A ritmo de samba

A ritmo de samba

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julio 16 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-16

Brasil se ha ganado un espacio de liderazgo en la economía global y atraviesa por un gran momento. En sus memorias, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, describe con orgullo, que Brasil fuera de ser la economía más grande de Latinoamérica y la novena del planeta, es el quinto país del mundo en tamaño y población.

Así mismo, narra cómo sus cerca de 185 millones de habitantes que ocupan un territorio continental más grande que los E.U., se han enriquecido culturalmente, gracias a una fabulosa diversidad racial. De acuerdo al ex mandatario, la diversidad del país solo es comparable con los E.U., y sustenta esta afirmación en que el gigante suramericano alberga más de 25 millones de personas de origen italiano, 10 millones de origen alemán e igual número de descendientes libaneses, fuera de la inmensa colonia de descendientes japoneses que transitan por las calles de São Paulo.

Hoy en día Brasil es el primer productor mundial de café, naranja, azúcar y etanol, al igual, que es líder en la producción de soya y acero. De la misma manera, es el principal exportador mundial de carne, el cuarto productor de carros y aviones, y desde 1979 ha desarrollado un programa espacial para la construcción de cohetes y satélites con fines científicos.

Detrás de esta gesta hay un serio compromiso institucional, basado en políticas de Estado. En materia económica, el país superó el debate bizantino entre los modelos de izquierda y derecha, y ha consolidado una agenda basada en la responsabilidad fiscal, la transparencia e independencia de la política monetaria, el fortalecimiento y modernización del sistema tributario, el desarrollo de los mercados locales de capital y la efectiva focalización del gasto social a través de los esquemas de transferencias condicionadas. En la misma línea, el país ha reformado la legislación financiera, facilitando los procesos ejecutivos ante deudores morosos, permitiendo esquemas flexibles de deducciones de sueldos y pensiones para el pago de préstamos, y creando un registro moderno de calificación crediticia, que han impactando favorablemente en la expansión de los servicios financieros.

Los resultados económicos y la coherencia en políticas de Estado, han hecho que el país haya alcanzado recientemente el grado de inversión, que se proyecte una Inversión Extranjera Directa para el 2008 cercana a los 35 mil millones de dólares y que durante el 2007, se hayan realizado casi 70 emisiones iniciales (IPO) en el mercado público de valores por parte de pequeñas y medianas empresas, de las cuales inversionistas extranjeros adquirieron el 70 por ciento de las acciones emitidas.

A pesar de los buenos resultados siguen existiendo desafíos en materia de reducción de pobreza extrema, infraestructura vial e inseguridad ciudadana. Pero nada de ello oculta, que Brasil ya es un jugador global, cuya influencia se expandirá. En el caso de Colombia, es necesario adelantar una nueva estrategia para estrechar los lazos con el gigante del sur. Según cifras de Proexport solo el uno y medio por ciento de nuestras exportaciones va a ese país, y aunque se han duplicado, la balanza comercial sigue siendo preocupantemente negativa.

Las cosas han cambiado y durante el 2007, Brasil representó el 11 por ciento de la Inversión Extranjera Directa en Colombia. Por eso, es vital que haya más cooperación binacional, acuerdos de transferencia tecnológica, macro ruedas de negocios, misiones de industriales, promoción de inversiones, y empresarios y diplomáticos que hablen portugués. Estas deben ser acciones urgentes para mitigar riesgos y abrir mercados estables. La gran responsabilidad deberá recaer en el sector privado, quienes deberán aprender a hacer negocios a ritmo de samba.

IVAND@iadb.org

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