‘La recuperación no es consistente’

Uno de los participantes más destacados en el Foro Económico Mundial que tuvo lugar la semana pasada en Cartagena, fue James Turley, presidente de Ernst & Young. Graduado en contabilidad en la Universidad de Houston y empleado de la compañía desde 1977, Turley encabeza un conglomerado que tiene más de 100.000 empleados distribuidos en 140 países y que trabajan en áreas como auditoría, asesorías de riesgo y manejo de impuestos. PORTAFOLIO lo entrevistó durante su visita al país.

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abril 13 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-13

Como cabeza de una compañía que tiene intereses en tantos países, ¿cómo ve la economía mundial? Lo que vemos es que hay una recuperación fuerte, pero que no es consistente en los distintos continentes. Por eso hay que referirse a la reactivación diciendo que se va a parecer al término LUV. De tal manera, pienso que va a tener la forma de una L en Europa y probablemente en Japón; de una U en América del Norte, y de una V en los mercados emergentes como China, India, el Medio Oriente y, por supuesto, América Latina. ¿Cuáles son las causas de eso? Pienso que la fortaleza de la demanda realmente está impulsando a los mercados emergentes y está funcionando muy positivamente. Es un grupo de países cada vez más insertado en la economía mundial y que tiene instituciones cada vez más sólidas. ¿Por qué América del Norte se va a recuperar más rápido que Europa? Por el espíritu emprendedor de la primera que no se ve tanto en la segunda. Los empresarios crean empleo y generan crecimiento y eso va a estar ausente en el Viejo Continente durante un tiempo. ¿Qué lecciones resaltaría de esta crisis? Que cada vez estamos más conectados globalmente. Hace un par de años, en Davos, tuvimos una discusión entre el acoplamiento de las diversas economías, pues había quienes creían que puede haber regiones aisladas de otras. Ahora, los hechos probaron que eso no es así y que estamos muy integrados, que todos estamos acoplados. ¿Cuál otra? Por más obvia que suene, es que las malas decisiones de negocios tienen consecuencias fuertes y profundas. Cuando se miran las causas de la crisis financiera, es claro que se hicieron préstamos irresponsables, como los de entregar dinero pensando que la especulación inmobiliaria cubría todos los riesgos y ya sabemos que eso no fue así. Cuando la burbuja se reventó, todos pagamos las consecuencias. ¿Es usted partidario de más regulaciones? Es algo que nos importa mucho, pero es claro que ahora el sentido de urgencia es menor. En la mitad de la crisis, los países del Grupo de los 20 dijeron que era necesario tener un cuerpo que fijara reglas a nivel global, sobre todo para el sector financiero. Ahora me preocupa que con la recuperación, esa coordinación que llegó a verse en medio de la emergencia, se esté perdiendo. ¿Entonces puede no pasar nada? Así lo creo. La gente y los países empiezan a pensar que lo peor ya se fue y comienzan a actuar individual y no colectivamente. Eso viene acompañado de mayores riesgos como más proteccionismo y de normas diferentes que le abren posibilidades a ciertas compañías a la hora de aprovechar los vacíos en la legislación. ¿Quiere decir eso que el riesgo de volver a una situación similar a la del 2009 está ahí? Siempre. La burbuja inmobiliaria tiene de hecho ciertas similitudes con la de los punto com de hace diez años, en la que vimos una gran cantidad de dinero persiguiendo los mismos activos. Ese riesgo sólo se minimiza si hay un acuerdo internacional para reaccionar coordinadamente. ¿Las equivocaciones empresariales se restringieron tan sólo al sector financiero? No estrictamente, pero sí primordialmente. Por eso es tan importante, vuelvo e insisto, la regulación, pero dirigida a los sectores correctos, sin caer en la tentación de sobrerregular algunas actividades. ¿Qué nuevas tendencias están identificando y cómo afectan a su empresa? Hay dos elementos que deseo señalar. El primero es como los capitales se están desplazando del occidente al oriente, del norte al sur y de las economías desarrolladas a las emergentes. Eso es muy claro y fácil de medir. El segundo, es el cambio demográfico, que se ha sentido claramente en la composición de la fuerza laboral. En Estados Unidos, por ejemplo, los nuevos profesionales ya no son primordialmente blancos, sino que reflejan una nueva realidad racial para la cual nos hemos preparado. Somos, de verdad, una organización global. ¿Cómo se ve eso en los ingresos de la compañía? Como un cambio dramático. En los mercados emergentes hemos visto crecimientos superiores al 40 por ciento, mientras que antes de la crisis, y en el caso de Estados Unidos, esos incrementos eran de un sólo dígito y durante ésta fueron cercanos a cero. Debido a ello, el peso del mercado estadounidense en nuestros ingresos ha bajado a 20 ó 25 por ciento, cuando hace pocos años era del 40 ó del 50 por ciento. Por eso estamos invirtiendo para acomodarnos a esa realidad. ¿Qué posibilidades le ven a un país como Colombia? Vivo entre Nueva York y Londres y viajo mucho porque tenemos operaciones en 140 países, con lo cual el 75 por ciento del tiempo estoy en otras ciudades. Por eso escucho a muchos inversionistas que hablan en general de América Latina, y que cuando se refieren a países específicos, mencionan primero a Brasil y en segundo lugar a Colombia, porque ven una evolución muy positiva. ¿Y qué falta en las economías emergentes en general? Adoptar estándares globales, tanto contables como de transparencia, y gobernabilidad corporativa. También se ve la falta de reformas administrativas. Algunas economías emergentes han hecho esfuerzos enormes para cambiar algunos procedimientos y simplificar trámites, pero es necesario trabajar más, entre otros, para evitar pasos o permisos innecesarios que pueden dar origen a prácticas corruptas y que atentan contra el clima de los negocios. ANDRUI