Reforma tributaria: ¿realmente simplifica?

El Ministerio de Hacienda, al presentar su proyecto de reforma tributaria, señaló que su reforma está anclada en los principios de equidad, competitividad, simplicidad y sostenibilidad ¿la reforma propuesta realmente simplifica el sistema tributario?(VER GRAFICO)

POR:
agosto 10 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-10

En efecto, en esta materia el proyecto es un avance en la dirección correcta. En cuanto a la simplificación de tarifas y regímenes el proyecto es un avance pues elimina impuestos poco eficientes, que gravan las transacciones -distorsionando el mercado-, y que además desestimulan la inversión; se trata de los impuestos de timbre y de remesas. En cuanto a la simplificación de tasas, lo más destacado es el intento por reducir el número de tarifas en IVA. Un estudio reciente de Fedesarrollo (‘Análisis del sistema tributario colombiano y su impacto sobre la competitividad’, junio, 2006), señala que Colombia es el país con más tasas en materia de IVA en América Latina. Por ello, la simplificación a 4 tarifas (ó 5 si se incluye la tarifa 0 para exentos) es un avance importante en beneficio de la simplificación del sistema. En cuanto a simplificación normativa, también hay avances. El Estatuto Tributario tiene por base el adoptado mediante el decreto 624 de 1989. Inicialmente tenía 933 artículos. Hoy, luego de más de 7 grandes reformas, el Estatuto Tributario tiene -según el Ministerio de Hacienda- “más de 1.100 artículos explícitos y 2.000 normas complementarias”. El actual estatuto es gigante en parte porque contempla multitud de regímenes especiales, de tarifas distintas y de excepciones a la regla general. A diferencia del proyecto que el Gobierno acaba de someter a consideración del Congreso, el actual estatuto nació como una compilación de normas que el Gobierno realizó al amparo de facultades extraordinarias conferidas en la Ley 75 de 1986. Aunque en su momento se consideró un gran avance -pues al menos compiló en un solo cuerpo la dispersa legislación tributaria- el gobierno estuvo limitado en su elaboración. Tal y como lo señaló la Corte Suprema de Justicia en su momento y luego la Corte Constitucional, el Estatuto tenía que ser una simple compilación. Por tanto las normas vigentes no incorporadas no perdían vigor, las previamente derogadas, y por alguna razón incorporadas, debían declararse inexequibles -por exceso en las facultades extraordinarias-, al igual que las normas cuyo sentido hubiera cambiado; y los decretos reglamentarios antiguos continuaban vigentes, como, además, lo reiteraba el artículo 2 del decreto 624 de 1989. La situación ahora será distinta. La reforma se adoptará por ley y derogará el decreto 624 de 1989. En materia de otras normas con fuerza de ley, el proyecto cambia la tradicional fórmula de derogar todas las leyes ‘que le sean contrarias’ por otra según la cual se derogan ‘las referidas’ a los impuestos sobre la renta, ventas, etc. ¿Quiere ello decir que se derogan las normas sobre impuestos nacionales así no sean contrarias al nuevo estatuto? En principio lo que ello significa es que cualquier tema no contemplado en el nuevo Estatuto quedará derogado. La ‘derogación integral’ está inventada desde la Ley 153 de 1887 y además de útil para conseguir el objetivo de simplificar la normatividad aplicable, es ya por todos conocida. Por último, por el fenómeno del ‘decaimiento’ quedarán sin fuerza vinculante los decretos reglamentarios. ¿Por qué es importante la simplicidad del sistema? Como bien lo indica la exposición de motivos del proyecto, la simplicidad es ‘importante porque es un requisito indispensable para continuar la lucha contra la evasión y la elusión’. Además, es un hecho científicamente estudiado que la complejidad del sistema tributario actúa como una barrera de entrada al mercado por parte de las pequeñas empresas.

Siga bajando para encontrar más contenido