El reto de los colombianos

Sacar a la nación de la compleja encrucijada en la que la dejamos caer, es el gran reto de los colombianos. Esta meta constituye el ineludible compromiso de las actuales generaciones y quizás de algunas de las próximas, dada la complejidad de los problemas. A esta labor, debe dedicarse el Estado con todas sus instituciones, apoyado por una ciudadanía solidaria con este propósito nacional.

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mayo 04 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-04

Son numerosos los problemas que nos aquejan, pero por limitación de espacio me referiré a las dos principales áreas de nuestra problemática: 1) violencia, terrorismo e inseguridad ciudadana y 2) incremento de las desigualdades. Con estas áreas, en una u otra forma, están relacionadas la mayor parte de las causas de nuestros males. Imposible rescatar a la nación sin resolver cabal y definitivamente esta problemática. La política internacional es otra área que en un mundo globalizado toma gran relevancia por las incidencias que acarrea a los países. A ella habrá que referirse en próxima nota. En relación con los dos primeros puntos enumerados en párrafo anterior, principio por afirmar la necesidad que tenemos de llevar a cabo cambios y ajustes de fondo en las políticas que por tantos años hemos aplicado para combatir la violencia y garantizar la seguridad ciudadana, como también en las adoptadas para lograr el desarrollo del país. La realidad nos demuestra que la violencia persiste, acompañada en los últimos años de atroces actos de terrorismo; y la inseguridad ciudadana continúa como lo atestiguan desalmados secuestros y asesinatos como el acontecido con la señora Liliana Gaviria Trujillo. En mi opinión, el gran esfuerzo e incansable trabajo que el presidente Uribe realiza con su equipo de gobierno en la aplicación de su política de Seguridad Democrática, no obtendrá plenamente los resultados buscados mientras no acabemos en nuestro país con el negocio del narcotráfico. Lo cual, como lo hemos afirmado y lo vienen denunciando respetables organismos y personajes internacionales, no será posible de seguirse aplicando una política que se centra, casi exclusivamente, en la erradicación de los cultivos ilícitos y que hasta el momento ha fracasado. Por eso, se han propuesto alternativas en cuyo análisis se debe profundizar, con el ánimo de encontrar resultados exitosos contra este serio problema. En cuanto al crecimiento de las desigualdades, será necesario adoptar también ajustes y cambios de fondo en las políticas que por años hemos aplicado. Se puede crecer sin que ello necesariamente se refleje en una mejoría del bienestar colectivo. Colombia es un ejemplo de ello. Por décadas, excepto muy pocos años, hemos mantenido tasas positivas de crecimiento sin obtenerse una equitativa distribución de sus beneficios. De allí la insistencia en una reforma a las políticas económicas que garantice, entre otros objetivos, que gran parte del excedente económico obtenido con la explotación de los recursos y oportunidades que el país ofrece, se reinvierta en él para poder aumentar la capacidad productiva y el empleo remunerativo que requiere nuestra creciente fuerza laboral. No resulta coherente con nuestras necesidades que mientras la inversión extranjera directa fue de algo menos de 4.000 millones de dólares en el 2005, los colombianos inviertan en ese año más de 4.700 millones en el extranjero. Es en Colombia donde se tiene que invertir. Saquemos a Colombia de su encrucijada, realizando los cambios que sean necesarios. También es indispensable una ciudadanía consciente de sus responsabilidades con el país y solidaria con este propósito nacional. Ex embajador de Colombia en Bruselas "En cuanto al crecimiento de las desigualdades, será necesario adoptar también ajustes y cambios de fondo en las políticas que por años hemos aplicado”.

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