Las redes criminales se globalizaron que le ofrecía la globalización a su actividad criminal. | Finanzas | Economía | Portafolio

Las redes criminales se globalizaron que le ofrecía la globalización a su actividad criminal.

Colombia agregaría a su listado de títulos mundiales infames otro galardón indeseable: Pablo Escobar Escobar fue uno de los pioneros de la globalización de actividades criminales.

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septiembre 11 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-11

Esa es una de las conclusiones de Moisés Naím, reconocido analista internacional y editor de la prestigiosa Foreign Policy, quien estuvo en Cali en el congreso de los exportadores hablando, precisamente, de la globalización de las actividades ilícitas y acaba de publicar un libro sobre el tema. A partir de los 90, la caída de la Unión Soviética, el ascenso de China y las profundas transformaciones en la economía mundial propiciaron el surgimiento global de las actividades ilícitas. “Nunca olvidemos que Pablo Escobar Gaviria fue uno de los primeros en haber entendido las oportunidades que les ofrecía la globalización a los traficantes”, comentó Naím en charla con PORTAFOLIO. Su visita a Colombia coincidió con la reunión en Bogotá de la Comisión Latinoamericana de Drogas y Democracia, que le pidió a la comunidad internacional un mayor compromiso para frenar el narcotráfico y cuestionó la lucha contra las drogas centrada en los países productores sin políticas eficaces para prevenir su consumo. ¿Por qué el tráfico de ilícitos está rediseñando el panorama mundial? Porque el tráfico de ilícitos ha adquirido unos volúmenes y unas magnitudes económicas, una potencia política y una transnacionalidad sin precedentes. El crimen solía ser muy local y máximo regional, pero ahora encontramos mexicanos operando en el este de África transportando drogas producidas en los Andes manejadas por redes mexicanas y venezolanas, transbordadas desde Brasil que llega a Guinea Bissau para ser enviadas a Europa y a los países del Golfo. También, traficantes nigerianos operando en Tailandia, a redes ucranianas y rusas operando en España. Todo esto tiene una dimensión global que no tiene precedentes en la historia de la humanidad. ¿Y eso qué implica? Estas empresas son de tal magnitud que acumulan grandes ganancias muy rápidamente. En muchos países son los negocios más lucrativos y dinámicos, de mayor generación de empleo, capacidad de inversión y de influencia y poder político. Estas redes transnacionales tienen tres estrategias que son muy comunes en las buenas empresas del sector privado. ¿Cuáles son? Cuando una empresa privada legal crece rápidamente y adquiere grandes tamaños acumula ganancias y hace tres cosas: La primera, diversificarse, buscar diferentes fuentes de ingresos y operar en diferentes sectores. Las empresas criminales también lo hacen, pero se diversifican de lo ilegal a lo legal y así borran esa diferencia que siempre habíamos tenido entre blanco y negro entre sector privado legal y sector privado ilegal, que son los criminales; aquí hay conglomerados que combinan actividades ilegales con actividades perfectamente legales. ¿La segunda estrategia? La segunda estrategia que utilizan las empresas legales, sobre todo si son reguladas, es que dedican parte de sus ingresos a influir sobre los reguladores -eso en algunos países se llama lobby en otros tráfico de influencias-. En todo el mundo, las compañías que son reguladas por el sector público gastan una parte de sus ingresos en tratar de que no haya regulaciones que las perjudiquen demasiado; eso lo hacen las empresas farmacéuticas, las de telecomunicaciones, las financieras. Si así actúan las legales, las empresas ilegales tienen aún más incentivos para dedicar grandes recursos a influir a quienes las prohíben, controlan y persiguen; si la primera estrategia borraba la claridad entre el sector privado legal y el ilegal, esta segunda estrategia borra los límites entre los entes criminales y los entes gubernamentales ¿ Y la tercera estrategia? Todas las grandes empresas privadas legales destinan parte de sus recursos a la filantropía, a las obras sociales, a lo que ahora se llama responsabilidad social corporativa. Pablo Escobar Gaviria fue uno de los pioneros en haber entendido cuáles son las oportunidades que les ofrecía la globalización a los traficantes, pero también era uno de los que financiaba clubes deportivos e iniciativas sociales de todo tipo en Medellín; en las favelas de Río y Sao Paulo quienes controlan el suministro de servicios educativos, funerarios, sociales son los mismos que controlan la distribución de narcóticos y armas, juegos ilícitos, de azar, etc. Esas son las tres grandes estrategias que están borrando los límites que siempre habían existido entre sector privado y criminales, entre sector político y criminales, entre filántropos y criminales. ¿Eso amenaza la economía legal y la globalización? Están amenazando la democracia, nuestro sistema de vida. Uno ve lo que está pasando en México hoy día con los asesinatos, etc. Eso tiene raíces profundas en el tema de los carteles y sus guerras, pero también hay tráfico de gente, de dinero, de químicos que son precursores etc., esas guerras que tienen una violencia tal que hay días que muere más gente en México que en Irak. La guerra de Georgia no se puede entender si no se entiende que Osetia del Sur y Abjasia son los epicentros mundiales más importantes de este tipo de redes. ¿Y sobre Colombia qué podría comentar? Primero, los empresarios criminales colombianos fueron pioneros, quienes primero entendieron la globalización y sus oportunidades en cuanto a mercados, uso de tecnologías; los exportadores más dinámicos y audaces fueron ellos y señalaron el camino para muchos otros criminales del mundo. Lo segundo que veo es que ha habido progreso en Colombia, sin que quiera decir ni de lejos que la situación esté bajo control. Colombia sigue siendo un país donde la influencia de los narcotraficantes y otros criminales en la sociedad, en la política es importante, pero la sociedad colombiana está mostrando que hay anticuerpos muy importantes, no se ha entregado y está luchando, en una situación difícil, que no tiene final nunca sino que hay que estar permanentemente alerta y dedicado a ello. También veo, finalmente, que a Colombia le han salido competidores, igual que ha pasado en la globalización que lo que genera es una caída de las barreras a la entrada que permite que entren otros competidores a este mercado, como los mexicanos, los venezolanos, muchos caribeños. ¿Cree usted que la forma como Estados Unidos, Europa y Colombia están enfrentado el problema de las drogas es el camino adecuado? A aquí no va a haber progreso sistemático hasta que no haya una visión común entre diferentes países; ningún país actuando a solas va a poder enfrentar esto, y ahí es muy importante romper lo que en Estados Unidos existe y que yo llamo la prohibición para pensar sobre este tema de las drogas. En Estados Unidos uno encuentra un consenso sobre la guerra contra las drogas, que tiene dos pilares: uno, que la guerra contra las drogas no funciona y no está dando resultados; el segundo pilar es que la guerra no se puede cambiar. ¿Hay que seguir por el camino de la guerra no obstante que esta no funciona? Exacto. Esa contradicción está basada y determinada por la prohibición a pensar en alternativas. Si un político americano sugiere que quiere empezar a pensar en alternativas para cambiar algo que no funciona, es un suicidio político. Hasta que no se cambie esa estructura de incentivos uno no le puede pedir a ninguna persona que cometa suicidio profesional, pero sí le puedo pedir a toda las sociedad en general, a los académicos, a los periodistas, a los políticos, al Gobierno que permitan que no esté prohibido al menos comenzar a pensar en alternativas. ¿Qué alternativas? Las obvias: no hay duda de que la legalización y la descriminalización tiene costos, tiene riesgos, tiene peligros, pero hay formas de pensarlas, que hay que empezar a probar. Aquí no hay recetas, pero ciertamente hay que empezar a pensar. ¿A un problema global, una respuesta global? Sin duda alguna. Ninguna medida puntual va a funcionar; no hay ningún país que actuando por su cuenta resuelva este problema. El panorama no es tranquilizador. Yo creo que Estados Unidos va a cambiar. Hay demasiados países que están siendo devastados por la prohibición a pensar. '' Los empresarios criminales colombianos fueron quienes primero entendieron la globalización y sus oportunidades para acceder a los mercados”.WILABR

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