Reyes analiza a Marx

Está de luto la verdadera intelectualidad colombiana, la que no tiene intermediarios ni ventrílocuos, con el fallecimiento de Hernando Reyes Duarte dadas sus comprobadas condiciones de hombre público, analista político y ciudadano ejemplar.

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mayo 02 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-02

Quien supo, además, como director de la revista Consigna, mantener el nivel periodístico que le dieran a dicha publicación durante 30 años, en su respectivos momentos, Carlos Lemos, César Gaviria, Jaime Mejía Duque y Darío Ortiz Vidales. Infortunadamente nos deja una obra inconclusa que bien merece ser compendiada, pues fue escrita a trancos cuando oficiaba, con honradez y talento, como gobernante, empresario, embajador y conferencista universitario. Pero hoy, reordenándola y vista sin prejuicios, esta lo coloca como uno de los intelectuales más destacados de su generación. Resulta, por eso, muy puntual el reciente ofrecimiento de reeditarla de parte de una importante editorial, tal como lo hiciera Temis hace un tiempo. En su homenaje, por ejemplo, vale repasar su brillante estudio intitulado El Bolívar de Marx, en el que comienza por descorrer los misteriosos velos que llevaron inexplicablemente al padre del Manifiesto Comunista de 1848 a suscribir, diez años después, una serie de imprecisiones e incoherencias sobre el Libertador, fruto de investigaciones prestadas, sin duda en cumplimiento comercial de compromisos editoriales adquiridos a través de terceros. Sin embargo, como es propio de todo investigador serio, Reyes no dejó de reconocer que Carlos Marx ha sido el intelectual que mayor impacto ha tenido en los tiempos modernos, al menos hasta la caída del muro de Berlín. Ciertamente, para la historia no dejará de desconcertar que una enciclopedia americana lo llevara a pensar con los deseos y acomodar una bibliografía plagada de errores -fuentes calculadas, consentidas o inventadas- que por su enormidad permitan calificarla de parcial y cargada de pasión propia del 'historiador-combatiente' y no de la frialdad analítica que debe caracterizar al investigador científico. Reyes, con la clara intención de desenredar el ovillo, advierte y alerta al lector en que Marx se ahorra cualquier reflexión o argumentación, siquiera epidérmica, sobre el pensamiento político de Bolívar. Resalta también que los Manifiestos de Cartagena, ni la Cartagena, ni la Carta de Jamaica, ni el Discurso de Angostura, motivaron su atención. Reyes, de manera muy sugerente, nos resalta el significado que tiene el silencio sepulcral que Marx guarda sobre hechos del Libertador -esos sí controvertibles-, como su orden del 8 de febrero de 1814 de pasar por las armas, sin excepciones, a los españoles presos en un hospital. No lo podría hacer, nos aclara, pues sería autoincriminarse ya que la posición del materialismo histórico es la misma. Y, al efecto, transcribe el pensamiento de Marx en esta materia: "nada se hace en la historia sin violencia...". consignajme@hotmail.comHELGON

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