Esta es la receta para que Colombia sea un país de ingresos altos

Duplicar la inversión pública y aumentar la productividad de las empresas, las sugerencias del BID.

Receta

Hay que vincular más trabajadores al sector formal.

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febrero 15 de 2016 - 10:19 p.m.
2016-02-15

Así como en 20 años Colombia logró pasar de ser un país de ingreso bajo a ser uno de ingreso medio, ahora tiene el potencial para que en el transcurso de dos décadas, haga parte de las naciones desarrolladas.

Así lo señala el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en un documento en el que plantea toda una hoja de ruta con acciones en distintos frentes y las inversiones que se necesitan para lograrlo.

En términos generales, el país puede lograr que el ingreso per cápita (en PPP) pase de 12.000 dólares de hoy a 30.000 dólares, niveles que actualmente tienen Portugal o España.

Así, entraría a la élite de naciones desarrolladas, “con una economía diversificada y competitiva internacionalmente, un sistema político estable y transparente, y oportunidades crecientes impulsoras de la movilidad y la equidad social”, dice el BID.

Sin embargo, debe cumplir con varias condiciones. En primer lugar, tendría que acelerar el crecimiento económico a una tasa de 6 por ciento anual, en donde el impulso debe ser la inversión pública.

Aquí, la tarea no es sencilla, si se tiene en cuenta que el Estado debe casi que duplicar el volumen de inversión, de 3,6% del PIB al año a 7%.

En plata blanca de hoy, esto es pasar de 27 billones de pesos por año a más de 53 billones de pesos anuales.

Por lo pronto, afirma que el costo país se convierte en la principal limitación para el crecimiento, pero se puede resolver en tres frentes: efectividad de la gestión pública, productividad y movilidad social.

¿De dónde?

Lograr este incremento en la inversión pública en una coyuntura como la actual luce complicado, pero el organismo plantea varios puntos.

“Esta agenda de crecimiento demandará además un pacto fiscal para conseguir mayores recursos tributarios”, afirma, al señalar que los ingresos por este concepto están alrededor de 17 puntos del PIB, cinco menos que el estándar en países similares y casi 10 puntos por debajo del promedio en países desarrollados.

Por eso, plantea que debe hacerse una reforma tributaria que permita aumentar el recaudo en 6 puntos del PIB en un periodo de 7 años.

La propuesta del BID para elevar el recaudo consta de varias fases. La primera sería aumentar la base en vez de elevar la presión sobre los contribuyentes actuales, por medio de una reducción en las exenciones en IVA y renta.

Igualmente, al aumentar la fiscalización en estos dos impuestos también puede empezar a incorporar a empresas informales.

La tercera fase sería elevar la tarifa del IVA en 2 puntos a 18 %, más cerca de los estándares internacionales. Posteriormente, podrían gravarse los dividendos y eliminar el impuesto al patrimonio y el 4 por mil.

Otro punto clave que plantea el BID en materia tributaria es actualizar los avalúos, con su respectivo ajuste en el impuesto predial, entre otros ajustes a los tributos regionales.
Más allá de los temas impositivos, el organismo advierte sobre la necesidad de mejorar la eficiencia en la gestión pública y, sobre todo, la eficiencia y calidad de la justicia.

LAS EMPRESAS

En cuanto a la tarea de los privados, clave para ayudar a consolidar la clase media, el BID señala que el principal desafío es la productividad.

Al igual que han advertido otros expertos, para lograr avances en este frente es necesario incentivar la innovación y el desarrollo empresarial y agrícola, mejorar la calidad de la educación y de la infraestructura.

Parte de la estrategia debe concentrarse en aumentar la innovación, ampliar y facilitar el acceso a financiamiento por parte de empresas de todos los tamaños, el desarrollo de capital humano y ajustes a las instituciones.

Una economía con un mayor nivel de desarrollo y sofisticación debe traducirse en una mayor movilidad social y una consolidación de la clase media.

Teniendo en cuenta esto, el BID plantea varios desafíos. El primero es continuar con la reducción de la pobreza y eliminar la pobreza extrema, para lo cual sugiere aumentar los programas de transferencias a las familias más pobres y focalizar y aumentar la cobertura de iniciativas para atender a la infancia.

El otro punto clave es reducir la informalidad de la economía, en donde las propuestas son estimular la contratación de trabajadores en la economía formal y que la formación sea consecuente con la demanda de las empresas, entre otros.

La estrategia incluye además que los sistemas de pensiones y salud sean sostenibles e inclusivos. En el primer caso, se plantea una reforma al sistema, que tenga un pilar solidario basado en Colombia Mayor, y uno contributivo sustentado en el régimen privado, con ajustes que permitan marchitar el régimen público. Y, para la sostenibilidad del sistema, habría que elevar los años de cotización y la edad de jubilación.

Si la inversión pública se mantiene en los niveles actuales de 3,6 % del PIB, a la vuelta de dos décadas el ingreso per cápita llegaría a 20.000 dólares, cifra mejor que la de ahora, pero que no da para salir de los ingresos medios.