Recomposición de captaciones distorsiona ajuste de la DTF

Analista de Investigaciones Económicas Las amplias condiciones de liquidez en 2005 y 2006 ocasionaron una fuerte tendencia a la baja en las tasas de interés de la economía colombiana.

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noviembre 29 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-29

Sin embargo, los ajustes en la tasa de interés del Banco de la República a partir de abril del 2006 revirtieron este comportamiento. En el caso de la DTF, se pasó de mínimos históricos cercanos al 5,9 por ciento en mayo del 2006 a niveles del 7,5 por ciento en los primeros meses de este año. Con las medidas de encaje implementadas por el Banco de la República en mayo del 2007, las presiones sobre las tasas de interés se acentuaron, y en poco tiempo la DTF alcanzó un máximo de 8,96 por ciento (septiembre del 2007). Pese a este rápido ajuste, desde octubre la tendencia al alza de la DTF se frenó, enviando señales de que los efectos de transmisión monetaria derivados de los incrementos de tasas realizados por el Banco de la República llegaron a su fin. De hecho, este indicador sigue mostrando un comportamiento atípico, al ubicarse por debajo de la tasa de interés de intervención del Banco de la República. La actual estabilidad de la DTF permite cuestionarse por qué volvimos a la situación del 2006, momento en el que existía una baja transmisión monetaria. En nuestra opinión existen dos elementos que han frenado las presiones al alza sobre la DTF. Existen incentivos para captar a plazos diferentes a 90 días: tras los cambios en las exigencias de encaje sobre las cuentas de ahorro y corrientes y la implementación del encaje marginal, algunas entidades financieras cambiaron sus preferencias de captación de recursos. Específicamente, se registra un mayor apetito por las captaciones a través de CDT de 30 días y de plazos superiores a 360 días. Para las entidades que se acogieron al régimen de estabilidad tributaria, el mecanismo de captación de muy corto plazo (30 días) se convierte en una alternativa de menor costo frente a las cuentas de ahorro y corrientes. Para las demás entidades, los CDT de largo plazo representan un menor costo, en la medida en que permiten suavizar los costos derivados del gravamen a los movimientos financieros. En este contexto, a partir de mayo, las captaciones de CDT de 30 días y de plazos superiores a 360 días han ganado participación. Si bien los CDT de 90 días siguen siendo la principal fuente de recursos para las entidades financieras (con una participación sobre el total de las captaciones de más del 20 por ciento), los de 30 días y plazos mayores a 360 días hoy representan cerca del 5,5 y 18 por ciento, respectivamente, frente a 3,5 y 12 por ciento observado a principios de este año. Las presiones sobre las tasas se presentan en las captaciones de plazos diferentes a 90 días. En respuesta a los incentivos para captar a plazos diferentes a éste, las tasas de interés de captación de 90 días se han frenado, mientras que las de los demás plazos continúan ajustándose. En efecto, en la última semana, la tasa de interés de captación ponderada del sistema financiero alcanzó un promedio de 9,2 por ciento, frente a 6,6 por ciento de principios de este año. Los elementos que explican la estabilidad de la DTF reafirman los problemas que existen detrás de un indicador que solo tiene en cuenta un plazo de captación del sistema financiero (90 días). Si bien en los CDT de 90 días se concentra más del 20 por ciento de las captaciones totales del sistema realizadas a través de este mecanismo, las distorsiones derivadas del esquema de encaje evidencian la necesidad de implementar en el mercado un indicador que tenga en cuenta todas las tasas de captación de las entidades financieras. Adicionalmente, el reciente freno en la tendencia al alza de la DTF deja entrever los problemas derivados de las modificaciones en los encajes sobre las cuentas de ahorro y corrientes. A pesar de que la reacción inmediata a las medidas de encaje estuvo en línea con las expectativas del Banco de la República, la reciente estabilidad en la DTF cuestiona su efectividad de mediano plazo. Así mismo, el cambio en las preferencias de captación de las entidades financieras limita el ajuste de la DTF, y por lo tanto, reduce la transmisión de los ajustes en la tasa de interés de intervención de la República. En este escenario, finalmente nos preguntamos: ¿hasta qué punto es deseable, para efectos de la transmisión monetaria, mantener el actual esquema de encajes?

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