Así es la reforma tributaria que proponen los banqueros

Asobancaria busca que entre el régimen simplificado y el común se eliminen los incentivos para caer en la informalidad empresarial.

En el país existen cerca de 2,8 millones de empresas (entre formales e informales).

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En el país existen cerca de 2,8 millones de empresas (entre formales e informales).

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mayo 12 de 2015 - 03:42 a.m.
2015-05-12

Mientras que un grupo de expertos se encuentra estudiando las alternativas más viables para reformar el sistema de impuestos, Asobancaria reveló un informe en el que sugiere que en la próxima modificación del Estatuto Tributario se debe incorporar un Régimen de Transición Tributario que reduzca el elevado grado de informalidad de las empresas y que también le baje la carga impositiva a las compañías medianas y pequeñas.

Aunque organismos como Anif han insistido en que la solución es aumentar el recaudo de impuestos indirectos (como incrementar el IVA del 16 al 18 por ciento), Asobancaria resaltó que una reforma debe quitar las “talanqueras a la formalidad empresarial”.

Uno de los problemas que tienen las compañías, señala el informe, es que los regímenes común y simplificado “han desincentivado la formalización de las empresas” lo cual, de paso, ha perjudicado el recaudo nacional de impuestos.

Y es que el problema de la informalidad empresarial no es menor, ya que según el Registro Único Empresarial y Social (Reus), de 2,8 millones de empresas que existen en el país, cerca de un millón son informales.

En la actualidad, explica el documento, cuando una firma pasa del régimen simplificado al común, tiene que asumir el pago de un impuesto. “Esto da pie a la informalidad”, dice Asobancaria.

Cuando se modifique el sistema tributario, afirma el gremio de la banca, se debería incorporar el Régimen de Transición Tributario, el cual puede bajarles las cargas impositivas a las pequeñas y medianas empresas. El segundo paso es que “esa reducción vaya de la mano con la imposibilidad de realizar deducciones”.

“La línea en ingresos que separa a los regímenes simplificado y común se encuentra en ingresos anuales de $127 millones”, sostiene el gremio. Por ejemplo, una compañía del régimen simplificado que tiene ese monto de ingresos al año, puede lograr una utilidad operacional de $63 millones, la cual no paga impuestos.

Sin embargo, si esa misma empresa pasa a tener $130 millones de ingresos, entra de manera automática al régimen común. Esto lleva a que si esa compañía preserva los mismos $63 millones de utilidad, este último monto queda sometido a un gravamen de casi $50 millones.

Si se adopta un Régimen de Transición, dice el documento, “la decisión de formalización por parte de las empresas no se vería influida por la tasa de tributación, teniendo en cuenta que resultaría menor y se concentraría en un solo gravamen”. Asimismo, esta transformación llevaría a que las compañías formales –y que tienen parte de su operación informal–, completen el proceso para formalizarse.

Horacio Ayala, exdirector de la Dian y consultor tributario, manifestó que un “monotributo” para los regímenes podría funcionar. “Una solución también puede ser que el tema se maneje como un régimen especial, que existe en muchos países para los pequeños negocios”.

Para el experto, no es necesario excluir del impuesto a las pequeñas firmas, sino obligarlas a declarar sobre una base que no es la misma de las grandes compañías del país. “Por ejemplo, hay negocios de comida que si tienen 10 locales, hacen 10 empresas bajo el régimen simplificado. Esa es una vieja maña”.

hecsan@eltiempo.com