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Quedan varios temas por organizar en lo referente a renovación urbana

La discusión de ciudad expandida está ligada a identificar qué tan preparados estamos para abordar la renovación urbana e identificar las necesidades de la urbe y sus habitantes.

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septiembre 26 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-26

Si lo que requerimos es aumentar la oferta de vivienda de interés prioritario, ¿con cuál modelo de ciudad podremos llegar más fácilmente a atender esta demanda?

Así, la renovación urbana vuelve a estar en las agendas pública y privada y, por lo tanto, debemos buscar entre todos las respuestas a estos interrogantes.

Seguramente, desde la teoría es fácil inclinarse por alguno de los dos modelos; sin embargo, en la práctica hay que contar con una serie de elementos que permitan tomar alguna decisión.

Por supuesto, y difícilmente, puede existir quien difiera de las bondades de la ciudad compacta, pues sus fortalezas ambientales, económicas, sociales y urbanísticas son más evidentes que la ciudad expandida sin control.

A través del tiempo y por las distintas experiencias internacionales, la renovación urbana requiere de esquemas complejos con sus consecuentes riesgos económicos.

No obstante, cuando se desarrollan los proyectos son evidentes las ganancias que obtienen las ciudades en temas tributarios, urbanísticos y, sobre todo, sociales.

Nueva York, Londres, Barcelona y Buenos Aires son ejemplos exitosos de que no solo lograron trascender el tiempo o el momento político, sino proyectar la imagen de ciudad que se estaba buscando y, de paso, alcanzar los retos económicos.

Ejemplos locales

Estos casos, como muchos otros, demuestran la importancia de la intervención en lo físico, que acompañada de procesos sociales y de gestión, evidencian que una excelente calidad urbanística garantiza ciudades eficientes, más humanas, sostenibles y competititivas.

La renovación urbana tiene diferentes enfoques y matices. Existen sectores que por su deterioro o, más que deterioro, por su miseria humana y social, requieren rápidamente la intervención del Estado.

Efectivamente, en estos casos el esfuerzo público debe ser enorme y, por qué no, una obligación para terminar con tantos años y vidas en la miseria.

Bogotá lo hizo y la ciudad no solo acabó con El Cartucho sino que generó un espacio público que aún puede ser la semilla para la renovación del resto del sector.

Pasto también tomó la decisión y generó la Plaza del Carnaval, aunque aún espera que se logre continuar con el proyecto. Pereira, con el gran proyecto de Ciudad Victoria, también dotó a la ciudad de espacio público y de un gran equipamiento cultural y, de paso, fue más lejos y atrajo inversión privada para generar comercio organizado, oficinas y aún continúa.

Pero hay otra manera de ver la renovación: aquellas zonas que si bien no están deterioradas se encuentran 'subutilizadas', servidas por buena infraestructura vial y de transporte, espacio público y servicios públicos, pero con bajísimas densidades.

Estos sectores tienen un potencial enorme y aunque se han ido renovando por acción del constructor privado, lo ideal es hacer operaciones integrales, dejando de lado el desarrollo aislado de predios.

Finalmente, hay otra manera de complementar la renovación: con mecanismos para reutilizar edificios abandonados, que en el caso bogotano bordean importantes avenidas y se encuentran en zonas que -de seguir en ese abandono- pueden generar deterioro intenso.

¿Por qué los extranjeros son casos exitosos?

Porque tienen datos comunes, como alguna forma de apoyo estatal, pero también donde el riesgo ha sido compartido entre los sectores público y privado.

Si se analiza el caso de Pasto (Plaza del Carnaval) o el de Bogotá (parque Tercer Milenio), ninguno de los dos trascendió el momento de una administración, por lo tanto se debe pensar en gerencias basadas en entidades de economía mixta o privada que garanticen la continuidad de las operaciones, pues la renovación no es de corto plazo.

En la mayoría de los casos, la concurrencia de los diferentes niveles de gobierno ha sido vital para el éxito: la Nación, la región (en nuestro caso, el departamento) y la ciudad aportan.

En las grandes operaciones, esta semilla que se genera por el esfuerzo público, acompañada de una gerencia permanente que garantice la sostenibilidad y transcienda las bondades que logra la ciudad, se convierte en un atractivo para inversionistas y desarrolladores. Esto se logra cuando se definen mecanismos de asociación en los que todos ganen.

Sobre incentivos, gestión y valor del suelo

El papel de todos es indispensable, pero hay elementos que son fundamentales de resolver y que por estar bajo la tutela de la administración pública son reflejo de la voluntad política que se requiere para sacar adelante el tema, por ejemplo:

Coordinación institucional, mediante la cual todas y cada una de las entidades jalonen hacia el mismo lado. La renovación no debe ser vista ni manejada como un trámite más.

Implementar incentivos normativos, tributarios y sociales que vuelvan atractivas estas operaciones, es decir, que minimicen -en parte- el riesgo que implica involucrarse en un proyecto de renovación.

Liderar gestión de suelo apoyando los procesos de compra, expropiación, reubicación temporal, entre otros instrumentos que se requieren para acceder a la tierra.

Revisar cómo valorar el suelo en los casos de renovación urbana, pues con las metodologías existentes los resultados han sido de valores por metro cuadrado que desconocen valoraciones realizadas, sobre todo, en zonas deterioradas, lo que cierra toda posibilidad de inversión privada.

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