde, Carrasquilla presentó los proyectos de reformas tributaria y financiera y se esperaba que profundizara en los pedidos de los bancos, pero no hizo alusión alguna al tema de los impuestos y su intervención en el asunto fue una defensa académica del proyecto, lo cual no gustó para nada entre los banqueros. Ni siquiera se refirió al impuesto del cuatro por mil. Cuando el presidente Uribe intervino en la clausura, el ambiente era menos que amable y los banqueros estaban bastante molestos. Aunque no se hizo oficial la razón, fue extraño que la presidenta de la junta directiva de Asociación, Eulalia Arboleda, no estuviera en la mesa principal. Uribe intervino y aunque dijo que se iban a hacer algunas revisiones a la reforma tributaria para beneficiar a la clase media, fue enfático en afirmar que no se desmontaría el impuesto del cuatro por mil y en varias oportunidades aseguró que sobre algunos temas no había hablado con el ministro de Hacienda y que en otros si lo había hecho pero “no me ha dicho que sí”. Carrasquilla estaba a su lado en la mesa principal. Al final del discurso de Uribe, ningún banquero se quiso pronunciar e incluso algunos mantenían su descontento con el presidente del Bbva, Luis Juango, quién solo dijo al final: “sin comentarios”. El primer mandatario fue claro sobre su preocupación en el sentido de que “lo que se vaya a aprobar no vaya a producir un colapso a la vivienda”. De todas maneras, el gobierno ya había desistido de presentar en la convención el convenio para nuevos préstamos para vivienda social por considerar que no había ambiente. Al menos esa fue la idea del Ministro Juan Lozano, quién ha estado al lado de los constructores y banqueros por el mantenimiento de los incentivos a la construcción. El ministro estuvo en la clausura de la reunión de los banqueros, pero no intervino. En su discurso Uribe se mostró dispuesto a negociar algunos puntos de la reforma tributaria, pero eso no generó mucho convencimiento entre los banqueros. Por ejemplo, Uribe se mostró dispuesto a negociar en el Congreso un aumento del tope exento del cuatro por mil y extenderlo a retiros distintos de cuentas ligadas a la vivienda. También propuso que se bajara el impuesto a tres por mil y un punto fuera temporalmente para el llamado banco de las oportunidades. Sobre las cuentas AFC planteó dejarlas solamente para la vivienda de clase media y se eliminara para la vivienda suntuaria. Sobre el tema de la tasa marginal de tributación para los salarios altos, se declaró partidario de reducirla de 34 por ciento, pero no especificó porcentaje alguno. En todas las ideas de cambio a las que se refirió, dejó la sensación de que el asunto era parte de las discusiones en el Congreso de la República y que estaban en cabeza del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. En los términos anteriores, el pulso entre Gobierno y banqueros está planteado y al menos por ahora, el convenio para vivienda de interés social quedó “engavetado”, sin hacer mucho ruido porque los banqueros no estaban dispuestos a firmarlo. “Hay un cambio en las reglas del juego” Las cifras del crédito en general, pero en particular del hipotecario son elocuentes: un crecimiento de casi 50 por ciento en el último año, luego de casi una década de parálisis. Los banqueros consideran que instrumentos como el descuento de intereses y las cuentas AFC que estimulan el ahorro han sido determinantes en esa recuperación, pero también señalan que la reducción de las tasas de interés, seis puntos en los últimos meses, ha sido un factor fundamental. Por eso consideran que la decisión del Gobierno de eliminar ambos mecanismos y es un cambio en las condiciones que puede hacer mucho daño al sector de la construcción y por ende al sistema de financiamiento. Tres entidades financieras, Bbva, Bancolombia-Conavi y Davivienda responden por casi el 60 por ciento del crédito hipotecario y sus tres presidentes, piensan similar sobre el asunto. Una entidad oficial, el FNA, es responsable de poco más de otro 20 por ciento. “Yo no compré a Granahorrar, un banco hipotecario, para que cambiaran las reglas del juego”, dijo Luis Juango, presidente del Bbva, quien abiertamente descartó la firma de un nuevo convenio sobre financiamiento de vivienda de interés social. Efraín Forero, presidente de Davivienda, dice que es importante conocer exactamente lo que quiere el Gobierno para actuar en esa concordancia "pues creemos que la política de vivienda es una política de Estado y en esos términos se debería estar actuando. Si no lo es, cambian las condiciones". Jorge Londoño, presidente de Bancolombia, consultado sobre la posibilidad de firmar un convenio como el del año anterior, dijo tajantemente: "creo que no se necesita". En la asamblea de la Asobancaria, la presidenta de la junta directiva del gremio, Eulalia Arboleda, fue muy crítica sobre el tema al hablar de una seria "amenaza" lo que significa la eliminación de los incentivos tributarios a la vivienda, además de desestimular el ahorro y el empleo. La presidenta ejecutiva de la Asociación Bancaria, Patricia Cárdenas, en su intervención en el acto de clausura hizo un comentario sobre el impuesto del cuatro por mil, que generó la risa general: un estudio hecho hace algún tiempo por los hoy ministros de Hacienda, Alberto Carrasquilla y de Agricultura Andrés Felipe Arias, mostraba que el citado impuesto era ineficiente. El ministro Carrasquilla y el presidente Uribe se encontraban en ese momento en la mesa principal, al igual que el ministro Juan Lozano y la presidenta del Congreso de la República. La reforma tributaria sólo ‘colmó la paciencia’ Aunque para el sector financiero, la reforma tributaria es el principal factor que puede afectar asuntos como la bancarización y el crecimiento de la economía y de paso golpear el negocio financiero, hay un paquete de asuntos que requiere solución del Gobierno. - Cuatro por mil. Los banqueros creen que los bajos niveles de bancarización frente a otros países tienen que ver con el impuesto a las transacciones financieras. Con la reforma tributaria se mantiene este tributo, contrario al desmonte que se había planteado, incluso po r parte del mismo Gobierno. - Exenciones. La reforma tributaria elimina virtualmente las exenciones sobre el ahorro y los créditos para la vivienda, así como la deducción de los intereses pagados por los créditos. Su conservación es una pelea que están dando de frente los banqueros y los constructores y tienen un aliado que es el ministro de Vivienda, Juan Lozano. - Procesos judiciales. A los banqueros les preocupa que haya pleitos por 7 billones de pesos en los juzgados como consecuencia de la crisis del sector de la construcción de finales de los años noventa. Su queja es que las autoridades no han hecho lo suficiente para solucionar el problema, alegando que es un asunto del pasado. - La tasa de usura. La banca considera que el mantenimiento de una tasa tope por encima de la cual se considera usura, desestimula la utilización del crédito por sectores necesitados y es un estímulo al crédito informal y extrabancario. Creen que el Gobierno no ha puesto mayor atención en el tema. - Tarjetas de crédito. La reciente sanción al sistema de tarjetas de crédito por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio es un antecedente de intervención que no le hace bien al sistema financiero y podría ser extendido a otros instrumentos. - Servicios. Los banqueros creen que el Gobierno, a través de la Superintendencia de Industria y Comercio, está preparando medidas para intervenir o regular los costos de los servicios financieros considerarlos muy altos.1,5billones de pesos era el monto que el Gobierno pretendía que se comprometiera a prestar la banca en un año para financiar el programa de vivienda de interés social, VIS.

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