Ríos, trenes y aeropuertos también serán ‘4G’

No solo las carreteras lograrán el cambio productivo que Colombia espera. Los otros sistemas de transporte también ayudarán a crear arterias competitivas, que conectarán las zonas productivas y de exportación, eficazmente.

Ríos, trenes y aeropuertos también serán ‘4G’

Archivo particular

Ríos, trenes y aeropuertos también serán ‘4G’

Finanzas
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junio 23 de 2015 - 08:15 p.m.
2015-06-23

Aunque los proyectos viales de Cuarta Generación (4G) representan para Colombia la cuota inicial que le ayudará a salir del atraso histórico en infraestructura, existen otros escenarios a los que también vale la pena inyectarles un buen tiempo de estudio y presupuestos robustos, los cuales -de igual forma- le permitirán pasar la página del letargo logístico en el que se encuentra y lograr el transporte multimodal del que tanto han hablado por años varios gobiernos.

Teniendo en cuenta el imperioso papel que juega el hecho de conectar a todas las zonas productivas o de manufactura con los puntos de exportación, el vicepresidente –Germán Vargas Lleras- le contó a Portafolio qué avances tienen las otras modalidades de transporte en Colombia, como el sistema ferroviario, fluvial y aeroportuario, entre otras cosas.

A su juicio ¿la infraestructura es el único sector que puede ayudar a jalonar la economía este año?

“Sin lugar a dudas, es el principal dinamizador económico, junto al de la construcción, dos locomotoras que generan puestos de trabajo y movimiento de recursos y de materiales.

Por ejemplo, arrancaron los cuatros programas de vivienda: casa gratis, programa para ahorradores, ‘Mi casa ya’ y los programas tradicionales, a través del subsidio de la Caja de Compensación, en cuyas obras se generan alrededor de un millón de empleos; mientras en infraestructura de 200 mil. Por tanto, ambos sectores  le permitirán al país un crecimiento del 4%”.

¿Copiaría algo del proyecto vial ecuatoriano, que ha funcionado bien?

“Simplemente la normatividad; ver cómo algunos temas en particular –en consultas previas- han logrado avanzar.

Sin embargo, considero que el plan de Colombia es mucho más ambicioso en kilómetros y representa una inversión infinitamente mayor. Por tanto, me gustaría que la comparación se hiciera con algo que realmente se considerara emblemático.

La respuesta es contundente si le digo que en el programa 4G las inversiones que se comprometen representan 4,5 veces las que se hicieron en la ampliación del Canal de Panamá. Esto ofrece una dimensión de lo que está haciendo el país para abrirle camino a su infraestructura”.

En el campo del sistema férreo ¿piensa que el país adelanta proyectos interesantes?

“La inversión en este sector ha sido de 100 millones de dólares; ya llegaron las nuevas locomotoras. Se vienen haciendo algunos esfuerzos, como la rehabilitación del corredor de Buga-Buenaventura y, con recursos públicos, el de Belencito.

Actualmente, tenemos el compromiso con el concesionario de extender el servicio hasta la Virginia y, posteriormente, hasta la Felisa, entre otras etapas. Ahora se analizan propuestas para concesionar el corredor central.

Nos afecta mucho la decisión de la Corte Constitucional de no permitir el traslado nocturno de los trenes, que pone en aprietos la labor de Fenoco; al igual que las condiciones que allí se señalan, como distancias entre las edificaciones y los propios corredores. Esperamos que la Corte Constitucional revalúe el alcance de esta decisión, con el recurso que le presentamos, especialmente porque ya se encontraba muy adelantada la construcción de la segunda línea del tramo Fenoco, que quedó paralizada”.

En la parte fluvial ¿cuáles han sido las mayores apuestas?

“No cabe duda que las obras que acaban de iniciarse para devolverle la navegabilidad al Río Magdalena. Se comenzaron las actividades de mantenimiento de los 908 kilómetros de vía fluvial y del dragado, que le permitirá ofrecer un calado de 7 pies, especialmente entre Barranquilla y Barrancabermeja, puertos esenciales de carga y descarga de mercancías.

Hoy se transportan por el Magdalena 1,5 millones de toneladas; el objetivo es que se logre llegar hasta las 10 millones de toneladas”.

El tema aeroportuario, ¿también toca el interés del Gobierno?

“En este particular vamos muy avanzados, pues tenemos concesiones ya suscritas y contratos para 38 terminales aéreos del país, con un volumen de inversiones cercanos a los 2,5 billones de pesos.

Ya se hizo el contrato y se iniciaron obras en el Ernesto Cortizzos de Barranquilla, por 350 mil millones de pesos; también se firmó con el concesionario que hará un nuevo aeropuerto en Santa Marta; aunque por el momento se contrató el diseño de la ampliación de la pista.

De igual forma, se hicieron las actas de inicio para los aeródromos de Cereté, Riohacha y Cúcuta; y arrancaron trabajos de la nueva terminal internacional y la remodelación del muelle nacional de Cali y de Ibagué. Por su parte, Rionegro, Olaya y Carepa recibirán 240 millones de pesos de inversión.

Así mismo, se hace la contratación del plan de inversiones en los aeropuertos secundarios, que son 20, entre ellos Bahía Solano y Puerto Inírida. Ahora solo está pendiente la adjudicación de trabajos en la terminal de Bucaramanga, de Armenia, Popayán y Neiva.

Valga decir que los recursos son mixtos: tanto privados (de los concesionarios) como públicos (de la Aerocivil)”.

Teniendo la infraestructura adecuada ¿de qué manera cambiaría la economía del país?

“Tendrá un impacto sorprendente en la inversión, en la generación de mano de obra, en la logística y en la conectividad de zonas comerciales, de gran interés para el comercio nacional. Colombia va a recobrar una competitividad que hoy no tiene; va a reducir sus costos logísticos operativos y, por supuesto, va a elevar la calidad de vida de la población, que se va a poder movilizar por el territorio en tiempos que jamás había soñado”.  

¿Este cambio alcanzará para que el país logre dos puntos en el PIB adicionales?

“Con el crecimiento de este 2015, y si no nos afecta mucho el recorte del Ministerio de Hacienda, podríamos estar pensado en que tanto el sector de infraestructura como el de construcción podrían representar cerca del 1,8% del crecimiento nacional.

Es la gran apuesta y es lo que diariamente le digo a Minhacienda, que haga un esfuerzo por impactar lo menos posible a estos dos sectores de la economía, porque este es un gasto totalmente productivo, con un enorme retorno”.