Todo lo que quería saber sobre la negociación de créditos contaminantes

Todo lo que quería saber sobre la negociación de créditos contaminantes

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septiembre 19 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-19

En la última década, muchos países se han sumado a la lucha contra el calentamiento global ideando políticas para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero. Algunos han instituido impuestos a la emisión de dióxido de carbono, el principal causante del calentamiento global. Otros han elegido un sistema que establece un límite general a las emisiones de dióxido de carbono y luego permite a las compañías comprar y vender el derecho a contaminar dentro de ese límite.

La Unión Europea fue la primera en probar el segundo método y Estados Unidos ha debatido adoptarlo.

Pero, ¿cómo funciona este sistema?

¿Cuán efectivo es a la hora de reducir la contaminación? ¿Cómo
afectará los bolsillos de los consumidores y de las empresas? A continuación, algunas respuestas a estas y otras preguntas sobre esta opción de política medioambiental.

¿Cuál es la lógica de la comercialización de créditos de carbono?
El sistema usa incentivos financieros para animar a las empresas a que reduzcan sus emisiones. Un cuerpo regulatorio establece un límite general de emisiones anuales y luego asigna porciones de ese total a las empresas más contaminantes.  Si una compañía quiere emitir más que su límite individual, debe comprar permisos a otra empresa que esté emitiendo menos de su cupo.

Con el tiempo, los límites de emisión se van reduciendo, haciendo más caro el seguir contaminando.

¿Quién participa en el plan europeo?

El sistema de la UE cubre seis sectores industriales: fabricantes de pulpa de papel, cemento, vidrio y acero, proveedores de electricidad y las refinerías de petróleo. El sistema, en vigor desde 2005, cubre unas 11.500 plantas industriales, que emiten cerca de la mitad del total de gases contaminantes de Europa. Las emisiones de los autos, aviones y edificios no están cubiertas en el plan.

¿Cómo se organiza el sistema?

En Europa, la Comisión de la Unión Europea sobre Medio Ambiente establece límites generales sobre la emisión de dióxido de carbono para los 27 países miembros.

Cada país luego presenta un plan de distribución de créditos a la comisión, especificando qué porción de los créditos del país se destinarán a cada fábrica participante. Los permisos de contaminación se basan en parte en las emisiones esperadas para cada planta, pero los reguladores también tienen en cuenta el impacto que la reducción de emisiones de cada empresa tiene en la economía. La entrega de permisos de contaminación es objeto de un intenso cabildeo por parte de las industrias.

Compañías independientes auditan los registros de emisiones para comprobar su veracidad.

¿Cómo puede una empresa comprar permisos adicionales?

Una firma que necesite permisos puede comprarlos directamente a una compañía a la que le sobren, pero la mayoría se negocia en bolsas electrónicas. Además de las empresas involucradas, bancos, fondos de cobertura y otros inversionistas pueden negociar con permisos de emisión como lo hacen con cualquier otro instrumento financiero.

El mercado se está expandiendo rápido:

según el Banco Mundial, cerca de US$50.000 millones de créditos de carbono cambiaron de manos en 2007, más del doble que en 2006.

¿Cuán efectivo ha sido el sistema en Europa?

La emisiones de dióxido de carbono se han incrementado en la UE desde que la comercialización de créditos entró en vigor en 2005, 1.1% el primer año y 0,8% el segundo, según la Comisión Europea.

Los reguladores y expertos en medioambiente dicen que los gobiernos europeos, preocupados por la posibilidad de perjudicar a sus economías, establecieron límites de emisión demasiado altos, que permitieron un aumento de las emisiones y no proporcionaron incentivos para modernizar las fábricas.

Se emitirán menos permisos en la segunda fase del programa, entre 2008 y 2012, pero su efectividad, en última instancia, depende de la voluntad política.

¿No es este un sistema que lo encarece todo?

Los límites de emisiones aumentan el costo de generar electricidad y encarecen la producción de productos. Es inevitable transferir a los consumidores parte del alza.

Pero en términos reales, es muy difícil establecer la responsabilidad exacta de los créditos de carbono sobre los precios, ya que muchos factores infl uyen en el precio de la electricidad.

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