‘Queremos que el mundo aprenda de Colombia’

El Gobierno colombiano actual ha adoptado la medición multidimensional de la pobreza como herramienta para generar políticas públicas en materia social, buscando disminuir sus índices.

Diego Zavaleta / Oficial de Investigación OPHI, Universidad de Oxford

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Diego Zavaleta / Oficial de Investigación OPHI, Universidad de Oxford

Finanzas
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diciembre 21 de 2012 - 12:58 a.m.
2012-12-21

La Universidad de Oxford y el Oxford Poverty & Human Development Initiative (OPHI) han creado una metodología para medir el nivel de pobreza de los países.

Esta medición internacional multidimensional le permite a cada nación realizar un análisis minucioso de su índice de pobreza, teniendo en cuenta dimensiones de base como la salud, la educación y el estándar de vida.

Esta herramienta ha sido adoptada por el actual Gobierno colombiano, desde que fue aprobado el Plan de Desarrollo, y sus resultados influyen en la toma de decisiones relacionadas con los programas sociales del Estado.

“La metodología es ajustable, por lo que se pueden modificar las variables y los temas relevantes de análisis, dependiendo de los intereses de cada nación”, indica Diego Zavaleta, oficial de investigación de OPHI, quien habló con ‘Portafolio’.

¿Qué países del mundo aplican hoy el método?

En Latinoamérica: México y Colombia y, hasta el momento, lo ha adoptado también, el Reino de Bután, en el Himalaya.

En verdad es relativamente nuevo.

¿Cómo analiza la forma en la que Colombia ha aplicado la metodología?

La experiencia de Colombia es un ejercicio innovador por dos aspectos.

Uno es la parte técnica, en la que hay un grado importante de innovación, pero lo que sí es muy valioso para nosotros, que lo vemos desde afuera, es el siguiente pasó tras la medición, pues con ella se obtiene un número, pero ¿qué hacer con ello?

A diferencia de otros países aquí hay una apuesta muy fuerte: vamos a ponernos metas basados en ese número.

Entonces, lo incluyen en el Plan de Desarrollo, y el Presidente dice, por ejemplo, que al cabo de cuatro años este número tiene que bajar a determinados niveles.

Y ese número da pie, también, a metas sectoriales.

Cada ministerio se ocupa de esto, si no baja la cifra; es muy fácil darse cuenta qué parte del engranaje no ha funcionado, y se pueden tomar los correctivos que sean necesarios.

Además, al decirlo, al hacerlo un tema público, eso le da un carácter de legitimidad que no habíamos visto antes.

¿En definitiva, la medición da pautas de acción en materia social?

Por supuesto.

Más allá del compromiso y de la transparencia, como se ha dado en el caso de Colombia, lo importante es que estos datos se usan para generar políticas públicas como en los programas de ‘Más Familias en Acción’ o en la ‘Red Unidos’ y poder decidir, a quién le vamos a dar las transferencias o en dónde nos concentramos para las políticas sociales para reducir la pobreza.

Esto define un mapa más completo sobre quién es pobre, qué le falta, y cómo usar los recursos asignados para ello.

Existen diferentes modelos de medición de la pobreza. ¿Dónde está la diferencia?

Existen básicamente dos ejercicios. Una es la medida a nivel mundial, como la que hace el Banco Mundial (BM), sobre los ingresos, otra de este tipo, que hace Naciones Unidas, que cuenta con nuestro apoyo, en lo que tiene que ver con el cálculo sobre el índice de pobreza, que se llama igual que en Colombia, Índice de Pobreza Multidimensional, IPM, pero este modelo tiene pocos indicadores, pues deben ser comparables a nivel mundial, porque levantar datos de variables comunes a todos los países no es fácil; por eso, por ejemplo, en estos casos solo se analizan los ingresos.

El otro ejercicio es el que puede trabajar cada país, con más aspectos de análisis, es decir, variables que consideren y en las dimensiones necesarias que les resulten importantes a cada país.

¿Qué resultados conoce de Colombia?

Tenemos las cifras oficiales. Hablamos de lo que pasó el año pasado. Una caída de la pobreza en ingresos de 3 por ciento y una caída en pobreza multidimensional de 1 por ciento.

¿Tener dos modelos de medición no genera un poco de confusión en los resultados?

La gente piensa que la medición multidimensional viene a suplantar la medida de los ingresos.

Entonces, dicen que es una forma de falsear las cifras y presentar datos en los que hay menos pobres.

En el caso de Colombia, que lo hizo muy inteligentemente para evitar ese debate, lo que decidieron fue seguir calculando ambas medidas y mostrar ambos resultados.

¿Se podría decir que el IPM dicta líneas de acción?

La medición del Índice de Pobreza Multidimensional ha servido a ‘Familias en Acción’ y a la ‘Red Unidos’ para crear acciones dirigidas a la población que más lo necesita y en los aspectos álgidos, buscando mejorar su nivel de vida.

GENERANDO CAMBIOS SOCIALES SOSTENIBLES

¿Cuál es la diferencia en un estudio de la pobreza basado en los ingresos y en uno que se haga multidimensional?

La diferencia es muy clara.

En el primer sistema solo se analiza un aspecto, los ingresos de cada individuo, y sobre ello se analiza quiénes están por debajo de la línea de pobreza y quiénes por encima.

Entretanto, la medición multidimensional permite analizar mayores aspectos, temas que influyen en la realidad de cada país, y que les son potencialmente importantes para la toma de decisiones sociales, que impacten en la población y ayuden a superar la pobreza.

Los países que han adoptado el modelo multidimensional, como el de Oxford, pueden conocer, de una manera más precisa, los aspectos en los que hay que trabajar, apuntando a las necesidades apremiantes; por eso cada país incluye las variables que considere necesarias.

Astrid López Arias

Economía y Negocios