Revive la fiebre del oro; precio del metal incentiva nuevos proyectos, pero también la minería informal

La cotización a 911 dólares en el exterior; el mejoramiento de las condiciones de seguridad, y hallazgos recientes tan prometedores, como La Colosa, en Cajamarca, han desatado la nueva ola.

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julio 11 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-11

Cuentan algunos geólogos que el oro que se llevaron durante la época de la Colonia los conquistadores españoles, producto de la orfebrería prehispánica, era apenas la punta del iceberg del verdadero 'Eldorado', que se esconde en las entrañas de la geología colombiana y el cual aún está por descubrirse.

De hecho, hay un dato histórico que corrobora esa teoría: en el siglo XVIII, el 40 por ciento del oro del mundo era extraído de las minas de Antioquia, pero debido a la violencia, la informalidad y la falta de información geológica prácticamente esta industria quedó relegada.

En el 2009, los atractivos precios del metal, que ronda los 911 dólares la onza en el exterior; el mejoramiento de las condiciones de seguridad, y hallazgos recientes tan prometedores, como La Colosa, en Cajamarca, han desatado una nueva fiebre del oro. El año pasado, la producción alcanzó las 34,3 toneladas, lo que significó un incremento de 121 por ciento.

Lo anterior ha provocado que por lo menos 50 compañías de diferentes nacionalidades estén emprendiendo proyectos de exploración en territorio nacional. Tan solo este año se prevén inversiones cercanas a los 200 millones de dólares en la búsqueda de los nuevos 'dorados'.

Pero, al mismo tiempo, se ha generado una ola de informalidad al borde de carreteras y ríos, como ha ocurrido en el corregimiento de Zaragoza, en el Valle del Cauca (ver página siguiente).

Las ventas de oro colombiano al exterior se han disparado. De 350 millones de dólares vendidos en el 2007 se pasó a exportar 891 millones de dólares en el 2008. Al corte de abril, las ventas del metal sumaban casi la mitad de todas las realizadas el año pasado, lo que ha amortiguado un mayor descenso de las exportaciones tradicionales.

Un estudio realizado por la Cámara de Asomineros de la Andi, dice que, en virtud de los recientes hallazgos de La Colosa (Tolima), Gramalote (Antioquia) y Angostura (Santander), se infieren reservas de oro superiores a los 25 millones de onzas. Ese oro puesto hoy en el mercado tendría un valor de unos 22.500 millones de dólares, es decir, unos 9 billones de pesos.

"La presencia de más de 50 empresas exploradoras reconocidas es una clara muestra del potencial minero que tiene el país, y es obvio que los mejores precios han ayudado", indicó Arturo Quiroz, director de la Cámara de Asomineros de la Andi.

La cuestión es que Colombia está lejos de otros países de la región, que han encontrado en la minería una importante fuente de ingresos. Mientras la participación del sector minero en el PIB total del Perú alcanzó el 7,3 por ciento en el 2008 y en Chile, el 6,7 por ciento, en Colombia apenas representó el 1,5 por ciento.

Hacen falta más estudios geológicos para saber con certeza dónde se ubican las mayores reservas del metal, admite la directora de Minas del Ministerio de Minas y Energía, Beatriz Duque. Por eso, el Gobierno está empeñado en la creación de la Agencia Nacional Minera, la cual busca promover esos estudios y atraer más inversión.

"Cuando se mira el territorio nacional, lo encuentra (el oro) en el Sur de Bolívar, el nordeste antioqueño, la zona de Chocó, en Caldas, Risaralda, Tolima, Putumayo y Vaupés, pero es un privilegio que hay que organizar", dijo la funcionaria.

La renovada fiebre del oro aún no se ha traducido en mayores beneficios para las regiones y, por el contrario, se empieza a notar un aumento de la informalidad, o de la minería artesanal, en la que los ganadores son los intermediarios que se quedan con una mayor tajada por la comercialización del metal.

El año pasado, los metales preciosos dejaron regalías por 29 millones de dólares, según Asomineros.

Duque sostiene que siempre existe el riesgo de que, a raíz de los buenos precios del oro, el carbón u otro mineral, se expanda la minería informal, aunque aclaró que no por eso los pequeños mineros no tienen derecho a explotar esa riqueza, pero ordenadamente.

Legalización de la minería es una prioridad

Justamente, para evitar que siga el incremento de la minería informal, el Gobierno cuenta desde el mes pasado con una herramienta que le permitirá normalizar esas explotaciones.

Se trata del nuevo Código de Minas, el cual establece que esas personas tendrán un plazo de dos años, a partir de la promulgación de la ley, para poder legalizarse.

Para tal efecto, deberán cumplir todos los requisitos exigidos por la norma para esta clase de explotaciones.

De la misma forma, se establece que quien solicite un contrato de concesión minera deberá informarle a la autoridad si dentro del área solicitada existe algún tipo de explotación ilegal, con el fin de tomar las acciones pertinentes.

En virtud de la nueva ley, el Ministerio de Minas y Energía delimitará, con la participación local y regional, áreas estratégicas mineras del territorio nacional, a las que se les denominará Distritos Mineros Especiales, que permitirá que comunidades indígenas y afroamericanas desarrollen estas actividades de una manera ordenada y tecnificada.

JUAN GUILLERMO LONDOÑO
SUBEDITOR DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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