Rafael Gama Quijano: más que un banquero

Rafael Gama Quijano: más que un banquero

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mayo 14 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-14

A los 83 años de edad falleció Rafael Gama Quijano, quien gerenció el Banco de la República entre 1978 y 1982. Su partida deja tristezas, pero más que nada recuerdos gratos y un ejemplo vivo de lucha, profesionalismo y amistad.

Es difícil de explicar, pero a pesar de la brecha generacional me unió con 'Rafa', como me atreví a llamarlo luego de varios años, una amistad iniciada por herencia de mis padres y luego por haber encontrado en él a un amigo, mentor y consejero.

Si se pudiera resumir la vida de Rafael Gama, se debería decir que fue un hombre de méritos. Siendo contador público, ingresó joven al Banco de la República para iniciar su carrera profesional.

Gracias a su vocación de estudio, disciplina y rigor profesional, fue escalando paso a paso las más importantes posiciones hasta llegar a dirigir los destinos del Banco Central. Entre las muchas funciones que cumplió estuvo la sub-gerencia de asuntos internacionales y la representación del Banco en Londres, donde se especializó en política monetaria internacional y se convirtió en una autoridad en el mercado mundial del oro.

Siendo gerente del Banco de la República, fuera de dedicarse a los temas cotidianos propios de los banqueros centrales, su obsesión fue la promoción cultural. Su estímulo y apoyo a la Biblioteca Luis Ángel Arango fue vital en el proceso de convertirla en el tesoro de consulta permanente, que académicos y estudiantes agradecen a diario.

Su decisión de recuperar el Teatro Pedro de Heredia en Cartagena, cuando sus puertas se habían cerrado por abandono, llevó a que el Banco, a través de un contrato de comodato por 99 años, adoptará y remodelara el que hoy es orgullo cultural de Colombia.

Otra de sus luchas fue el financiamiento del Centro de Convenciones de Cartagena. Siendo gerente del entonces Proexpo, durante el Gobierno de Alfonso López Michelsen, entre 1975 y 1978, y luego como gerente del Banco Central, Gama decidió impulsar la obra que desde años atrás la ciudad pedía a gritos y que sus predecesores, invocando principios de supuesta austeridad, habían ignorado. Durante la inauguración del Edificio, el entonces presidente Julio César Turbay se refirió a él como un "Alcalde Sui-Generis" de la ciudad heroica. A los opositores de la obra, 'Rafa' siempre les dijo que ese Centro de Convenciones sería vital para la promoción de las exportaciones colombianas. La historia le dio la razón.

Una de las virtudes de Rafael Gama fue la sencillez. No era un hombre saturado por vanidades ni por envidias, y por el contrario fue un amigo generoso con sus conocimientos. Nunca olvidaré sus recomendaciones de lecturas, artículos y libros de política monetaria y hacienda pública, como tampoco la obsesión por lograr que sus amigos leyeran el Economist, hasta el punto que a veces sospeché que hiciera parte de la fuerza de ventas de la publicación británica.

Como amigo y miembro de la familia, 'Rafa' deja un gran vacío. Siempre enseñó con el ejemplo y dio por sus seres queridos lo mejor de sí en cada minuto de su vida. Quizás fue esa obsesión de sacar las cosas adelante, sin esperar aplausos ni agradecimientos, la que lo llevó triunfar profesionalmente y a consolidar un hogar ejemplar con Gilma su esposa y amiga.
Pierde Colombia con Rafael Gama uno de los más exitosos y honorables servidores públicos. Aquellos que en silencio dejan impronta e internamente saborean el gusto del deber cumplido.

¡Descanse en paz!

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