Revel y los auténticos liberales

Hace unos días falleció en París uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo, Jean-Francois Revel. Heredero de una larga tradición de auténticos liberales que en el siglo XX tienen como principales exponentes a Mises, Hayek, Friedman, Becker, Popper, Aron, y Berlín. La obra de Revel pudiera resumirse en una frase: “Bajo la máscara del demonio del Bien, la tentación totalitaria es una constante del espíritu humano… la izquierda ha realizado un esfuerzo sobrehumano para no sacar fruto del naufragio de sus propias ilusiones y ha desarrollado una gran fijación antiliberal”.

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mayo 10 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-10

No es fácil entender, como se preguntaba hace unos años la sagaz política española, Esperanza Aguirre: “¿Por qué el liberalismo, la filosofía social y política que más ha contribuido a emancipar al hombre de todo género de servidumbres y que más ha ayudado a salir de la miseria a todos los pueblos que la han puesto en práctica, despierta tanta animadversión y es objeto de tantas tergiversaciones y calumnias? ¿Por qué tras el estrepitoso fracaso del comunismo, su legado de miseria, de represión y de crímenes, siguen teniendo las propuestas de la izquierda defensores? En América Latina son muy pocos los países que han aceptado los postulados de una verdadera sociedad liberal, de apertura de mercados y de liberalización. Lejos de ello, la mayoría de los países no sólo no han abandonado sus antiguas teorías, sino que se niegan a sacar todas las enseñanzas del hundimiento del comunismo. Los nuevos izquierdistas, tipo Evo, Chávez y potencialmente Humala Ollanta en el Perú, se niegan a privatizar, a abrir los mercados, a desmantelar los monopolios estatales. La tentación totalitaria de controlar los medios de producción e información sigue vigente en ellos. Lo que sí bordea en lo ridículo es la pretensión de buena parte de la izquierda, liderados por Petro, y de no pocos furibundos anti- uribistas de diverso plumaje, de hacer pasar al candidato Carlos Gaviria como un liberal radical. De liberal radical, Gaviria no tiene un pelo. Aún asumiendo que Gaviria ha paulatinamente abrogado parte de su pasado marxista-leninista, el candidato del Polo Alternativo Democrático es un intervencionista de tiempo completo, partidario frenético de reformar la Constitución para que el Estado vuelva a tomar las riendas de la economía. Gaviria, en el remotísimo evento de llegar a la Presidencia, despojaría tajantemente al Emisor de su independencia, abrogaría no sólo del Tratado de Libre Comercio sino de todo el esquema aperturista, y casi con certeza nacionalizaría la banca hipotecaría y los sectores estratégicos de la economía. Gaviria, como lo señala admirablemente Rafael Nieto Loaiza (El Tiempo, mayo 4/06), es la antítesis del auténtico liberal representado por Jean-Francois Revel. No nos equivoquemos. Empresario "En América Latina son muy pocos los países que han aceptado los postulados de una verdadera sociedad liberal, de apertura de mercados y de liberalización”.

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