Reelección y transfuguismo

Son muchas las consecuencias políticas y jurídicas que se derivan del fallo de la Corte Constitucional que declaró la inexequibilidad de la ley que convocaba a un referendo que permitiera un tercer mandato del presidente Álvaro Uribe. Habrá espacio para analizar cada uno de los argumentos del alto tribunal y de sus implicaciones políticas. Tal vez la más importante secuela sea la de que, hacia el futuro a ningún presidente se le vuelva a ocurrir cambiar la Constitución en su propio beneficio, basado en la siempre cambiante popularidad. Por una vía distinta terminamos adoptando la legislación americana que sólo permite una reelección. Con el tiempo, podríamos liberar la legión de los ‘ex presidentes’, como pasa en México y en otras regiones del planeta.

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marzo 03 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-03

Hoy, sólo quisiera mencionar uno de los argumentos que según la Corte viciaron el trámite en el Congreso. Dijo, en efecto, el alto tribunal Constitucional, que el trámite no podía seguir después de que cinco representantes de Cambio Radical, partido que había tomado la decisión de no apoyar el referendo re-eleccionista, se ‘voltearon’ para la ‘U’, con la finalidad de poder aprobar la reelección inmediata –la segunda– del presidente Uribe. Es la primera vez, desde que se adoptó el régimen de bancadas en la reforma política del 2003, que se le da consecuencias político-jurídicas a su violación. Este es un paso decisivo hacia lo que la vida política del país requiere, es decir, tener verdaderos partidos políticos y no simples siglas electorales. No es sino ver la actual campaña para el Congreso, en donde afloran las más extrañas propuestas, pues no hay partidos y cada individuo de la lista tiene que adelantar la suya propia, con asesores de imagen, jefe de debate, asesor ideológico, maquilladora, director financiero, director administrativo, obviamente, con todo lo que eso significa en términos de encarecerlas. Si tuviéramos partidos de verdad, no estaríamos inundados de propagandas particulares, sino que cinco o seis partidos impulsarían publicitariamente sus listas. Curiosamente, desde la Constitución de 1991, –que quiso cambiar la política– hemos tenido toda clase de remedo de partidos, cuando en verdad se trata de agrupaciones personales, sin ideología, organización o programas. Son pintorescos los apoyos, que por ejemplo, la Alianza Social Indígena o los Afrodescendientes le dan a personajes que nada tienen que ver, ni con la causa indígena, ni con los intereses de la población negra en la nación. Estas agrupaciones simplemente se han dedicado a la ‘venta de avales’. Este es un país en donde las ‘volteretas políticas’ no las cobra el electorado. Quien es hoy ‘liberal’, mañana puede ser ‘conservador’, o de ‘Cambio’, o de la ‘U’, o del ‘Pin’, o de cualquiera de estas supuestas nuevas agrupaciones políticas. Por eso mismo, la gente desprecia a los políticos, y los debates no son serios. Basta ver a los antirreeleccionistas de hoy, que eran furibundos reeleccionistas hace cuatro años. O viceversa. Lo que la Corte ha dicho es que hacía el futuro no se pueden dar estos ‘saltos mortales’ en materia política. Muchos de nuestros dirigentes –e incluso candidatos presidenciales– tendrían futuro garantizado como trapecistas de circo. En otras partes del mundo, eso no se puede hacer. Aquí sí, por lo menos hasta ahora. Los lectores podrían estudiar la hoja de vida de los actuales candidatos a la Presidencia, y llevarse sorpresas. La gran mayoría de ellos han pasado, sin romperse ni mancharse, del liberalismo a la U, o a Cambio Radical, del liberalismo al pastranismo y de allí al uribismo y luego, al anti-uribismo. Los colombianos comienzan a descubrir el ‘talante conservador’ de personas que o bien no habían militado en el partido de ‘Caro y Ospina’, o habían desertado de sus postulados. Buen ejercicio para un estudiante de ciencias políticas. ¿Cuál de los candidatos está libre del pecado de transfuguismo? gomezgomezabogados@cable.net.co *Jurista y político "Los lectores podrían estudiar la hoja de vida de los actuales candidatos a la Presidencia, y llevarse sorpresas. La gran mayoría de ellos han pasado, sin romperse ni mancharse, del liberalismo a la U, o a Cambio Radical...”.ADRVEG

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