Esa relación de pareja llamada asociación

Aunque Clara Lucía Zuluaga se ha especializado a lo largo de sus más de 15 años de experiencia en sicología organizacional, también le ha tocado estudiar bastante sobre sicología de pareja para poder lidiar con los conflictos que sufren las empresas cuando hay asociaciones, un tipo muy particular de negocio.

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mayo 03 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-03

Esta relación es diferente a la que se da con un proveedor, un contratista o en un caso de outsourcing. “Es una nueva empresa que surge de la alianza de dos o más compañías que se unen para cumplir un objetivo específico durante un tiempo determinado”, dice la directora de Insight. La asociación se caracteriza porque las empresas se unen por un propósito común (desarrollar un proyecto específico como construir una carretera o modernizar un aeropuerto), en una relación de complementariedad (uno busca al otro para aprovechar sus fortalezas como conocimiento, tecnología, músculo financiero, experiencia, etc.) y por un largo plazo, que generalmente es mayor a cinco años y puede ir hasta 25 como sucede, por ejemplo, en el casos de contratos de explotación petrolera. Todo esto sin perder su individualidad. Como en los matrimonios, esta relación pasa por diferentes etapas, tiene conflictos, problemas de comunicación y momentos de crisis, que hay que saber solucionar para un mejor rendimiento del objetivo común que se han planteado. Pero la armonía no es fácil de sostener por la diferencia de caracteres -como dicen hoy día tantas parejas que se separan-, más ahora con la globalización, en la que frecuentemente las asociaciones se establecen con empresas de culturas totalmente opuestas. De esta unión surge una nueva empresa que es un híbrido y en la que muchas veces no está claro cómo se va a funcionar. “Por lo general, una cultura, ya sea del país o de la misma empresa empieza a imponerse sobre la otra y comienzan las dificultades para entenderse, surgen los conflictos y vienen las crisis”, comenta Carolina Correa de Insigth. La confusión de roles es uno de los conflictos que con más frecuencia se suele presentar dentro de una asociación. “Se puede confundir el papel de socio con el de contratista, por ejemplo. O que uno quiera imponer su cultura sobre la otra. O si hay un socio más pequeño, el grande quiera dominar”, comenta Zuluaga. Así mismo, la forma de hacer las cosas, los procedimientos, las expectativas sobre cómo van a funcionar (quién lidera) e incluso la manera de comunicarse puede incidir en el buen desarrollo del proyecto y en la solidez de la asociación. Cuando se presentan los conflictos y surgen los inconvenientes, como sucede con las parejas, a veces se necesita de un tercero, un intermediario que ayude a limar las asperezas. “Nosotras escuchamos a uno, luego al otro, después a los dos y les ayudamos a resolver los inconvenientes estableciendo tareas y compromisos claros, así como maneras de hacer seguimiento a lo acordado”, dice Zuluaga. De hecho, estas profesionales, aplicando la sicología social y la de pareja, y los años de experiencia, sistematizaron su conocimiento y crearon Resocia, una metodología que permite hacer el diagnóstico, identificar los conflictos, ofrecer soluciones y tener indicadores de gestión. Todo enfocado a permitir el buen funcionamiento de la asociación, que es el objetivo fundamental. Dentro de este proceso, las especialistas han identificado ciclos por los que pasan las asociaciones, parecidos a los que viven las parejas. “No se empieza en uno y se pasa al otro y luego al siguiente. No tienen un orden. Lo importante es poder identificar si se ha entrado en uno y cómo movilizarse a otro más positivo si es el caso”, comenta Correa (ver nota). Lo más importante, según las especialistas, es comenzar como hacen las parejas: conociéndose. Tienen que saber cómo son los valores, la misión y la visión de cada una para ver si coinciden. “Hay temas hoy día muy sensibles como la responsabilidad social, el cuidado del medio ambiente y, en el caso colombiano, la seguridad”, dice Zuluga. Cómo se manejarán estos puntos en la asociación, debe quedar claro desde el principio.Los cuatro ciclos que marcan la convivenciaCon la intención no basta. Así sucede en los matrimonios y se extiende a las asociaciones. Por eso es mejor tener las cosas claras y, además de establecer cronogramas, costos y beneficios cuando se asume un proyecto con un socio, hay que hacer acuerdos para que todo quede claro y no se asuman comportamientos que pueden generar crisis, especialmente cuando se manejan culturas diferentes.De ahí que desde un principio es ideal establecer cómo se van a llevar a cabo procesos como el de toma de decisiones (quiénes participan), las comunicaciones (por teléfono, por correo electrónico), las reuniones (videoconferencias, actas, temario, objetivos) y con qué frecuencia se realizan, quiénes lideran el proceso, indicadores de gestión, niveles de autonomía, entre otros aspectos. En todo caso, las asociaciones pasan por ciclos, que las especialistas han denominado Ewaz e indentificado cuatro fundamentales: Lurra, Raido, Isa y Hodei. * Lurra: es el ciclo constructivo, cuando se organizan cosas, se hacen acuerdos, se definen estrategias y tácticas. * Raido: el momento de la solidez. Las cosas están funcionando bien, pero hay puntos que se pueden hacer mejor. Hay que movilizarse para no quedarse en la zona de comodidad. * Isa: el ciclo de la parálisis. Es un momento de atasque, ya sea porque uno de los socios está centrado en otra prioridad, o porque el negocio no está creciendo como se esperaba, o hay problemas de comunicación. * Hodei: el ciclo del conflicto. Hay insatisfacción con los procesos, los resultados, el tiempo de ejecución o cualquier otro punto. Vienen las culpas, los enfrentamientos y no se ven soluciones. Alto nivel de tensión y estrés. Como las asociaciones son a largo plazo, estos ciclos se presentar en varios momentos y por diferentes motivos. La idea de Resocia, el producto de sistematizar este conocimiento, es poder poner la asociación por encima de las personas y los momentos para que pueda seguir con su objetivo central. EL SOCIO IDEAL REQUISITOS. Confiabilidad. Que sus políticas empresariales y las de sus ejecutivos correspondan a principios éticos. - Capacidad de apalancamiento, ya sea en el aspecto financiero, tecnológico u organizacional. - Experiencia y trayectoria en su campo de acción, con resultados para mostrar. - Respeto por la cultura de cada una de las otras compañías. - Agilidad para la toma de decisiones y para resolver inconvenientes. Hay que mirar cómo funciona la otra empresa en estos aspectos, pues a veces depender de la casa matriz para todo puede demorar procesos y así perder oportunidades.WILABR

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