Racionalización y eficiencia

Colombia entera anhela un sistema de salud que sea de cobertura universal y que abarque una amplia gama de enfermedades y tratamientos. Sin embargo, el país cuenta con recursos limitados que deben ser empleados para sostener, no sólo la salud, sino también otros retos sociales como nutrición, educación y la vivienda, o los problemas de seguridad.

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marzo 05 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-05

En las últimas dos décadas han llevado a cabo numerosas reformas para mejorar el sistema de salud del país. Éstas, que han aumentado la cobertura y favorecen el bienestar de los ciudadanos y la competitividad del país, han sido ampliamente debatidas. Por esto, quisiera concentrarme en dimensiones menos tradicionales del problema. La eficiencia y eficacia del sistema de salud no depende exclusivamente del Gobierno, las EPS, los centros de salud o los médicos. También requiere del correcto uso que le demos los usuarios. Dos ejemplos para ilustrar este punto. Históricamente, la salud en Colombia se ha centrado más en la curación que la prevención. Si bien este fenómeno es en gran medida causado por desconocimiento o negligencia de las personas con su propia salud –lo cual es difícil de controlar– existen instrumentos que se pueden utilizar para remediar parcialmente este problema. Por ejemplo, hacer obligatorio, a partir de cierta edad, un chequeo médico anual que, idealmente, sea realizado por un mismo médico. Con esto, se detectan enfermedades con antelación, lo que facilita y reduce costos de los tratamientos, y se generan unas relaciones de largo plazo entre médico y paciente, lo cual evita diagnósticos errados o excesivos. Muchos usuarios del sistema de salud acuden a las salas de urgencia de manera innecesaria con el propósito de evitar esperar una cita. Algo que muchos no saben es que, en promedio, una persona sana que acude a urgencias tiene una mayor probabilidad de morir o enfermarse ese mismo año, debido a la exposición a otras enfermedades. Existen casos interesantes sobre esquemas organizados de visitas domiciliarias para tratar ‘urgencias menores’ de salud que pueden ser analizados y replicados en el país. Los médicos y hospitales también cuentan con opciones para mejorar la eficiencia del sistema mediante el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en los hospitales. Un ejemplo es el caso del Washington Hospital Center en E.U., donde se diseñó un sistema, que Microsoft luego adoptó y nombró Amalga, en el cual se tiene acceso, en tiempo real, al historial clínico de los habitantes de una región. Este sistema se creó, en un principio, como una herramienta para ahorrar tiempo en la sala de urgencias del hospital, pero luego fue extendido al resto del hospital y posteriormente replicado en otros del país. El uso de las TIC le permite a los médicos tomar decisiones bien fundamentadas y al sistema ahorrar costos en exámenes y tratamientos innecesarios. Sin embargo, para racionalizar costos es necesario ir más allá. Por un lado, sería pertinente crear en el país un comité científico que elabore y actualice un sistema de consulta para los médicos y enfermeras en el cual se presente información sobre tratamientos o procedimientos estandarizados para cada tipo de enfermedad que estén basados en costos y efectividad. Este esquema de procedimientos sería utilizado de manera opcional por los médicos, pero bajo un sistema de incentivos para promover su uso. De otra parte, es necesario ejercer una mayor vigilancia para asegurar que los beneficiarios del régimen subsidiado efectivamente no estén en capacidad de pagar los servicios de salud prestados. Colombia enfrenta el gran reto de generar un sistema de salud que sea financieramente sostenible, de cobertura universal y que incluya los tratamientos y servicios de salud que como sociedad podamos cubrir con el actual nivel de desarrollo. No es un reto fácil. Por este motivo, el esfuerzo e iniciativas no deben venir sólo del Gobierno y las autoridades locales: debe venir también de los usuarios y del sector de la salud. * Presidente del Consejo Privado de Competitividad. ADRVEG

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