Punto para el presidente Obama

Más que una señal para Cuba, la decisión del presidente de Estados Unidos, Barak Obama, de levantar por 6 meses la aplicación del capítulo cuarto de la Ley Helms Burton, es una señal para el mundo.

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julio 17 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-17

¿Por qué? Porque ésta es una ley extraterritorial que molesta a todos en el planeta, ya que legisla no para los estadounidenses, como debería ser, sino que lo hace para los extranjeros. La ley, en el capítulo que fue suspendido, pretende sancionar a los empresarios europeos, canadienses, chinos, británicos, a todos quienes tengan negocios con Cuba, negándoles su ingreso a Estados Unidos. Por supuesto, en la práctica, semejante norma tan absurda no se cumple, porque viola todos los tratados comerciales firmados por Estados Unidos y contradice la esencia del capitalismo: la libertad de cualquier persona o empresa para hacer negocios de forma global con quien quiera y donde quiera. Es una ley aprobada durante un gobierno demócrata. Fue firmada por el presidente Clinton en 1996, luego del incidente dramático cuando la Fuerza Aérea Cubana derribó un avión de Hermanos al Rescate, que se encontraba en el espacio aéreo del país. El Gobierno y la sociedad estadounidense reaccionaron indignados frente a esos lamentables sucesos y ese fue el origen de la ley: endurecer el bloqueo económico a Cuba, buscando impedir la inversión extranjera de parte empresas de otras nacionalidades. Lo que hace hoy Obama, en un clima de opinión completamente distinto, es dar la señal contraria a los empresarios del mundo. Les está diciendo que el asunto no es con ellos, que respeta la soberanía de sus países y la libertad que ellos tienen para realizar inversiones en Cuba. Lo que los latinoamericanos esperamos, seguramente la mayoría, es que esta suspensión temporal de dicha ley se convierta en permanente. Es la expectativa que hay frente a un presidente que ha dicho que remplazará la política de imposiciones hacia otros países, por la de cooperación, respeto y búsqueda de consensos. En una palabra, que privilegiará la diplomacia sobre las acciones unilaterales. Por supuesto, es también una señal para el Gobierno de Raúl Castro, que no puede hacer oídos sordos a esta señal política que está dando el presidente Obama, aunque en la práctica no signifique nada para la economía de la isla. Terminar la Guerra Fría en el Hemisferio Occidental, que sigue vigente a pesar de que hace dos décadas finalizó, pasa sin duda por el levantamiento del bloqueo a Cuba. ¿Cómo normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba? Mediante un diálogo directo y franco entre ambos. Estados Unidos puede contribuir aceptando que se inicie sin condición alguna, mientras que Cuba puede hacerlo admitiendo que en esa mesa no hay temas vedados: derechos humanos, democracia, libertad de expresión, entre otros. Y que ese diálogo supere el que hoy existe, importante, pero limitado a los temas migratorios. Con todo, la batalla más dura que Obama debe dar para imponer una nueva política sobre Cuba, es al interior de su país. Dejar atrás las visiones de amor u odio frente a la Revolución cubana es lo más difícil. Para ello cuenta con unos aliados fundamentales: los empresarios estadounidenses que seguramente quieren hacer negocios en Cuba, como lo están haciendo en China o en Vietnam. El pragmatismo siempre llega primero al sector privado que al Gobierno o el Congreso. Obama ha escogido bien la señal que está dando con esta ley rechazada unánimemente por los empresarios globales. Ahora los cubanos deben actuar. '' Más que una señal para Cuba, la decisión del presidente de Estados Unidos, Barak Obama, de levantar por 6 meses la aplicación del capítulo cuarto de la Ley Helms Burton, es una señal para el mundo.WILABR

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