Recaudo tributario: el lío será en 2010 470

Hace una semana, el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, empezó a ambientar el oscuro panorama que enfrentará el país en materia fiscal en el 2010.

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mayo 13 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-13

“Es indudable que las condiciones fiscales del 2010 son más difíciles que en el 2009. Por eso hemos sido cuidadosos en la política de endeudamiento porque vamos a requerir esfuerzos adicionales en ese año para evitar una reducción en la inversión pública”, dijo el Ministro. Tres días después de esto, el presidente Álvaro Uribe planteó la necesidad de definir una renta permanente que permita garantizar los ingresos o parte de lo que dejará de ingresar por el impuesto al patrimonio desde el 2011, cuando ya no se contará con los recursos que deja hoy y que anualmente se calculan en cerca de 2,2 billones de pesos. Si bien para algunos analistas la Seguridad Democrática resultó ser la excusa del Gobierno para empezar a contarle al país que los apuros en materia de recursos no son para el 2011, sino para ya, para otros simplemente se unieron las dos discusiones que tienen motivaciones distintas. “Creo que el vencimiento del impuesto al patrimonio ha llevado a que el país se fije en esa discusión sobre de dónde vamos a sacar recursos, pero no creo que sea una excusa para hablar de reforma tributaria”. “Es más, me da la impresión de que al país le conviene meter esa discusión en el contexto de una reforma tributaria y no dejarla suelta por aparte”, dijo Mauricio Reina, investigador de Fedesarrollo. Lo cierto es que aunque apenas operadores del mercado y analistas empiezan a evaluar cuáles serán los apuros que se tendrán al año entrante, ya se identifican algunos de los aspectos que traerán dolores de cabeza y sobre los cuales se deberá actuar rápido. Es indiscutible que la desaceleración de la economía colombiana, que casi todo el mundo coincide en que está en recesión, traerá consigo una caída en los recaudos tributarios del 2010, pues el año entrante se reportará el comportamiento del 2009 a través del impuesto de renta. “Es claro que en la medida en que el crecimiento va a ser muy bajito, las utilidades de las empresas van a ser menores y por lo tanto van a caer los ingresos fiscales. Dentro de esto es muy importante Ecopetrol”, advierte el consultor Mauricio Cabrera, quien llama la atención además sobre la reducción en las utilidades que le reportará al Gobierno el Banco de la República, entidad que ya reconoció que van a caer aunque no ha hablado de una cifra. A esto se suma, según lo advirtió Juanita Téllez, jefe de Investigaciones del Bbva, el aumento del gasto, que sube año a año por inercia. “Será un año difícil en materia de crecimiento porque todavía no va a ser muy alto, entonces habrá problemas en el recaudo de impuestos y como el gasto sube, habrá problemas de financiamiento. El gasto sube por pura inercia estacionaria. Y está la duda del impuesto al patrimonio”, señaló. También hay que tener presente que el año entrante el Gobierno ya no contará con el impuesto de timbre cuya tarifa está hoy en 0,5 por ciento. Se estima que por esta vía el costo puede estar en alrededor de 470.000 millones de pesos. Así las cosas, es indiscutible que el déficit consolidado aumentará para el año entrante, y según lo advierte el vicepresidente de Anif, Carlos Ignacio Rojas, este pasará de 2,3 por ciento del PIB en 2009 a 2,5 por ciento en el 2010, mientras que el del Gobierno central pasará de 3,9 por ciento este año a 4,1 por ciento en el 2010. Por su parte, Mauricio Reina, investigador Asociado de Fedesarrollo, coincide con todos estos planteamientos y agrega uno más: el desempleo. Pero advierte que la presión para el Gobierno dependerá de cómo evolucione la economía mundial. Agrega además, el tema de la ley de garantías que si bien lo que impide son las contrataciones directas de las obras, de todas maneras implicará una parálisis, por lo cual al Gobierno le quedan escasos siete meses para que contrate todo lo que tiene planeado en materia de infraestructura. 470 mil millones de pesos se dejarían de recaudar el año entrante por concepto de impuesto de timbre. 2,5% sería el déficit consolidado para el 2010, en tanto que el del Gobierno Central subiría a 4,1 por ciento, según Anif. La desaceleración ya tiene colgado al IVA El IVA es indiscutiblemente el impuesto que registra saldos negativos, pero se compensa con renta. Entre enero y marzo el IVA se quedó corto en 82.000 millones de pesos. Aunque se tenía una meta de recaudo de 5,79 billones de pesos, el recaudo efectivo fue de 5,71 billones. “Si bien los establecimientos están reconociendo que la actividad económica no está todavía en crisis, por el contrario lo que se ha presentado es un no pago de estas obligaciones, pero el reconocimiento lo están haciendo por los valores que corresponden a su actividad económica”, dijo en su momento el director de la Dian, Néstor Díaz. A marzo pasado también registró un menor recaudo el cuatro por mil, estimado en 1.000 millones de pesos frente a la meta (ver gráfico). Todo indica que habrá una nueva reforma En medio de un año electoral como el 2010, las llaves que el Gobierno tiene a mano, según los analistas son: ajuste en los gastos, reforma tributaria, reforma a los parafiscales y más deuda. Para Reina, ante este panorama el Gobierno tiene dos opciones: o recorta sustancialmente los gastos o definitivamente le “mete el hombro a la discusión de una reforma tributaria”. Sin embargo, advierte que si la recuperación de la economía colombiana y la mundial se demora más de lo previsto, probablemente el Ejecutivo no podrá hacer un recorte de gastos porque profundizará la desaceleración. El ministro Zuluaga dijo hace unos días que se debe mantener una eficiente inversión pública, porque un gasto público recortado afectaría negativamente el crecimiento económico. “En este momento es definitiva la inversión pública”, reiteró. Así las cosas, y como el problema es de recursos, para Reina es clave el tema de la reforma tributaria. “Es inevitable que el Gobierno encare la discusión de los incentivos tributarios que hay para el capital y la inversión, va a ser inevitable la discusión de los parafiscales y va a ser inevitable que encare la necesidad de racionalizar la estructura del IVA. Ante el apuro de necesidades fiscales va a ser una oportunidad para enfrentar esas tres cosas”, dice. Pero el Ministro de Hacienda señaló, al preguntársele por el impuesto al patrimonio, que la discusión tributaria le tocará al siguiente Gobierno y que se respetarán las reglas actuales. Advirtió también que si, en medio del debate sobre el financiamiento de la Seguridad Democrática, se decide una fuente adicional, lo más equitativo es que paguen quienes tienen más. “Me inclino más por un tributo, si esa fuese la decisión final, que consulte más el poder y la riqueza de cada uno de los diferentes contribuyentes, tal como está hoy”, dijo. Aclaró que efectivamente si esa fuente fuera un nuevo impuesto al patrimonio, las empresas que han firmado los contratos de estabilidad jurídica no lo pagarían. Por su parte, para el Vicepresidente de Anif la reforma tributaria se quedará para el siguiente Gobierno, que llega en agosto. “El próximo Gobierno debe ser claro en que será necesaria una reforma tributaria”, dijo Rojas. Y aclaró que el Gobierno se las podrá arreglar con más deuda, bien sea a través de la emisión de TES, colocaciones de bonos en el mercado externo (en donde le ha ido bien) o más recursos de las multilaterales. 2,2 billones de pesos dejarían de ingresar a las arcas del Estado a partir del 2011, por el impuesto al patrimonio. WILABR

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