En rumba y diversión invierten el dinero los universitarios

Alumnos dan su testimonio sobre el manejo que le dan al dinero para sostener sus estudios.

Universitarios gastan más en rumba según estudio.

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Universitarios gastan más en rumba según estudio.

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octubre 28 de 2013 - 09:42 p.m.
2013-10-28

La gran mayoría de universitarios en Bogotá (90,6 por ciento) reciben una mesada mensual de sus padres para ir a la universidad.

Pero el 69 por ciento de estos estudiantes se gasta más esa plata en diversión: rumba, trago, cine o viajes, según un estudio de la Universidad La Sabana.

En segundo orden, (58 por ciento) la mesada la destinan para financiarse el transporte, la comida y a algunos les alcanza para comprar ropa.

De acuerdo con ese estudio, que se hizo con una muestra de 714 estudiantes encuestados de nueve reconocidas universidades públicas y privadas de Bogotá, una tercera parte de los universitarios (38,4 por ciento) capitalinos tiene para sus gastos mensuales entre 200.000 y 400.000 pesos.

Otra proporción de jóvenes (24 por ciento) perciben entre 400.000 y 600.000 pesos y hay un 16 por ciento de universitarios que reciben de 600.000 a un millón de pesos y más.

Estos últimos, son preferentemente estudiantes que viven fuera de Bogotá, y sus padres les consignan esos montos para financiar el arrendamiento de la vivienda, el transporte, la alimentación, útiles y demás implementos que requiera para los trabajos en la universidad.

Otro punto que llama la atención de la investigación es que los universitarios, en esa etapa de la vida, no le dan tanta importancia al dinero como un medio de poder (así lo consigna el 44, 8 por ciento de los entrevistados) ni tampoco que sea indispensable para hacer amigos o tener aceptación social entre sus pares (50 por ciento).

En la escala de valores de 1 a 100, donde el más alto número representa la mayor importancia, el significado de la aceptación social apenas el 0,7 por ciento la valoró por encima de 75 puntos y el 13, 8 por ciento le dio una calificación por encima de 75 puntos al poder. Los pocos estudiantes que le dan alguna importancia al dinero son los de las universidades privadas.

Esto es lo que dicen los universitarios

‘Me puse a vender barquillos’

“Me llamo Juan José Burgos y soy de Pereira. Estudio Ingeniería Civil y Administración de Empresas en la Javeriana. Mi papá es un representante a la Cámara y me da 800.000 pesos mensuales de mesada. Me los consigna al a final del mes o a principios.

Es una plata que distribuyo así: más o menos gasto 50.000 pesos en transporte, en los taxis cuando salgo. No pago transporte para la universidad porque vivo cerca. En los almuerzos se me va otra platica. En lo que más gasto es en las salidas los fines de semana: se me van unos 500.000 pesos.

Pero esa no es la única plata que recibo".

"Como no soy de Bogotá y necesito también darme mis gustos, decidí montar hace dos meses un negocio. Me puse a vender barquillos en la universidad. Unos amigos de Pereira los hacen y yo los vendo en la universidad, a donde llevo 150 diarios.

Cada barquillo vale 1.000 pesos. Más o menos vendo unos 750.000 pesos semanales. Por cada barquillo me gano 350 pesos. Por esas ventas me gano al mes un millón de pesos, más de lo que me da mi papá. Por eso no me da ninguna pena vender barquillos a mis compañeros. Claro que al principio las ventas no fueron fáciles.

Me tocaba recorrer toda la universidad para venderlos. Ahora, ya me conocen y me buscan los estudiantes en el edificio central de la universidad. Los saco a la venta entre las 9 y 10 de la mañana. Lo más chistoso es que ya me salió competencia. Hay otros dos compañeros que también empezaron a vender barquillos. Lo bueno es que en una universidad de 20.000 estudiantes hay mercado para todos”.

‘Por vivir fuera de Bogotá me dan más mesada’

“Soy Graciela Cáceres, y me vine de Cúcuta para estudiar en la Javeriana, donde curso cuarto semestre de psicología. En Bogotá vivo en un apartamento con una niña que arrienda la habitación. Mis papás me dan de mesada un millón de pesos que me consignan distribuidos cada semana.

Cuando uno vive fuera de Bogotá los gastos son mayores: en desayuno, almuerzo y comida, que compro a diario, me gasto unos 30.000 pesos diarios.

Otros 60.000 pesos semanales son para pagar la empleada que va dos veces por semana a hacer el aseo.

Y el resto que me quede es para pagar el transporte (es en lo que más plata se me va), la gasolina del carro y para comprar ropa. En rumba si gasto poco. Mis amigos son los que pagan”.

‘La mesada no me alcanza’

“Vivo en el Chicó y soy Camila Murcia estudiante de comunicación en la Javeriana. Recibo 800.000 pesos mensuales de mesada. Mi mamá me da 400.000 pesos y mi papá otros 400.000., Me los consignan. Pero la plata no me alcanza.

En la gasolina del carro se me van casi 320.000 pesos semanales. Por eso a veces mi mamá se apiada y me tanquea el carro. En parqueaderos se me van 10.000 pesos diarios ( ahí se van otros 200.000 pesos al mes) y lo demás que me quede me lo gasto en los almuerzos –que en la universidad son caros, a 12.000 pesos) y en rumba los viernes y los sábados”.

‘A veces me toca pedir prestado’

“Soy Carlos Julián Sánchez y estudio dos carreras: ingeniería civil y arquitectura en la Universidad de los Andes. Vivo en Los Rosales y mis papás me dan 600.000 pesos mensuales para mis gastos. Ese dinero trato de repartirlo de tal forma que sean 20.000 diarios. Con eso me pago el almuerzo, que en la universidad es caro porque vale entre 10 y 15.000 pesos. Quedan los 5.000 pesos restantes para el bus y si me sobra algo me compro unas galletas o algunas onces. A veces alcanzo a hacer ahorros para sacar de los 600.000 que me dan algo para la rumba. A veces me quedan 200.000 para la salir los fines de semana y comprar materiales de arquitectura. Claro que con frecuencia no me alcanza la plata. Y me toca pedirles prestado a algunos compañeros. Es cuando me toca casi llorarle a mi papá para que me dé la plata que me hizo falta. Me hace sufrir al principio, pero después de unos cuantos regaños al final me da la plata para pagar lo que saqué prestado. Porque una buena rumba, la salida a una buena discoteca con consumo vale mínimo unos 100.000 pesos. Una regular cuesta alrededor de 50.000. Bueno, esas salidas son por ahí unas dos veces al mes, porque con todo el trabajo que deja la universidad, no hay suficiente tiempo para rumbear”.

‘Mi papá es muy superestricto’

“Estudio ingeniería civil en la Universidad de los Andes y mi nombre es Catalina Suárez. Mi caso diría que es algo distinto al de mis compañeros, porque mi papá es superestricto. De mesada me da 400.000 pesos al mes.

Soy como la más vaciada del curso. Pero entiendo a mi papá, él quiere educarme y que aprenda a usar el dinero. Esa plata es solo para los gastos de universidad, no para ir a ninguna rumba. Lo que más dinero me cuesta es el transporte, porque vivo en San José de Bavaria y me toca pagar para ir a la universidad y si salgo de noche o el fin de semana lo que más me cuesta es el taxi. No baja de los 20.000 pesos.

Si quiero ahorrar, me toca no comprar el almuerzo en la universidad y traerlo de la casa. Ahí me ahorro unos 70.000 pesos al mes”.

“Me dice que me daba 20.000 pesos diarios. A veces me los da cada día. A mí no me dan plata para -¿Una rumba cuánto le cuesta?- A mí no es que se me vaya la plata en las rumbas. Gasto más plata en transporte, porque yo no tomo mucho, el cóver (la entrada) son 20.000 pesos y el transporte a la 170 con Boyacá vale mínimo 20.000 pesos. A veces ellos pagan pero no tanto, la mayoría de las veces yo pago mis cosas. También tengo clase los sábados. Son más o menos unos 480.000 pesos los que me dan al mes. Al principio, como no me alcanzaba la plata, porque mi papá me daba menos (casi 13.000 pesos diarios) me puse a trabajar en un ‘call center’. Al mes ganaba unos 600.000 porque era para responder llamadas en inglés, porque soy bilingüe. Pero no me quedaba mucho tiempo para el estudio y como me empezó a ir mal en la carrera me tocó dejar de trabajar”.

‘No recibo mesada’

“Aclaro que no todos los que estudian en la universidad no reciben mesada. Yo soy Carlos Rodríguez y en mi casa me dan 5.000 pesos diarios. Estudio geología en 4º. semestre de la Universidad Nacional.

Por la situación económica no me pueden mis papás dar más plata. Con lo que me dan me pago el bus, que son 3.000 pesos diarios. Vivo en el barrio Marsella l. El almuerzo todos los días lo llevo de la casa a la universidad. Estudio desde las 7 de la mañana hasta las 4 de la tarde., ¿Que cómo me financio la rumba?. Simple. No tengo vida social, es algo medio prohibido. Cuando quiero salir a una discoteca o al cine trabajo en logística. Ahí me pagan por montaje de tarimas y control de personal unos 80.000 pesos. Ahora, tampoco se puede vivir en rumba porque con el montón de trabajo que dejan en la universidad no queda tiempo para nada más”.

‘Al principio tenía mesada, ahora no’

“Estudio ciencias humanas y ya voy en octavo semestre en la Universidad Nacional. Me llamo Vivian y vivo en Bosa. Al principio que comencé a estudiar mi papá podía darme de 3.000 a 4.000 pesos para mis gastos. Aunque no lo crean, me alcanzaba para el transporte. Entonces la alimentación me la daba la universidad.

Después no pudo continuar mi papá dándome plata y tuve que empezar a trabajar en un restaurante y luego en el lavado de carros.

Desde hace año y medio estoy en este puesto de venta de comestibles y de minutos y recarga de celular, que permiten en la universidad. Pertenece a otro compañero estudiante de ciencias económicas. Por hora de trabajo en el puesto me pagan 3.000 pesos y trabajo los miércoles y los jueves cuatro horas cada día.

Con la plata que me gano pago el transporte, las fotocopias y, cuando puedo, la comida. Trato de no comprar el almuerzo por fuera, sino traerlo de la casa preparado para que la plata me alcance para el transporte”.

“Me pagan por horas de trabajo. Me pagan 3.000 pesos la hora y trabajo los miércoles y los jueves. Eso me alcanza para los buses, fotocopias, más o menos me hago 18.000 pesos por día. Eso me alcanza para la semana porque trabajo miércoles y jueves. -¿Cómo hace para vivir sin la mesada? - Nunca la he tenido y no la necesito porque en la casa tengo la comida, no pago servicios, nada. La alimentación me la da la universidad porque me da apoyo alimentario. Antes recibía también apoyo en el transporte, pero este año no. Con lo que trabajo aquí me pago el transporte”.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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