La recuperación económica en Colombia será lenta, afirma Roberto Steiner, director de Fedesarrollo

El funcionario del centro de investigación dice que crecer al 2,5% en el 2010 significa un ingreso per cápita igual al de 2007. "Es un resultado malo para un país pobre".

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enero 15 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-15

Las cálculos preliminares hechos por Fedesarrollo sobre el PIB del cuarto trimestre del 2009 indican que la economía colombiana tuvo un respiro al cierre del año, que contribuyó a quebrar la tendencia de cifras negativas de los cuatro trimestres anteriores.

Pero la buena noticia no duró mucho. El director del centro de estudios económicos, Roberto Steiner, quien habló con PORTAFOLIO, cree que el país se demorará en retornar a un desempeño económico sostenido.

¿Por qué afirman que la economía colombiana creció en el último trimestre del 2009?

La recuperación prevista en el cuarto trimestre de 2009 se explica principalmente por un mejor desempeño del consumo privado, gracias a la recuperación del crédito.

Las cifras de los establecimientos financieros muestran que en noviembre la cartera de consumo superaba los niveles alcanzados un año atrás. También se espera un sostenimiento del dinamismo de la inversión pública.

¿Qué otras cosas soportan esta proyección?

La hipótesis de una recuperación de la actividad económica en el cuarto trimestre es apoyada por varias encuestas de Fedesarrollo. El Índice de Confianza del Consumidor se ubicó en niveles favorables en el trimestre octubre-diciembre, si bien el último dato muestra una ligera caída.

De igual manera, el Índice de Confianza Industrial mejoró en octubre y noviembre. Estas encuestas han mostrado una elevada capacidad de predicción del consumo de los hogares y de la producción industrial. Además, existe un efecto contable como consecuencia de la fuerte contracción de la economía en el último trimestre de 2008.

¿Es ese un síntoma de mejores números en el 2010? ¿Cómo ven el año que comienza en general?

El desempeño económico en 2010 va a ser mejor que el de 2009. Sin embargo, todo apunta a que la recuperación va a ser lenta y que en 2010 el crecimiento de Colombia será uno de los menores de la región. En Fedesarrollo proyectamos que este año la economía crecerá 2,4 por ciento, mientras que el FMI estima que Brasil, Chile y México lo harán al 3,5, 4 y 3,3 por ciento.

Crecer al 2,5 por ciento en 2010 luego de haber crecido poco en 2008 y nada en 2009 significa que al finalizar 2010 el ingreso per cápita de Colombia será similar al alcanzado en 2007. Ese es un resultado muy malo para un país con niveles de pobreza tan elevados como el nuestro.

¿Qué se espera del consumo privado?

Esperamos que en 2010 el consumo privado no muestre un dinamismo significativo, mientras que el gran motor de la economía en 2009, la inversión pública, se verá fuertemente restringida por la caída de los ingresos tributarios y por la imperiosa necesidad de mantener la deuda pública en un sendero sostenible.

Y si bien contemplamos una recuperación de nuestro principal socio comercial (E.U.), nos afectará adversamente la delicada situación de Venezuela y su hostil política comercial, al tiempo que no nos beneficiaremos del dinamismo de China e India, países con los que comerciamos poco.

¿Y la inflación?

Casi con absoluta seguridad la inflación en 2010 será superior a la observada en 2009, probablemente ubicándose en la parte superior del rango meta de 2 a 4 por ciento establecido por el Banco de la República. Una recuperación modesta de la demanda interna, el incremento del precio de combustibles y los efectos del fenómeno de 'El Niño' sobre la oferta de alimentos contribuirán a ello.

¿La tasa de cambio?

En Fedesarrollo evitamos involucrarnos en el complejo ejercicio de proyectarla. Utilizamos un modelo de consistencia macroeconómica, el cual alimentamos con algunos supuestos claves, incluidos el precio del petróleo, el crecimiento de la economía mundial y la tasa de cambio.

Actualmente estamos suponiendo que en promedio para 2010 la tasa de cambio será de 2.020 pesos por dólar. Esta relativa fortaleza del peso está asociada, entre otras, a la continua entrada de divisas por concepto de inversión extranjera y a una reactivación de las exportaciones a E.U. y a Europa. El principal riesgo tras ese supuesto lo constituye la enorme incertidumbre que rodea el futuro de nuestra relación diplomática y comercial con Venezuela.

¿El desempleo?

El frente laboral es, sin duda, el que más preocupa. Si bien ya se habla de una tímida recuperación económica, no se debe esperar una mejora pari passu en los indicadores laborales. Las empresas no están dispuestas a asumir elevados costos de contratación, salariales y parafiscales, hasta tanto no vean un panorama económico mucho más despejado.

¿Las tasas de interés?

Vemos un periodo relativamente largo de estabilidad. A menos que el Fenómeno de 'El Niño' resulte mucho más severo de lo que históricamente ha sido, consideramos factible que se cumpla la meta de inflación establecida por el Banco de la República sin necesidad de incrementar las tasas de interés en este semestre.

¿La demanda interna?

El consumo privado mostrará un comportamiento mediocre, con un crecimiento cercano al 1 por ciento, principalmente debido a la persistencia del alto desempleo. La inversión pública mostrará un comportamiento negativo. La gran incertidumbre radica en la inversión privada. Esperamos un crecimiento a partir del segundo trimestre.

¿Qué impacto puede tener la campaña electoral sobre la economía?

Si bien la incertidumbre política nunca es buena para las decisiones económicas, su efecto adverso tampoco se debe exagerar.

¿Qué les piden a los candidatos presidenciales?

Que conviertan la campaña en un foro donde se discutan los grandes temas nacionales, no un escenario para irrelevantes ataques personales.

¿Y qué esperan del próximo Gobierno?

Que consolide las buenas cosas que ha hecho éste -incluidas la Seguridad Democrática, la búsqueda de nuevos mercados para nuestras exportaciones, la participación del sector privado en sectores otrora monopolizados por el Estado- y enfrente muy rápidamente los diversos retos que infortunadamente aun no han sido atendidos. Entre estos destacamos la necesidad de una reforma tributaria estructural; la definición de una arquitectura institucional propia de un país crecientemente dependiente de su sector minero-energético; un cúmulo de reformas conducentes a que Colombia deje de ser, dentro de los países grandes de América Latina, el de mayores tasas de desempleo e informalidad; una reforma a la institucionalidad en el sector de infraestructura vial.

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