Un referendo clave

Mientras en el Palacio de Miraflores el presidente Hugo Chávez, adelanta gestiones en pro del acuerdo humanitario, en las calles de Caracas el ambiente político está particularmente caldeado. La razón es la proximidad del referendo en el que el pueblo venezolano debe pronunciarse sobre el proyecto de reforma constitucional que puede llegar a modificar hasta 69 artículos de los 350 que tiene la carta expedida en 1999, muchos de los cuales profundizarían el sentido de la llamada revolución bolivariana.

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noviembre 19 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-19

En términos generales, el objetivo es continuar la marcha hacia el socialismo, pero con mecanismos cada vez más audaces que fortalecerían con claridad al ejecutivo sobre los demás poderes públicos. Así, la propuesta tiene elementos que han despertado polémica, como la reelección indefinida, la ampliación del período presidencial de seis a siete años, la disminución de la jornada laboral a seis horas diarias, la eliminación de la autonomía del Banco Central, la redefinición del papel de las fuerzas armadas y la introducción de nuevos conceptos de propiedad, entre otros. Todo esto ocurre en un país en donde el presidente sigue siendo mayoritariamente popular, con índices de favorabilidad cercanos a 60 por ciento. No obstante, la gran sorpresa es que los sondeos muestran que la opinión no es amiga del proyecto de reforma por un amplio margen. El viernes, por ejemplo, la firma Mercanálisis reveló que el ‘No’ ganaría con 64 por ciento de los votos. Esa circunstancia ha envalentonado a los opositores al Gobierno que ven una oportunidad para recuperar algo de espacio, después de años de sucesivas derrotas. De manera complementaria, un importante bloque de estudiantes ha organizado protestas que han servido para confirmar que existe un clima de polarización profunda. Los trabajos hechos por diferentes encuestadores muestran el repudio que generan propuestas concretas. Según la firma Alfredo Keller y Asociados, la única iniciativa que tendría un respaldo mayoritario sería la relacionada con la disminución de la jornada laboral. En contraste, la ampliación del período presidencial sería rechazada por el 58 por ciento de los venezolanos, la eliminación de la descentralización política por el 69 por ciento, la reducción de la libertad económica por el 72 por ciento, la limitación a la propiedad privada por el 80 por ciento, la creación de milicias populares por el 57 por ciento y la eliminación de la autonomía del Banco Central por el 63 por ciento. ¿Quiere decir lo anterior que la propuesta va a fracasar? En absoluto. Para comenzar el propio Hugo Chávez ha empezado a llamar a sus huestes, con el objetivo de centrar la votación más en su figura que en la reforma. Incidentes como el de la pasada Cumbre Iberoamericana, cuando el mandatario venezolano tuvo un cruce de palabras con el Rey y el Presidente del Gobierno español le han servido para apuntalar su imagen interna, ante una opinión cada vez más crítica de todo lo extranjero. Por otra parte existe temor sobre la apatía de los votantes, pues las predicciones apuntan a niveles de abstención que podrían superar el 50 por ciento de los electores. Si eso ocurre, el llamado ‘chavismo duro’, que está mejor organizado y tiene más disciplina que la oposición, podría inclinar la balanza a su favor. Debido a esa circunstancia, los días que vienen hasta los comicios del 2 de diciembre van a estar cargados de tensión. Tensión que se extenderá al propio sector privado que ve con preocupación cómo el ambiente de negocios puede deteriorarse, si las precarias garantías que existen sobre estabilidad en las reglas de juego se debilitan todavía más. En el caso de Colombia lo que ocurra al otro lado de la frontera resulta fundamental, pues no solo involucra el mercado más dinámico para las exportaciones nacionales, sino también a decenas de empresas que tienen importantes inversiones en Venezuela. Por tal motivo, aparte de respetar el principio de la no intervención, serán muchos los colombianos que seguirán con atención el veredicto de las urnas en el país vecino. Las elecciones que decidirán la suerte de la propuesta de reforma constitucional en Venezuela merecen toda la atención de la comunidad de negocios en Colombia”.

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