Revolución del sector de centros comerciales comenzó en los años setenta en Medellín y Bogotá

Oviedo y Unicentro fueron precursores. El primero, construido en 1972, se ha ampliado y remodelado en dos ocasiones y el segundo, en 1976, impactó por ser pionero del gran formato.

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septiembre 11 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-11

Estos antecedentes trazaron la evolución de un mercado que se abriría paso con otras construcciones que perduran en Bogotá, entre las que se destacan Granahorrar y Metrópolis, abiertas en 1982 y 1984, respectivamente, a las que les seguirían otras con un impacto más moderado, pero no menos importante en diferentes capitales.

Pero sería a comienzos de los noventa cuando la curva ascendente empalmaría con el buen desempeño del mercado de la vivienda, especialmente en 1994, cuando los metros cuadrados construidos en todos los destinos sumaron cerca de 18 millones.

Tres años después, en 1997, Bogotá registraba 14 centros comerciales, lo que permitía medir la magnitud de lo estaba por venir no solo en zonas de estratos altos, sino en las más populares.

Con esa premisa, El Tunal -en el sur de la capital- marcaría una tendencia que se generalizaría con el auge de la vivienda subsidiada: llevarles a los nuevos compradores de casas o apartamentos la oferta comercial y, de esa forma, evitarles el desplazamiento al norte y otros puntos de la ciudad.

Esto iría de la mano de nuevas estrategias empresariales, entre ellas, la ubicación de un gran almacén para atraer visitantes y generar tráfico, lo que daría pie a los locales ancla que hoy por hoy son de 'obligatoria' construcción en los centros comerciales.

El crecimiento fue gradual e importante, especialmente entre los años 1986 y 2008 con 198 nuevos establecimientos abiertos en Bogotá, Medellín y Cali, aunque fue entre 1986 y 1990 cuando se marcó el pico más alto, con 61.

Mientras esto sucedía con medianos y grandes proyectos, otro grupo le apostaba a las nacientes plazas comerciales o centros de barrio, con pocos locales, pero que cumplían a cabalidad con la función para la cual se construían: entregarle al creciente número de residentes variedad de productos y servicios, en espacios de fácil acceso, sin tener que desplazarse a otros sectores.

"Lo que sucedía -tras el auge de la vivienda, en 1994- se
consolidaría con un nuevo orden territorial impulsado por la Ley 388 de 1997 y la normatividad que reguló los planes de desarrollo", recuerda la abogada Nora Pabón, quien ata este 'revolcón' a las novedades que se daban en materia urbanística.

Coletazos de la crisis

En 1998, en la antesala de la crisis que enfrentaría el sector constructor, las empresas trataron de sobrellevar el mal momento con obras destinadas a comercio pero con otros ingredientes para atraer la atención.

De hecho, Luz Marina Londoño, de la Asociación de Centros Comerciales de Medellín (Asocentros), afirma en un documento de Fenalco que estos establecimientos no solo le apostaban al comercio sino a la recreación.

"Hace treinta años, el 80 por ciento del presupuesto iba al primero y 20 por ciento a la recreación; sin embargo, esto ha cambiado y hoy se puede hablar de 50 ó 60 por ciento para comercio y el resto para las áreas de esparcimiento", dice.

Con el paso del tiempo, los constructores entendieron que la gente no iba únicamente a comprar, sino a pasar días enteros en estos lugares, 'novelereando' o degustando un buen menú. Entonces, se vieron obligados a integrarles otros usos aparte de los tradicionales cinemas o los almacenes ancla.

"De ahí, precisamente, surgieron las plazoletas de comidas y las zonas de juegos infantiles que en los noventa se consolidaron como espacios imprescindibles para acoger a los visitantes", asegura Pabón.

Aurora Turriago, directora de investigación de mercados de la firma Colliers International es consecuente con las apreciaciones de Londoño y Pabón, y ratifica la inclusión de entretenimiento como algo vital en los proyectos donde, hoy por hoy, 50 por ciento se destina a estos espacios.

Sin embargo, del 2006 a la fecha, un interesante movimiento se ha gestado en las capitales intermedias e incluso, en los municipios aledaños, donde llegaron los grandes almacenes (Éxito, Carrefour y Colsubsidio). Estos han jalonado un auge sin precedentes, que a Fenalco le permite afirmar que "cada 23 días, se abre un nuevo centro comercial en el país".

De hecho, en la actualidad Colombia tiene más de 300, con Bogotá, Medellín, Cali y Pereira como las ciudades con más potencial. A ello se suman sus nuevos usos mixtos, que incluyen hotel, oficinas y a veces vivienda, lo que trasciende la historia iniciada en los setenta por los centros comerciales Oviedo y Unicentro y traza la nueva revolución de este mercado.

La remodelación también surte frutos

Al pasar de los años, los centros comerciales con mayor tradición en Colombia han visto la necesidad de remodelar y ampliar sus instalaciones para estar acordes con el presente.

Incluso, con la llegada de nuevas construcciones y merced a la globalización y la libre importación de artículos extranjeros, la renovación ha sido una respuesta lógica para actualizarse y no quedarse atrás en el ritmo del mundo.

De igual manera, los almacenes 'ancla' cobran cada vez mayor importancia en la elección de las personas, lo que ha ocasionado grandes batallas entre las cadenas de gran formato, tanto nacionales como internacionales que luchan por tener presencia en los mejores espacios de la ciudad.

Las tendencias que marchan al ritmo de la moda comercial

De vecindario.

Al menos una tienda ancla, locales informales, oferta básica de bienes y servicios.

Comunitario.

Puede o no tener tienda ancla, locales de marcas reconocidas, oferta media de bienes y servicios.

Especializado.

Unificación de la oferta de productos, enfoque en categorías, sin ancla.

Lifestyle.

Sin ancla, locales de marcas prestigiosas, entretenimiento. De oferta alta, y bienes y servicios para estrato alto.

Galería comercial.

Sin tienda ancla, locales informales, oferta de bienes y servicios populares, arquitectura poco formal.

Power center.

Dos o más tiendas ancla, más de 200 locales y 80.000 metros cuadrados.

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