Rompamos este secreto

Rompamos este secreto

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octubre 22 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-22

El abuso sexual infantil es un problema crítico para Colombia. En 2006, Medicina Legal realizó 19.592 dictámenes relacionados con violencia sexual, 75,5 por ciento de ellos correspondientes a menores de 18 años. Estudios indican que el 5 por ciento de los casos son denunciados, pero en la práctica el país desconoce cuántos niños y niñas son víctimas de esta forma de violencia. Por desconocimiento, vergüenza o tabú, los colombianos rara vez nos atrevemos a hablar del abuso sexual infantil. Cuando alguien lo menciona nos enrojecemos, escandalizamos y rápidamente cambiamos de tema. El silencio es la mejor forma de reproducir el problema; no hablar del abuso sexual contribuye a que éste se multiplique. En la dinámica del abuso sexual, el elemento central es el secreto. Los agresores se aseguran de manipular y aprovechar el poder, que tienen sobre las víctimas para evitar que estas hablen. Los niños y niñas quedan expuestos a una situación que les desborda, no pueden hablar y nadie quiere escuchar. El silencio social que ronda este problema contribuye a que niños y niñas queden atrapados en este doloroso secreto. El abuso sexual infantil tiene múltiples causas, relaciones desiguales de poder, autoritarismos, relaciones inequitativas entre hombres y mujeres, erotización por parte de los medios de comunicación de los cuerpos de las niñas, crianza basada en la autoridad y la obediencia a ciegas, que sumados, crean un caldo de cultivo favorable para el abuso sexual. Generalmente pensamos en los agresores sexuales como seres tenebrosos de callejón oscuro, pero en realidad pueden ser cualquier persona: padres, padrastros, abuelos, tíos, docentes, sacerdotes y, en general, los seres más cercanos a los niños o las niñas. Los efectos del abuso sexual infantil son devastadores. Individualmente, las consecuencias para la salud física y mental son muy serias, atentan contra su autoestima y su desarrollo emocional y sexual. Socialmente implican un deterioro del tejido social y la coexistencia pacífica. Constituyen una transgresión del mínimo principio de convivencia ciudadana ordenado por nuestra Constitución Política: proteger a la niñez, darles prioridad en las agendas políticas y sociales, y garantizar que todos gocen efectivamente de sus derechos. La Fundación Plan, en asocio con el Icbf y Asdi, desarrolla una estrategia de prevención integral del abuso sexual que involucra líderes, docentes, madres, padres y servidores públicos, para movilizarlos contra esta forma de violencia. Con la campaña ‘El abuso sexual es intolerable. Ponle los seis sentidos’ se busca dar herramientas para la prevención, generar articulación institucional e impulsar iniciativas locales de prevención. Desde Plan consideramos que estas iniciativas serán más efectivas en el largo plazo que los controvertidos ‘muros de la infamia’, que no generan condiciones directas de protección para la niñez. *Columna de la Fundación Buen Gobierno. Gabriela Bucher Balcázar* Directora ejecutiva, Fundación Plan El silencio es la mejor forma de reproducir el problema; no hablar del abuso sexual contribuye a que éste se multiplique”.

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