Riqueza y filantropía

Según los mercados financieros mundiales, un individuo con una Alta Fortuna Neta (High Net Worth Individual) es aquella persona que cuenta con activos para inversión (activos financieros excluyendo residencia permanente) superiores a un millón de dólares.

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mayo 26 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-26

Con miras a clasificar a este selecto grupo de privilegiados y entender su dimensión con relación a la economía mundial, periódicamente se publican reportes. El más reciente de ellos, difundido por Delloite, bajo el título The next decade in global wealth among millionaire households, trae datos reveladores. Dentro del informe realizado con Oxford Economics, en el cual se seleccionan 25 economías, está que el tamaño de las fortunas en estos países ascienden a los 92 trillones de dólares (unidades en inglés). Lo curioso es que las proyecciones vaticinan que estas fortunas se duplicarán para el 2020 y el 12 por ciento estará en las economías emergentes. Aunque Estados Unidos es y seguirá siendo el líder en el número de millonarios, en cuanto a densidad sorprende que en Hong Kong el 47 por ciento de la población tiene fortunas superiores a un millón de dólares, seguido por Singapur, con el 37 por ciento. En el caso de este último, el 1,82 por ciento de la población cuenta con fortunas superiores a los 30 millones de dólares. Por el lado de Brasil, se proyecta que el número de millonarios pasará de 300 mil a un millón en los próximos nueve años, mientras que México pasará de 170 mil a casi 600 mil millonarios. Frente a esta realidad, Goh Chok Ton, presidente de la Autoridad Monetaria de Singapur, presentó el pasado siete de abril, en un foro organizado por el Banco Credit Swiss, la agenda que su país ha puesto en marcha para convertirse en un hub regional de filantropía. Entre los argumentos expuestos, evidenció que las donaciones globales pasaron en los últimos 20 años de 170 millones de dólares hasta llegar a cifras cercanas a los 200 mil millones de dólares. La estrategia de Singapur contempla brindar casi tres veces más deducciones tributarias a las donaciones que se realizan en determinados sectores, al igual que la definición de un coaporte público. Del mismo modo y para atraer donantes se han creado servicios de asesoría especializada en filantropía e incentivos para que fundaciones se domicilien en el país. Adicionalmente, han construido infraestructura física como el Centro Internacional Tanglin para clústers filantrópicos. La experiencia de Singapur vale la pena ser replicada con su debida escala en América Latina, y Colombia puede fijarse esa meta. Ante las necesidades sociales que existen en el país y en la región, y la calidad de nuestros sectores financieros y de servicios, existe una oportunidad para explorar y capitalizar. Ojalá que en nuestro país, al igual que en Singapur, el Banco Central y el Ministerio de Hacienda pudieran liderar esta iniciativa. ivanduquemarquez@gmail.comHELGON

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