La reforma tributaria: un freno a la construcción de vivienda

Documento Asociación Bancaria y de Entidades Financieras Sin duda la reforma tributaria planteada por el gobierno es un avance en la búsqueda de una mejor estructura de impuestos para el país. No obstante, causa preocupación que se contemple la eliminación de los incentivos para una actividad, que como la constructora, ha jalonado la recuperación económica del país en los últimos años y generado beneficios tangibles para los colombianos.(VER GRAFICO)

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agosto 11 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-11

Lo primero que debe considerarse es que la construcción tiene un papel muy importante para la economía colombiana, el cual no es aconsejable olvidar. Los análisis de la incidencia del sector sobre el total de la economía que realizó Fedesarrollo para 2005 muestran que los encadenamientos hacia atrás del proceso productivo de la construcción son significativos. Su estructura muestra que un alto porcentaje de la oferta de algunos subsectores de la minería y de la industria son demandados como consumo intermedio. Cerca del 30 por ciento de la producción del sector de otros minerales no metálicos que agrega la producción de arena, grava y gravilla fue consumida por la construcción. En el caso del sector de madera, corcho y materiales trenzables, al igual que el subsector de metales comunes y productos metálicos elaborados excepto maquinaria y equipo, que incluye la producción de hierro y acero, cerca del 40 por ciento de su producción es utilizado como insumo para la producción de la actividad. Finalmente, alrededor del 65 por ciento de la oferta del sector de vidrio, productos de vidrio y otros productos no metálicos, que agrega la producción de cemento, cal y yeso es utilizado como insumo por la construcción. La fortaleza de la reactivación que han experimentado durante los últimos años las edificaciones con seguridad ha producido la recuperación de la dependencia de estas industrias a sus niveles históricos. De esta manera, se magnifica la trasmisión del grado de dinamismo de la construcción a diversos sectores productivos y se multiplica el efecto sobre el ciclo económico general. En la investigación realizada por Fedesarrollo se encuentra que si bien los encadenamientos hacia adelante del sector son menos importantes, debido a que el 13 por ciento de la oferta constructora es demandada como insumo de las otras ramas de actividad económica, el 86 por ciento de la producción se considera como formación bruta de capital fijo, destacándose el hecho de que la construcción se ha convertido en el principal mecanismo de acumulación de capital físico de la economía colombiana. INCIDENCIA SOBRE EL MERCADO LABORAL La actividad constructora tiene un impacto importante en el mercado laboral a través de la demanda de mano de obra no calificada. El empleo en la construcción representa cerca del 5 por ciento del empleo total del país y durante el segundo trimestre de 2006 alcanzó a emplear 882.000 personas. De acuerdo con la última Encuesta Continua de Hogares entre abril y junio de 2006 la población ocupada en el sector creció 11,5 por ciento en términos anuales, resultado que fue el más alto entre todos los sectores. Al considerar la contribución directa al número total de empleados se destaca que durante este mismo período el sector produjo cerca del 19 por ciento de los nuevos empleos. Debido a que el subsector de edificaciones es intensivo en mano de obra, la fortaleza que actualmente experimenta la actividad edificadora, produce incrementos en la remuneración de los trabajadores que, a su vez, aumentan la demanda agregada interna y multiplican el efecto de la edificación sobre el crecimiento de la economía. El empleo transmite de esta forma el dinamismo de la construcción al total de la actividad económica. LOS BENEFICIOS TRIBUTARIOS Y LA REFORMA. Los estímulos actualmente vigentes como los del ahorro para el fomento de la construcción (AFC), la exención a los intereses por bonos hipotecarios y titularizaciones, así como los ingresos derivados de la financiación y construcción de VIS, tienen su razón de ser y han jugado un papel importante en la dinámica sectorial. En un país con una vocación de ahorro tan precaria como el nuestro, la exención tributaria como la que existe para las AFC se ha convertido en una valiosa herramienta para atraer recursos para la financiación hipotecaria. Además, el ahorro previo sirve como una señal para evaluar los hábitos de pago y el riesgo de crédito de los futuros deudores hipotecarios. Sin olvidar que la financiación de largo plazo está sujeta a riesgos significativos y que incentivos como los contemplados en las titularizaciones y bonos de largo plazo ayudan a atraer recursos indispensables para esta actividad. Existen aproximadamente 50 mil cuentas de ahorro para el fomento para la construcción con un saldo cercano a los 100 mil millones de pesos. Del mismo modo en los últimos años la titularización hipotecaria alcanzó cifras récord superiores a los cuatro billones de pesos. Con estos recursos de largo plazo la banca hipotecaria ha podido cerrar el desfase natural entre el largo plazo de la cartera y el corto de los depósitos bancarios. Sin estos instrumentos seguramente no se hubiera podido llevar a cabo la importante reducción de tasas que emprendió la banca recientemente y que, según cálculos iniciales, podría representar a los clientes un ahorro en valor presente del orden de 222 mil millones de pesos. Estas exenciones son altamente productivas en la medida en que cumplen con su propósito básico -estimular la construcción- y son fácilmente verificables y controlables por parte del gobierno. El fin para las que fueron creadas se está cumpliendo a cabalidad y han generado importantes beneficios económicos y bienestar para la población. De ninguna forma pueden ser consideradas como huecos de elusión y evasión fiscal. Tampoco hay que perder de vista que hasta comienzos de los noventa existió en el país una institucionalidad muy sólida que ayudaba a superar los cuellos de botella propios de la financiación a largo plazo. El FAVI y demás instrumentos de la política de vivienda paliaban parcialmente los enormes costos que generan la transformación de plazos y el riesgo de liquidez. Con estos instrumentos fuera de circulación, quitar los estímulos tributarios sería debilitar los cimientos sobre los que se ha construido el andamiaje financiero que ayuda a sostener el mercado hipotecario. DISCUSION AMPLIA Las consecuencias de eliminar estos estímulos son apenas previsibles: menos recursos de largo plazo para la financiación de vivienda y un aumento del costo financiero para los clientes, con la consecuente reducción de la demanda por edificaciones. Al Congreso le corresponde adelantar un amplio debate sobre cuáles han sido los beneficios de tales incentivos y sopesarlos con su costo fiscal. Los criterios de equidad aludidos en el proyecto de Ley encuentran respuesta en la política de subsidios focalizada en los segmentos de ingresos bajos, y en la posibilidad de que cualquier colombiano de ingresos medios pueda acceder en el futuro a los beneficios contemplados en la Leyes actualmente vigentes. 5% del empleo del total de la economía se genera en el sector de la construcción. La exención tributaria de las AFC se ha convertido en una valiosa herramienta para atraer recursos para la financiación hipotecaria.

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