Los retos de la economía colombiana

El inicio de una nueva década es una oportunidad para efectuar un balance de logros y de desafíos hacia el futuro.

POR:
enero 21 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-21

Lo que aquí se presenta como retos no es una lista ordenada, sino una percepción de prioridades de acuerdo a los temas que dejaron de realizarse con éxito en la década transcurrida de este milenio.

Lo más importante no es tanto darnos cuenta de cuáles son los elementos positivos en los que hemos avanzado y negativos en los que hemos retrocedido, sino ser conscientes de que el consenso de los ciudadanos colombianos como sociedad civil es el que puede asegurar un buen futuro: éste depende de nosotros.

La década que termina se caracterizó en sus últimos años por un avance muy desafortunado en los niveles de corrupción de algunas entidades del sector público, por el conflicto permanente entre las ramas del poder público e infructuosas modificaciones en las reglas del juego político. No dudaría en establecer como máxima prioridad para el país en la década que se inicia, la consolidación y restauración de las reglas de una democracia más vivaz fortalecida por una reforma política que impida que la voracidad de algunos agentes absorba ingentes recursos del presupuesto público. Todo esto tiene que ver, tanto con las reglas del juego electorales, como con las de la administración de los recursos públicos.

Desafortunadamente, la tarea acometida en el frente fiscal no permitió aprovechar eficientemente los años de la bonanza correspondientes al alto crecimiento internacional y colombiano e incluso contribuyó a gastar recursos como los del fondo petrolero, que habían sido ahorrados para épocas de penuria. Es bienvenida la previsión que ha mostrado el Ministerio de Hacienda por varios años en obtener un financiamiento oportuno para los recursos públicos requeridos cada año, sin embargo, las proyecciones sin la venta de Isagen se modifican sustancialmente. Así las cosas, la perspectiva fiscal requiere un fortalecimiento de largo plazo que no ha sido posible y que se dificulta con la caída en el crecimiento económico, pero que sigue siendo una condición necesaria para el desenvolvimiento económico futuro: no podemos pasar otra década sin la necesaria reforma fiscal estructural.

El manejo de la política monetaria y cambiaria por parte del Banco de la República tiene una nota sobresaliente, principalmente por la capacidad previsiva, que permitió ganar un espacio vital en los momentos en los que la economía mundial entró en gran recesión. Toda la discusión internacional actual sobre el tema se centra en poner el freno a las políticas monetarias en el momento oportuno y no con aceleración ni exceso de retardo. Este es un gran reto para las autoridades de la Banca Central en nuestro país en los próximos meses.

En los temas sectoriales se requiere con urgencia una solución al grave deterioro de las finanzas de la salud propiciado en buena medida por la falta de reglas claras en las fórmulas de ajuste de los ingresos y en el tipo de servicios de salud que es posible prestar en un nivel de cobertura tan amplio como el que ha logrado Colombia. El mayor desafío en educación consiste en traspasar los enormes logros en cobertura hacia una mejor calidad en educación básica y secundaria. El país quisiera creer que después de muchos años de enorme retraso en la infraestructura física podamos tener las vías con las especificaciones que requiere una economía abierta. Las tecnologías de la información y comunicaciones que tuvieron un auge enorme con la cobertura casi integral de la telefonía celular deben saltar mucho más en el caso de la Internet y en la adopción de tecnologías innovadoras de los sectores productivos.

Representa un enorme reto para Colombia mantener el crecimiento de la minería y los hidrocarburos inducido en buena medida por el crecimiento de países en desarrollo como los BRICS, sin arruinar por la vía de la enfermedad holandesa otros sectores promisorios de la economía colombiana. El sector agroindustrial estuvo dormido en la década anterior, en buena medida por subsidios sin suficiente orientación productiva y debería convertirse en uno de los nuevos líderes.

Por supuesto, las épocas de crecimiento económico seguidas de fuertes recesiones producen incrementos en el desempleo y en la pobreza que requieren soluciones adecuadas, acompañadas de buenas políticas macroeconómicas.

El sector privado colombiano debe fortalecer su confianza en el país. El Nobel George Akerlof y el profesor Robert J. Shiller en su reciente libro Espíritus animales, en el cual resaltan el papel de la psicología humana en la economía y en el capitalismo global citan un editorial del periódico Times de Londres de 1931 (época de la Gran Depresión) titulado 'El deber de la confianza', que entre otros apartes dice:

"Confianza, confianza, más confianza es lo que se necesita para incrementar los negocios, la confianza del público que puede penetrar y energizar estos negocios en una nueva confianza en ellos mismos. Es obvio que la confianza no es simplemente un premio opcional al buen servicio y se convierte en la obligación de cada ciudadano".

Siga bajando para encontrar más contenido