La renovación de cafetales le agregó valor al negocio

El grano ha resistido todas las ‘plagas’ que le han llegado, desde la roya y la broca, los fenómenos de La Niña y, ahora, El Niño, hasta la caída del precio mundial.

Colombia registró en agosto pasado una cosecha cafetera de 1,3 millones de sacos de 60 kilos de café, diez por ciento más que la

Archivo particular

Colombia registró en agosto pasado una cosecha cafetera de 1,3 millones de sacos de 60 kilos de café, diez por ciento más que la

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septiembre 28 de 2015 - 05:57 p.m.
2015-09-28

Lo corrido de este siglo ha sido una de las épocas más ‘movidas’ para la caficultura colombiana, solo comparable con la otrora ‘bonanza’ de la década de los años setenta.

Hoy, en la estructura actual de la economía del país, el café ya no es un actor destacado frente a lo que fue en los últimos 30 años del siglo pasado, cuando pesó el 3 por ciento del PIB total y el 14 por ciento del PIB agropecuario.

Para el cierre del 2014, el café representó el 0,69 por ciento del PIB total del país, y el 11,27 por ciento del PIB agropecuario.

Lo anterior, corroborado por las mermas en los precios mundiales del grano, los fenómenos climáticos de ‘El Niño’ y ‘La Niña’, los precios de los insumos de producción y las plagas que han ocupado a los cultivadores.

Ahora, frente a los precios de los cafés suaves colombianos, estos no han mantenido una tendencia que permita prever o trazar estrategia alguna, pues su comportamiento ha sido totalmente errático.

Tanto, que para mayo del 2011 logró uno de los históricos más altos, al situarse en 332 centavos de dólar por libra; sin duda, ese fue el año de precios más altos, lográndose un promedio anual de 283,84 centavos de dólar por libra. Ya para el 2012 se mantuvo por encima de los dos dólares (202,08), para luego tender hacia la baja.

La explicación que se obtuvo en su momento fue la alta incidencia en el precio que tienen los especuladores de bolsa en la compra o venta de activos financieros (papeles) a corto o largo plazo.

Además han venido jugando papel preponderante las erráticas y polémicas predicciones de cosecha en Brasil que, anuncio tras anuncio, hacen temblar el mercado mundial cafetero.

El clima también le ha jugado su mala pasada al café, pues el fenómeno de ‘La Niña’ conllevó mermas muy significativas en producción y productividad.

En 2010, el invierno trajo el hongo de la roya, que llegó a tener infestadas no menos de 300.000 hectáreas, casi el 30 por ciento del área sembrada; esto se reflejó en las cosechas del 2011 y 2012 que fueron de 7,8 millones y 7,7 millones de sacos de 60 kilos.

Ahora, aunque el fenómeno de ‘El Niño’ no es tan perjudicial para el café, el hecho de que se prolongue y sea muy fuerte podrá traer sequías en las zonas cafeteras, que son perjudiciales para el llenado de los granos de café y podrían coadyuvar a la presencia de plagas como la broca.

Sin embargo, vale la pena destacar que el parque cafetero del país ha venido preparándose para el cambio climático con la siembra y renovación de los cafetales con materiales tolerantes a las contingencias climáticas.

Hoy, del área total cafetera, 936.682 hectáreas, 880.481 hectáreas están tecnificadas y no menos de 515.175 son resistentes al ataque de la roya.

Así, la producción total de este año 2015 podría llegar a los 13,5 millones de sacos de 60 kilos, mientras que la productividad de este año se situó en 16,2 sacos por hectárea.

LA PRODUCCIÓN CAMBIÓ SU NORTE: AHORA ESTÁ EN EL SUR

El departamento del Huila junto con Cauca y Nariño, conforma el nuevo ‘eje cafetero’, Pitalito es el primer municipio cafetero del país y Acevedo, cerca de allí, ocupa el segundo lugar.

Así, El ‘tradicional’ Eje Cafetero o zona cafetera del país, conformado por los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Antioquia, ha perdido lentamente ese protagonismo que tuvo en la producción y la participación en la economía cafetera.

Hoy, casi el 20 por ciento del café que cosecha Colombia proviene del departamento del Huila, que produce más café que Caldas, Risaralda y Quindío.

Entre muchas otras razones los cafeteros mismos han reconocido la atomización de los predios, pues de una sola finca de cinco hectáreas ahora hay cuatro, resultado de las herencias de tierra en esta zona del país.

Se suma que, ante la expansión de las áreas urbanas y semiurbanas, los planes de vivienda ocupan hoy zonas que hasta hace pocos años eran cafeteras, resultado de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) aprobados en los diferentes municipios.

Esto, precisamente, ha incrementado de forma exponencial el valor de la tierra, que ya no se vende por hectárea, sino por metro cuadrado.

También puede destacarse la migración de la población rural hacia las ciudades intermedias o hacia el exterior, por lo que muchos predios cambiaron de actividad hacia otras, como el agroturismo.

MEJORAN LOS INGRESOS DE LOS CAFETEROS

El valor de la cosecha del 2014 fue de 5,19 billones de pesos, informó la Federación Nacional de Cafeteros.

Este fue el monto total que llegó a los bolsillos de los caficultores, quienes, a su vez, inyectaron estos recursos a la economía de sus municipios. La cifra fue 54 por ciento mayor que la registrada en 2013, cuando totalizó 3,37 billones de pesos. Esta se logró debido a factores como una tasa de cambio más competitiva y a los mejores precios del grano en el mercado internacional.