Recalentamiento chino

Durante las últimas semanas se han presentado varias protestas en China, en las que el común denominador es la creciente inconformidad con la inflación.

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mayo 19 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-19

El presidente Hu Jintao ha llamado la atención sobre el problema a las autoridades económicas y, ante las aparentes señales de recalentamiento que están originando las presiones inflacionarias, se tendrán que tomar medidas urgentes. Las causas del recalentamiento se deben a que por muchos años los flujos de capital hacia el país han aumentado con mayor velocidad que los flujos que han salido de allí para el resto del mundo. La demostración de esta tendencia se ha hecho notoria con la inefectividad de las medidas para absorber el impacto en el crecimiento del consumo y la oferta de dinero. Considerando los obstáculos jurídicos para la salida de capitales, las únicas herramienta disponibles para controlar el exceso de liquidez y contener la inflación radica en permitir que la moneda se aprecie con mayor velocidad, aumentar las tasas de interés e incrementar los niveles de reservas bancarias. Estas medidas, en efecto, podrían frenar el otorgamiento de créditos y la demanda por dinero, pero también podrían acarrear dificultades para el sector exportador, que a su vez ha sido el principal motor del crecimiento. Para muchos centros de investigación económica y analistas de mercados, uno de los mecanismos adicionales para que China enfrente la inflación radica en permitir e incentivar la inversión en el exterior con más libertad, ya que al hacerlo principalmente el Gobierno, como acontece en la actualidad, si bien ha aumentado los flujos hacia otros destinos, no logra detener la fuerza con la que se moviliza la oferta de circulante y se expande la liquidez. Las reservas internacionales de la segunda economía del mundo han aumentado en doscientos mil millones de dólares durante el último trimestre, llegando al 51 por ciento del PIB. La incapacidad de esterilizar estos flujos ha acelerado el ritmo inflacionario y ya se sitúa en el 6 por ciento (el más alto en tres años). El aumento en los precios de los alimentos frente a una gran masa laboral con salarios bajos, ha conducido a protestas en distintas ciudades y un creciente clamor por un incremento en el salario mínimo. Reaccionar ante este pedido, aunque es políticamente prioritario, también puede ser otro factor adicional para un aumento generalizado de precios. El Gobierno de Pekín debe tomar medidas efectivas. El problema es que las decisiones de fondo quieren ser postergadas hasta el 2012, cuando tenga lugar el cambio de mando en la cúpula de Gobierno. Esperar demasiado ante un recalentamiento ostensible puede afectarle la llama al dragón de oriente y traerle dolores de cabeza a la economía global. ivanduquemarquez@gmail.com HELGON

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