La revolución del gas natural

Hace cerca de veinte años se puso en marcha, durante la administración de César Gaviria, lo que entonces se denominó ‘Plan de masificación del gas natural en Colombia’. Me correspondió como ministro de Minas y Energía en aquel entonces darle los primeros impulsos a este importante programa. La semana pasada, dos décadas después de haberse iniciado la política de masificación del uso del gas en Colombia, se reunió en Cartagena el Congreso de Naturgas.

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marzo 30 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-30

Allí hubo ocasión de hacer un completo balance de lo que el país ha progresado en el uso de este importante energético entre 1990 y 2010. Sin exageración, puede afirmarse que no ha habido en los últimos veinte años una revolución energética de igual magnitud a la que ha experimentado Colombia con el uso del gas natural. Hace veinte años los usuarios residenciales de gas natural (para cocción de alimentos y para calentamiento de agua), escasamente ascendían a 500.000 hogares. Había sólo un gasoducto que conectaba los yacimientos de La Guajira con los principales centros de consumo en la Costa Atlántica. Hoy, existen varios gasoductos, y más de cinco millones de hogares que a lo largo y ancho del país están conectados al gas natural. El 85 por ciento de los cuales pertenecen a los estratos uno, dos y tres. La economía en la factura energética de estos cinco millones de hogares ha sido muy importante. Es sabido que el costo de la energía eléctrica es superior a las unidades energéticas equivalentes provenientes del gas natural. Pero no sólo los hogares colombianos han entrado en la era del gas natural. En general, el uso de este hidrocarburo ha venido tomando peso en la canasta energética del país. En 1990, el 5,2 por ciento de la energía que se consumía provenía del gas natural. Actualmente, representa el 13,6 por ciento. El sector industrial ha entrado de lleno también a utilizar gas natural en sus procesos. En la actualidad consume, en gas, el equivalente a 50.000 barriles diarios de diésel. El parque generador de energía eléctrica también se ha apoyado notablemente para su expansión en la combustión de gas natural. Una de las razones que explica por qué logramos pasar sin racionamientos este duro ‘Niño’ del 2009-2010, estriba en que el país depende menos que hace veinte años de la generación hidráulica. Y tiene mayor soporte en la generación térmica a base de carbón y gas natural. Y, por supuesto, el país cuenta en la actualidad con cerca de 250.000 vehículos rodando a base de gas natural, 310 estaciones de servicio especializadas en su expendio y 330 talleres certificados para conversión y revisión periódica. Los hallazgos que se han hecho en los últimos años en la zona de Cusiana y en otras áreas de gas natural asociado al crudo; las prospectivas halagüeñas que existen en las costas del Caribe –adicionales a los yacimientos tradicionales de La Guajira–; y las mismas reservas de gas natural que se han detectado en los ricos mantos carboníferos del país, nos hacen ser muy optimistas sobre el futuro gasífero de Colombia. Aún más que en hidrocarburos líquidos, el porvenir energético del país puede reposar en el gas natural. Habrá que mejorar su marco regulatorio que todavía es deficiente, como pudo constatarse en el Congreso de Naturgas, la semana pasada en Cartagena. Pero es grato verificar que durante los últimos veinte años tuvo lugar una revolución silenciosa, pero gigantesca en los usos energéticos del país: la revolución del gas natural. "Es grato constatar que durante los últimos veinte años tuvo lugar una revolución silenciosa, pero gigantesca en los usos energéticos del país: la revolución del gas natural".jotacrestrepo@yahoo.es *Ex ministro de Hacienda ADRVEG