Quedaron atrás 'sabelotodo', con poco carisma e interés por sus empleados; aprenda cómo ser líder en la crisis

Priman los seres humanos capaces de crear una conexión emocional. Ante el derrumbe de la economía mundial son más los que buscan nuevos modelos empresariales y de liderazgo.

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noviembre 21 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-21

El líder ya no es el 'sabelotodo' ni el que tiene el mando, sino aquel que está conectado con su gente y es capaz de sacar de ella su mejor potencial.

Ante una situación de manejo grave, el gurú empresarial Ken O'Donell sostiene que el líder de hoy debe reunir tres características fundamentales.

La primera, ser capaz de ponerse en el centro de la situación y observar objetivamente. "Esto quiere decir, tener una visión más sistémica para poder tomar decisiones precisas y acertadas.

La segunda: hay individuos que no tienen valentía para desarrollar relaciones saludables, crear un ambiente de confianza y respeto, y no entienden que hay gente que depende de ellos y que ellos también dependen de la gente. Si no lo logran serán los primeros abandonados en los tiempos de crisis", sostiene.

Y la tercera condición para el líder, según el experto, es que debe tener visión desde arriba, "eso quiere decir, supervisión, pulso firme para dar instrucciones explícitas. Pero cuando los tiempos no son críticos, tiene que ser un buen 'intervisor', es decir, ser capaz de involucrar a la gente, de inspirarla, de hacer que participe. Tiene que poder ver más allá para hacer que los demás den pasos largos".

O'Donell, autor del libro Liderazgo: lecciones para tiempos turbulentos, también resalta otra cualidad más personal. Se trata de la capacidad de intravisión, de verse a sí mismo, tener equilibrio y conciencia.

Al respecto, David Yersford, vicepresidente senior de Wilson Learning, sostiene que para que una compañía sea exitosa debe poder constituir altos niveles de desempeño y realización tanto en los empleados como en los clientes, lo que implica poder construir un compromiso o conexión emocional tanto en los empleados como en los clientes.

"El gran desafío es tener la capacidad de anticiparse a las expectativas y crear una promesa integral coherente y consistente en el tiempo. Esto implica que las organizaciones deben tener la capacidad de continua transformación de los líderes. Es una renovación en las creencias y en la forma de ver al cliente. Primero se transforma el individuo, el líder, y luego el negocio. Eso es lo que agrega valor en los diferentes entornos".

El consultor añade que lo primero que debe tener un líder es claridad de propósito. "Su foco debe estar más en la capacidad de crear un contexto en donde haya pasión, energía e inspiración. Es el vehículo fundamental para facilitar la creación e innovación en el valor y entrega de forma consistente".

A lo que Alberto Pérez, presidente y fundador de Wilson Learning Latinoamérica agrega que el liderazgo es un balance de esencia y forma. "El poder del líder nace en lo que él es como individuo, en sus valores, su filosofía. Eso es lo que genera la comunicación emocional".

A lo que O'Donell agrega que uno de los primeros mitos que se desploma frente al nuevo paradigma del liderazgo es la idea de que el líder necesita una designación formal. "A raíz de este concepto, el liderazgo ha sido visto como una posición, más que como una actitud o una visión.

Los que ostentan los cargos son considerados líderes, pero, de hecho pueden ser solo gerentes eficientes o inclusive aburridos supervisores que no inspiran a nadie", concluye en su libro.

Optimismo laboral

La crisis económica mundial, calificada como la peor desde el gran colapso de 1929, no ha tocado del todo a Latinoamérica por lo que las tendencias de contratación laboral para el segundo semestre del 2008 siguen estables, e incluso aumentan en algunos nichos del mercado.

Así lo demuestran los resultados del segundo estudio regional 'Coyuntura del mercado laboral en Latinoamérica', de bumeran.com.

El estudio se basó en una muestra de 1.328 casos entre empresas y consultoras de Colombia, México, Argentina y Venezuela. Mientras en agosto de este año un 42 por ciento de las empresas estimaban que no contratarían personal extra para el segundo semestre del 2008 esta cifra se redujo al 10 por ciento. 

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