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Relatividad y política

Si hay un caso en que puede probarse que todo en política es relativo y que poco puede predecirse, es el proceso electoral del Perú. A principios del año, Ollanta Humala era el candidato seguro para ganar las elecciones en primera vuelta y sólo Lourdes Flores era la única posibilidad para disputarle la presidencia en la segunda vuelta. Alan García figuraba como el perdedor seguro sobre el cual nadie apostaba nada. Por el contrario, criticaban su desfachatez al presentarse en una nueva contienda electoral y muchos decían que escoger entre el Coronel y García era como tener que hacerlo entre el Sida y el Cáncer. Hoy, la situación es totalmente diferente. Humala perdió a Lourdes, la opositora que más le convenía.

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mayo 11 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-11

A la que etiquetó como la representante de “los ricos”, del “capital opresor” o de los “blanquitos”, dentro de esa estrategia izquierdista renovada por Chávez de hacer política apelando al voto emocional y a la confrontación, creando y creciendo el enemigo, mediante la explotación de la pobreza y el atraso, del rencor racial y del odio social. García lo que probó es que es el político más avezado y profesional del Perú y que cuenta con un importante apoyo en la clase media y de provincia y lo más importante que tiene detrás al Apra, con su institucionalidad, maquinaria y arraigo en la cultura política del Perú, a pesar de los desatinos de su primer gobierno y del período Fujimori. Humala no podrá sustituir a Lourdes con García, como el ‘satán’ de la derecha y del capitalismo. Ni siquiera como amenaza a los indígenas. Por eso su discurso ha tenido que virar ciento ochenta grados para convertirse en algo moderado de unión y concordia. Con el grave efecto que siempre tienen estos cambios drásticos y forzados en los ‘redentores’ populistas que de un momento a otro aparecen montados sobre los problemas de los más débiles y pobres, desdibujándolos totalmente y perdiendo el sentido y esencia ante sus seguidores extremistas. A esto se suma el miedo que su posición radical produce en el resto del electorado el cual, además de sus amenazas y exabruptos de la primera etapa, ya tiene un espejo donde mirarse, identificándolo plenamente con los regimenes de Castro, Chávez y lo que viene haciendo Evo. Por ello, en la segunda vuelta le será difícil mantener el fervor de sus seguidores y sumar votos de quienes apoyaron a Lourdes y a los demás candidatos perdedores. Sobre el gobierno de García se abren muchos interrogantes. En primer lugar, las circunstancias económicas son buenas. Por lo menos mucho mejores que cuando recibió el país por primera vez. En el contexto internacional Cuba y Venezuela no se quedarán cruzados de brazos, sobretodo si cuentan con esa especie de multinacional indígena continental que desde hace tiempo vienen promoviendo y financiando y de la cual Evo es el chairman. Esto en un país como Perú puede ser un grave factor desestabilizante. Lo cual, por otra parte, le haría ganar soporte en otros países y sectores nacionales. Los años y la experiencia deben haberle corregido muchas de sus tendencias y equivocaciones del pasado. Pero de todas formas si nos atenemos al dicho de que los segundos gobiernos tienden a ser peores que los primeros, al segundo de Alan le será imposible ser más malo que el primero. Por lo tanto debería ser mejor. Consultor privado " En el contexto internacional Cuba y Venezuela no se quedarán cruzados de brazos”.

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