Rio Tinto y el riesgo para las multinacionales de hacer negocios en China

Rio Tinto y el riesgo para las multinacionales de hacer negocios en China

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julio 09 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-09

La detención esta semana de cuatro empleados de Rio Tinto PLC en China es un recordatorio de cómo el nebuloso sistema legal de ese país puede mezclarse con sus intereses comerciales.

El gobierno australiano dijo el miércoles que uno de los empleados de la minera anglo-australiana, un gerente general involucrado en la venta de mineral de hierro, fue acusado de robar secretos de Estado chinos, al parecer durante su tiempo en la compañía.

Empresarios y empleados extranjeros de compañías multinacionales fueron detenidos en China antes. Sin embargo, la relación de negocios de Rio en China es muy fuerte. En estos momentos, la empresa negocia importantes acuerdos en ese país.
Rio exporta minerales cruciales para alimentar el crecimiento de China, aunque durante años también ha contrariado a las autoridades del país con incrementos sustanciales en los precios que cobra. La tensión ha ido en aumento en los meses recientes, a medida que China ha tratado ¿sin éxito¿ de comprar una participación en Rio Tinto, en un intento por asegurar el acceso a minerales.

Los analistas no recuerdan un caso semejante que involucre a una empresa extranjera de la envergadura de Rio Tinto, sobre todo porque los acuerdos de la minera y el gobierno chino son ampliamente cubiertos por la prensa.

"Lo que hace (que esto sea) tan sensacional es la combinación de un acuerdo comercial importante y muy publicitado que no prosperó y el arresto inmediato de un actor principal, lo que aumenta las posibilidades de una retaliación", sostiene Jerome A.

Cohen, un profesor de derecho de la Universidad de Nueva York que ha asesorado a empresas en acuerdos con China.

Cohen y otros asesores legales predicen que muchas empresas de todo del mundo seguirán el caso de cerca. "Esto no es convencional", asegura el profesor.

El episodio también ofrece un recordatorio de cómo China suele querer controlar la información a través de una amplia ley de secretos de Estado que puede traducirse en penas severas. La ley, creada hace 20 años, se aplica no sólo a información militar sino también a los reportes del clima y los números telefónicos, entre otros. La ley es citada en múltiples casos penales y, con frecuencia, criticada por grupos de defensa de los derechos humanos. Cohen señala que en al menos un caso, información obtenida fuera de China fue usada como evidencia de robo.

China es muy importante para Rio Tinto y otras multinacionales que buscan explotar uno de los mercados de mayor crecimiento del mundo a pesar de la crisis mundial. El año pasado, Rio Tinto generó US$10.800 millones en ingresos por ventas gracias a China, casi 19% de su total global, según un reporte anual reciente de la empresa. El principal producto de la empresa es el mineral de hierro, un elemento utilizado en la producción de acero, una de las mayores importaciones de China.

Durante meses, las gigantes siderúrgicas estatales de China han batallado con Rio Tinto para que les otorguen una rebaja sustanciosa en el mineral de hierro. No obstante, parece que terminarán pagando más que hace unos años.

En lo político, Rio Tinto surgió este año como un símbolo de uno de los retos más apremiantes para Beijing: eliminar la percepción de que sus principales empresas estatales son meras herramientas del gobierno.

Cuando el año pasado Aluminum Corp. of China ofreció US$19.500 millones para comprar una participación de Rio Tinto, la siderúrgica eludió el acuerdo para asociarse con la también anglo-australiana BHP Billiton Ltd., un pacto al que Beijing se opone.

Beijing no ha hecho comentarios acerca de los empleados detenidos de Rio Tinto.

Según abogados, un aspecto del caso de Rio Tinto se asemeja a otros en China donde disputas empresariales se han transformado en investigaciones penales. Los empleados detenidos son de ascendencia china. "Parece que tratan a los chinos, sin importar de dónde sea su pasaporte, de forma distinta a cómo tratan a otros extranjeros", dice James Feinerman, un profesor de derecho de la Universidad de Georgetown.

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