La reforma tributaria del 2006

Nuestro país ha tenido cuatro reformas tributarias en la década del 90 y tres en la presente década. Puede decirse que con estas reformas se ha mejorado el recaudo, pero se ha vuelto más complejo el sistema tributario y el déficit del Gobierno Central sigue siendo un problema estructural de la economía colombiana, cuando varios países latinoamericanos organizaron sus finanzas públicas adecuadamente desde la década pasada. Por otra parte, la pregunta de si la estructura tributaria colombiana es competitiva internacionalmente para atraer la inversión, sigue estando a la orden del día.

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agosto 15 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-15

Así las cosas, es pertinente evaluar el nuevo proyecto de reforma tributaria presentado por el Gobierno al Congreso en el sentido de si efectivamente es un proyecto ‘estructural’, o si será una reforma tributaria más en la larga lista de las reformas recientes. Este es un peligro que el país debe evitar y sobre el cual el Congreso Nacional debe ser consciente. Para iniciar, es loable la simplificación del Estatuto Tributario de manera que sea comprensible y practicable para nacionales y extranjeros. La reducción en el número de tarifas y la mayor precisión en las bases gravables constituyen un avance importante en esta dirección. El Banco de la República tuvo el acierto de publicar el informe de la Misión de Ingreso que dirigió Fedesarrollo y esta entidad de investigación acaba de presentar también un interesante estudio sobre la competitividad del sistema tributario colombiano en el contexto internacional. Estos valiosos estudios están influyendo significativamente en la orientación de la nueva reforma. En términos de la literatura económica en estas materias la reforma busca equilibrar el objetivo de eficiencia en el recaudo con el objetivo de equidad. En esta etapa de la economía colombiana es preciso crear equidad, no sólo con las reglas del juego de la tributación para el asalariado y para los sectores de más bajo ingreso, sino también generando incentivos suficientes, para que los inversionistas colombianos y extranjeros impulsen nuevos proyectos y el crecimiento que se derive de estos proyectos genere mayor empleo. Sin duda alguna, el nivel de tributación comparativo de un país con respecto a otros países no es el único criterio de inversión. Sin embargo, en condiciones de igualdad para factores diferentes al tributario, el atractivo tributario competitivo es de gran importancia. Este factor es decisivo para atraer inversión en el caso de Chile, por ejemplo. Así las cosas, la ubicación de las tarifas de renta corporativas en niveles competitivos con otros países, es un importante elemento de esta reforma tributaria. Las reformas tributarias realizadas recientemente en los países de Europa del Este y de Irlanda arrojan luces sobre la importancia de fijar tarifas simplificadas de bajo nivel para impulsar el crecimiento. También en estos países se busca generar ingresos tributarios, más por la vía del IVA, que por el impuesto a la renta. De ahí la transcendencia de que el impuesto al valor agregado pueda ampliar su base considerablemente. La reforma plantea la devolución del IVA a los hogares del nivel 1 y 2 del Sisbén con el fin de reducir su tributación efectiva y mejorar el ingreso disponible. Esta propuesta puede tener en su comienzo dificultades operativas, pero el país ha aprendido bastante sobre apoyos monetarios directos en los últimos años con los esquemas de subsidios de Familias en Acción y constituye un elemento importante de equidad. Unas finanzas públicas ordenadas permiten a los estados financiar los programas sociales que se requieren para un mejor desarrollo del capital humano. Lo que no es claramente comprensible de esta reforma es su carácter neutral desde el punto de vista del recaudo, cuando el nivel de déficit fiscal del Gobierno Central es aún considerable. Consultor empresarial "La reforma plantea la devolución del IVA a los hogares del nivel 1 y 2 del Sisbén”.

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