Regulando el desarrollo de yacimientos no convencionales

Los yacimientos no convencionales están ubicados a miles de metros por debajo de la superficie de la tierra e implican la extracción de hidrocarburos a partir de formaciones geológicas de permeabilidad baja denominadas esquisto.

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enero 15 de 2015 - 12:49 a.m.
2015-01-15

En el foro del primero de diciembre del 2014 ‘Preguntas y respuestas sobre fracking, realizado en la Universidad de los Andes, uno de los estudiantes realizó la siguiente pregunta: ¿tiene el Gobierno de Colombia la capacidad institucional de regular exitosamente el desarrollo de hidrocarburos en yacimientos no convencionales? Basándonos en nuestras propias observaciones y experiencia, la respuesta es: sí.

Los yacimientos no convencionales están ubicados miles de metros por debajo de la superficie de la tierra e implican la extracción de hidrocarburos a partir de formaciones geológicas de permeabilidad baja denominadas esquisto.

Los recientes avances en materia de perforación horizontal y fracturamiento hidráulico han creado un boom de petróleo y gas en Estados Unidos, que se ha extendido en el continente. En tan solo unos años, la producción ha aumentado en millones de barriles, generando incrementos significativos de empleos e ingresos y ha reducido y las emisiones de gases de efecto invernadero al sustituir el carbón por el gas.

El Gobierno colombiano, recientemente adoptó nuevas regulaciones para asegurar que este desarrollo ocurra de manera responsable con el medio ambiente. Las nuevas regulaciones incluyen requerimientos técnicos para la construcción de pozos y requerimientos ambientales y de mitigación para la perforación exploratoria. Varios factores indican que el Gobierno tiene la capacidad institucional para implementar exitosamente estos nuevos requerimientos.

En primer lugar, el Gobierno preparó las regulaciones de manera colaborativa y deliberada con base en estudios, y aprovechando la experiencia sustancial en Estados Unidos y Canadá, llevando a cabo un ‘Programa de gestión de conocimiento’, en el cual veinticuatro expertos internacionales fueron invitados a Colombia para realizar una serie de talleres entre el 2012 y el 2013.

Asimismo, visitaron Estados Unidos y Canadá para inspeccionar los pozos y para reunirse con funcionarios de las entidades reguladoras. El proceso de formulación que duró dos años, permitió al Gobierno adoptar requerimientos adaptados a las necesidades de Colombia.

En segundo lugar, las regulaciones reflejan un enfoque integral y cauteloso para las preocupaciones existentes.

Las regulaciones abordan las inquietudes ambientales asociadas con este tipo de desarrollo, incluyendo la integridad de pozos, el uso de agua, la calidad del agua y aire, sismicidad, productos químicos y el manejo de residuos.

Estas regulaciones requieren que las compañías compilen datos sustanciales ambientales y operacionales e imponen una serie de ‘sistemas semáforo’, que requieren que las actividades se detengan si surgen problemas.

En ciertas instancias, son más conservadoras en términos ambientales que la mayoría de las regulaciones en Estados Unidos. Por ejemplo, a diferencia de muchas de las regulaciones en Estados Unidos, las de Colombia requieren la recolección de datos de línea base sobre la calidad del aire y sismicidad, la divulgación de los productos químicos a ser usados antes del fracturamiento, el monitoreo trimestral de las aguas subterráneas durante la exploración y prohíben el uso de piscinas para almacenar el fluido residual.

En tercer lugar, la expectativa del Gobierno es la perforación de cinco a veinte pozos exploratorios en los próximos años, lo cual le dará tiempo de modificar sus requerimientos y adicionar personal en la medida en que se requiera y usar su experiencia para refinar y mejorar su enfoque como ha ocurrido en Estados Unidos.

Las nuevas regulaciones colombianas son un primer paso admirable en este proceso, pero un compromiso de mejora continua asegurará que las compañías y las agencias regulatorias realicen esfuerzos adicionales en los años que vienen para proteger el ambiente y la salud y seguridad de las personas que viven en las áreas de desarrollo.

David Neslin

Experto en yacimientos no convencionales

En colaboración con Mark Zoback