Río revuelto

Río revuelto

POR:
mayo 07 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-07

El alza en el precio de la acción de Ecopetrol agudizada en las últimas semanas, ha sorprendido incluso a los más fervientes creyentes en la que es, de lejos, la empresa más grande del país.

El motivo es que fue apenas en noviembre del 2007 cuando los títulos de la compañía empezaron a ser negociados en la Bolsa de Colombia, fecha a partir de la cual la valorización ha sido cercana al 100 por ciento a pesar del retroceso de ayer, lo cual da una rentabilidad anual equivalente muy superior a esa cifra. En contraste otras opciones, como un Certificado de Depósito a Término, apenas superan el 8 por ciento efectivo anual, mientras que en casos adicionales no es extraño encontrar rendimientos inferiores al índice de inflación.

Debido a lo sucedido, cientos de miles de colombianos que participaron en el proceso de privatización han tenido importantes beneficios, sin contar a los millones de cotizantes de los fondos de pensiones que, de manera indirecta, también han ganado dinero y mucho. Sin embargo, los saltos ocurridos esta semana son también motivo de preocupación, porque cada vez más sugieren la presencia de factores especulativos en un título de cuya suerte depende en gran proporción la credibilidad del mercado de valores.

En respuesta, no faltará quien diga que lo sucedido refleja las dinámicas globales. Al fin de cuentas la cotización del petróleo ya se duplicó frente a sus niveles de hace un año y pasó de largo la barrera de los 120 dólares por barril. De hecho, firmas expertas como Goldman Sachs pronostican precios entre 150 y 200 dólares en los próximos 6 a 24 meses. Bajo esa lógica, Ecopetrol verá multiplicadas sus ventas y sus ganancias, pues la compañía tiene participación casi total en los más de 560.000 barriles de crudo que Colombia produce al día, ya sea con sus propios pozos o con los de entidades asociadas.

El problema es que esa especie de regla de tres, consistente en atar el valor de la acción al del petróleo, no necesariamente funciona. Si bien cada caso es particular, resulta llamativo registrar que entre el 28 de noviembre pasado y el día de ayer, lapso en el cual el incremento en el crudo fue de 36,3 por ciento, el papel de Repsol subió 8,1, el de Conocco 13,1, el Occidental 24,3, el de British Petroleum 7 y el de Exxon Mobil 1 por ciento. Incluso para Petrobras, que anunció dos descomunales yacimientos, el alza llegó a 21,4 por ciento. En contraste, la acción de Ecopetrol tuvo un crecimiento de 33,5 por ciento en el mismo período, que sube a 95 si se toma como referencia el precio de la emisión.

A todas estas, y sin desconocer el profesionalismo en el manejo de la entidad, los resultados de las exploraciones adelantadas han sido más malos que buenos. Para decirlo con claridad, a pesar del éxito con un pozo pequeño en el Huila, no ha habido un aumento en las reservas probadas.

Tales realidades contrastan con una verdadera feria de rumores en la que muchos pescadores quieren ganar en río revuelto. Así, la demora en la publicación de los estados financieros del primer trimestre y que ha sido el producto de adecuar la contabilidad a los estándares internacionales, ha servido para insinuar que hay hallazgos espectaculares. Otros, a su vez, prometen ganancias extraordinarias cuando el título se inscriba en la Bolsa de Nueva York a finales del año. Pero lo que más preocupa es constatar que lejos de darle mayor liquidez al mercado accionario, los instrumentos de Ecopetrol prácticamente monopolizaron las transacciones. Ayer, por ejemplo, el volumen negociado en papeles de la petrolera fue de 246.647 millones de pesos, el 82 por ciento del total. Por su parte, las operaciones de venta con pacto de recompra respaldadas por valores de la compañía llegaron a 112.837 millones el 6 de mayo, 36 por ciento más que el primero de abril.

Tales hechos son inquietantes y exigen la atención de las autoridades. Y es que más allá de la realidad de la empresa, de su innegable solidez y de sus excelentes perspectivas, lo peor que le puede pasar a Ecopetrol es que un puñado de especuladores jueguen con su acción y, de paso, con los ahorros de los colombianos.

Siga bajando para encontrar más contenido