Recesiones y vivienda

Recesiones y vivienda

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mayo 28 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-28

El sistema Upac les dio vivienda propia a millones de colombianos por más de dos décadas. En buena medida, su éxito se debió a que tenía implícito un subsidio al crédito hipotecario que era un verdadero incentivo a la construcción y venta de las viviendas. Únicamente las Corporaciones de Ahorro y Vivienda (CAV) financiaban la vivienda. Sólo ellas podían pagar intereses por depósitos a la vista y, por eso, estos eran mucho menores que los que el sistema financiero pagaba por los depósitos a término. Su canasta de captación tenía, en consecuencia, un costo muy inferior al del resto del sistema y los créditos hipotecarios eran mucho más baratos que los demás. Generalmente los subsidios son nocivos, pero éste no lo era. Los 4 millones de depositantes subsidiaban a los 900.000 deudores hipotecarios para que movieran la economía. Aportaban más quienes tenían más, y recibían más quienes más contribuían a la actividad económica. No lo administraba ninguna entidad gubernamental y no tenía sesgos ideológicos ni contenía embelecos redistributivos. Era claro, automático y útil. El ‘revolcón’ de Gaviria destruyó esto. Con el cuento de la ‘multibanca’, un par de decretos desdibujaron completamente el rol de las CAV y les quitaron sus privilegios. Obligadas ellas a subir sus intereses de captación, se dispararon los de sus créditos hipotecarios. Las cuotas aumentaron por encima de las capacidades de pago de los deudores, decenas de miles de colombianos perdieron sus viviendas y se quebraron incontables constructores. Ocho años después de esas medidas, la industria de la construcción había colapsado y Colombia vivía su peor recesión en 60 años. De los muchos daños causados por la ‘apertura’, éste fue el peor. Sin embargo, como es normal, nuestros economistas no entendieron lo que había pasado y, en una de las pocas acusaciones infundadas que se le hicieron a Samper, lo culparon del aumento de las tasas de los créditos hipotecarios, por haber ligado el cálculo de los intereses del Upac a la DTF en vez de al IPC. La verdad es que la medida de Samper simplemente protocolizó el resultado de las de Gaviria. De esa crisis empezó a salir Colombia en la segunda mitad del Gobierno de Andrés Pastrana, cuando se tomaron medidas serias para reactivar la construcción de vivienda. Esa reactivación revivió la economía y condujo a la prosperidad que se vivió hasta el 2007. El crecimiento del 2007 llevó al pánico a nuestros economistas, pues excedió las pobres tasas que ellos consideran ideales. Para abatirlo, el Banco de la República mantuvo una escalada en su tasa de interés que continuó aún después de que se iniciara la crisis mundial y todos los bancos centrales del mundo redujeran la suyas a niveles cercanos a cero. Y para asegurarse de que no hubiera escapatoria, algunos de sus directores se manifestaron en contra del endeudamiento de los colombianos. Destruida la confianza y elevados los intereses a niveles absurdos, se empezó a paralizar la venta y construcción de vivienda en el segundo semestre del 2008. Hoy, como hace once años, estamos en una recesión iniciada por medidas que detuvieron ese gran motor de nuestra economía que es la construcción. Dado su origen similar, lo indicado es que a esta recesión se le aplique el mismo remedio de la anterior. Habiendo ya destruido el crecimiento, el Banco de la República hoy baja sus tasas. Ahora es indispensable que el Gobierno tome rápidamente las medidas necesarias para reactivar la construcción de vivienda, las que, obviamente, no pueden limitarse a la anunciada rebajita de 200 millones de dólares en los intereses, pagadera a 7 años. Esas medidas deben ser serias, de alto impacto y, ojalá, como fueron las del Upac, estructurales. " Destruida la confianza y elevados los intereses a niveles absurdos, se empezó a paralizar la venta y construcción de vivienda en el segundo semestre del 2008."EDISAR

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