Rafael Correa se alista para otra victoria en Ecuador

El reto del presidente ecuatoriano, no es ganar la reelección, sino lograr la mayoría en el legislativo.

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febrero 15 de 2013 - 11:34 p.m.
2013-02-15

La elección presidencial de Ecuador se presenta como la crónica de una victoria anunciada para el mandatario socialista Rafael Correa, decidido a anclar su ‘revolución ciudadana’, con la que logró un récord de permanencia en el poder y liderazgo internacional.

Favorito de todos los sondeos, este carismático economista de 49 años, hijo de una familia modesta del puerto de Guayaquil (suroeste) y con estudios en universidades de Estados Unidos y Europa, parece encaminarse a un claro triunfo desde la primera vuelta del domingo, para lo que se requiere la mitad más uno de los votos o 40 por ciento con una ventaja de 10 por ciento sobre su más cercano contendor.

“Su victoria parece más que asegurada, la única incertidumbre reside en la amplitud de su ventaja”, dijo Marco Romero, politólogo de la Universidad Andina.

En la cima de su popularidad gracias a los programas sociales que ha desarrollado con fondos provenientes del petróleo, Correa logró restituir la estabilidad a este país de 15 millones de habitantes, que vio pasar a ocho jefes de Estado desde 1996 hasta su llegada a la presidencia en 2007.

Adversario del neoliberalismo y enfrentado a los medios de comunicación y a los sectores financieros, Correa pide a los ecuatorianos un último mandato de cuatro años, pues la Constitución le impide aspirar a un tercer periodo de gobierno.

Como reto más difícil de superar, Correa buscará mañana, cuando también se realizan las elecciones parlamentarias, obtener para su partido Alianza País la mayoría absoluta en el Congreso. “No es el proyecto de un hombre, es una revolución ciudadana. Hay que hacer irreversible esta revolución. Estamos con los excluidos, con los pobres”, lanzó Correa la noche del jueves, en el acto de cierre de su campaña electoral en un populoso barrio del sur de Quito.

Tras haber modificado los contratos con las multinacionales petroleras y después de renegociar la deuda externa ecuatoriana, Correa se muestra orgulloso por los índices de reducción de la pobreza, que afecta actualmente a una quinta parte de la población. Una victoria por amplio margen le dará “legitimidad y capacidad para emprender políticas públicas que hoy por hoy son conflictivas”, comentó Santiago Basabe, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Los detractores de Correa lo acusan de espantar las inversiones extranjeras y critican sus lazos con Cuba y con la Venezuela de Hugo Chávez, pese a que más allá de lo desplantes verbales el mandatario ecuatoriano ha adoptado una línea más pragmática. “Con su reeleción puede tener mayor activismo, pero no cuenta con los recursos para un liderazgo regional”, señaló Romero.

Oposición fragmentada
Correa no debería temer a la oposición, tan fragmentada que concurre a estas elecciones con siete candidatos presidenciales. El banquero Guillermo Lasso, un político conservador que denuncia el autoritarismo de Correa y aparece como su principal rival, apenas cuenta con el 10 por ciento de la intención de voto.

Los demás aspirantes, entre los que figuran el expresidente nacionalista Lucio Gutiérrez y el hombre más rico de Ecuador, Alvaro Noboa, tampoco han logrado despegar en las encuestas. De modo que si consigue la bancada que desea en el Congreso, Correa debería emprender en un nuevo mandato el proyecto al que más importancia da en estos momentos: el desarrollo de la minería a gran escala, al que se oponen las comunidades indígenas.

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