Revaloración de la confiabilidad Líneas de producción serán más ‘verdes’ Contratos más cortos o flexibles para no perder clientes

Revaloración de la confiabilidad Líneas de producción serán más ‘verdes’ Contratos más cortos o flexibles para no perder clientes

POR:
enero 30 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-30

Este año, probablemente veremos cómo las empresas desisten de argumentar una confiabilidad de 99.999 por ciento (o ‘cinco nueves’, es decir contar con disponibilidad o funcionamiento casi sin fallas) para los servicios contratados, optando más bien por determinar niveles de calidad ajustables a cada aplicación o nivel de procesos. Aunque la transición hacia un modelo de ‘tres nueves’ podría considerarse insignificante, la pérdida en calidad podría compensarse con creces, en términos de ahorros. Los esfuerzos por comprender el significado concreto o implícito de los niveles de servicio serán clave en el 2010, pues tanto los proveedores de telecomunicaciones como sus clientes probablemente se transarán por unos compromisos de más fácil asimilación. Los ejecutivos responsables del aprovisionamiento de servicios deberán evaluar las implicaciones de los cambios en cualquier servicio, mientras que los departamentos de tecnología de la información y telecomunicaciones deberán revisar constantemente los requerimientos de sus usuarios internos y los niveles de tolerancia ante las suspensiones de operaciones, pues no están tan dispuestos a tolerarlas. Por otra parte, los proveedores de servicios deberán buscar constantemente nuevas maneras de reducir sus costos de mantenimiento. Esta combinación entre reducción de costos y sostenimiento o mejoramiento de la calidad del servicio generará muchas tensiones tanto tanto entre los proveedores, como en la relación de éstos con sus clientes. Jupiter El tiempo productivo a un nivel del 99.999 por ciento ha sido la tendencia de lo que quieren los clientes de la tecnología de información”. El sector global de las telecomunicaciones centrará esencialmente sus esfuerzos en la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), utilizando el control de costos como común impulsor, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo. Aquellos operadores que generen operaciones tanto fijas como móviles deberán contemplar las ventajas que ofrece la transición del tráfico de datos y voz, de redes fijas a móviles, con el fin de reducir sus costos globales de consumo energético, tomando asimismo, en consideración el efecto que tendría la implementación de medidores del uso de banda ancha como medio disuasivo para frenar la utilización excesiva de las redes. El uso de tecnologías de red más confiables podría traducirse en una merma de las emisiones generadas por los equipos de mantenimiento. Los fabricantes de equipos deberán seguir perfeccionando la eficiencia de las redes, al adaptar las innovaciones en eficiencia energética que ostentan los teléfonos móviles a los componentes de red. Por otra parte, los fabricantes de dispositivos y la industria de servicios y productos móviles deberán seguir buscando maneras de disminuir las emisiones, mediante iniciativas como la desactivación automática de los cargadores y la unificación de los estándares para la producción de los mismos. La idea es contribuir y no presionar el consumo de energía y la emisión de de gases que no sean amables con el medio ambiente. La incertidumbre económica y la disminución generalizada de los niveles de lealtad a las plataformas y proveedores de tecnología reducirán la duración de los contratos futuros. Su extensión se verá afectada por el surgimiento de tecnologías sometidas a las exigencias de los consumidores y a la creciente propensión de éstos a cambiar de proveedores, llegando a preferir las compras concretas de única aplicación. Si se considera que los litigios inherentes a incumplimientos contractuales suelen ser onerosos y dispendiosos, tanto proveedores como clientes deberían asegurarse de celebrar contratos lo suficientemente robustos como para resistir los embates asociados a las incertidumbres que rondan una economía en crisis. A su turno, los términos contractuales deberán, o bien ajustarse a duraciones más breves, o bien diseñarse con la flexibilidad necesaria para operar como una serie de contratos de menor duración. En el antagonismo que surge entre el deseo de los proveedores por incrementar sus márgenes y la necesidad de los clientes por reducir sus costos, ambas partes deben optar por cuantificar el valor real que representa el contrato.

Siga bajando para encontrar más contenido