Revaluación: mal de muchos, consuelo de...

Revaluación: mal de muchos, consuelo de...

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mayo 21 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-21

En mal de muchos, consuelo de tontos, se ha convertido el tema de la revaluación del peso frente al dólar con la excusa de que se trata de un 'fenómeno mundial', luego es poco o nada lo que se puede hacer. El peso se ha apreciado en 40 por ciento frente al dólar en cinco años. ¿Acaso, nuestras empresas pueden soportar en el largo plazo tal situación?

La evolución de la tasa de cambio afecta profundamente los márgenes de las empresas, y esta disminución es muy difícil de compensar con ganancias de productividad, puesto que nuestros competidores también las mejoran.

El caso no atañe solo a los exportadores, pues se trata hoy de un problema de estructura de costos donde prácticamente toda la industria nacional se encontraría en peligro, y si se diera una caída de la actividad económica mundial, nos podrían invadir con productos de todas partes del mundo y arrasar con la industria nacional.

Un inconveniente grave del peso fuerte es la disminución de la atractividad del país, elevando los salarios relativos frente a otros países, es decir, volviendo más costoso el trabajo, trátese de empresas nacionales o extranjeras, exportadoras o no. Además, el desequilibrio monetario constituye un choque mayor y no reversible en el corto plazo, puesto que las decisiones de inversión son decisiones de largo plazo.

La limitación de inversiones productivas, induce inexorablemente a una pérdida de la competitividad de hoy, y hacia el futuro.

Quiero sensibilizar a la opinión sobre la necesidad de una paridad peso-dólar y sobre los efectos devastadores que este desequilibrio excesivo tiene sobre la competitividad, y en consecuencia sobre las inversiones y la generación de empleo, antes de que enfrentemos una grave crisis.

En un artículo reciente 'La hipocresía financiera', Joseph Stiglitz menciona como problema fundamental la liberalización prematura del mercado de capitales, y es irónico ver al Secretario del Tesoro de Estados Unidos recomendar la liberalización del mercado de capitales en la India, uno de los dos principales países en desarrollo en salir como China, indemne de la crisis de 1997.

Igualmente, no es azar que estos países que no han liberalizado completamente sus mercados de capitales, hayan salido bien librados y en donde investigaciones posteriores del Fondo Monetario Internacional confirman que la liberalización de los mercados de capitales aporta inestabilidad, pero no necesariamente crecimiento.

Adicionalmente, los efectos negativos del desequilibrio son acentuados coyunturalmente por el mantenimiento de un nivel elevado de la tasa de interés de nuestro banco central.

¿Quién tiene en nuestro país la responsabilidad directa del nivel del dólar? El Ministerio de Hacienda, puesto que el Banco de la República tiene el control de la inflación y es el primero quien debería tomar la iniciativa e intervenir sobre la tasa de cambio para sostener su precio.

También el Gobierno debe entender el problema de la revaluación dentro de un contexto global sobre los factores de competitividad de la industria nacional y no solo del sector exportador en tanto se reforma la arquitectura financiera mundial.

En lugar, simplemente de desear que el dólar cese de depreciarse, hay que buscar soluciones estructurales que incluyan instrumentos como impuestos y cargas sociales más bajas, dobles deducciones sobre las depreciaciones, y crédito de impuestos sobre las inversiones que atraen la inversión extranjera con una clara visión estratégica industrial.

Finalmente, hay que reflexionar también sobre la necesidad de otras medidas de control cambiario, sin desechar un sistema de formación de tasa de cambio que consulte la realidad económica del país y que permita mantener un nivel relativamente más estable y equilibrado.

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