Las rutas del contrabando en Colombia

Según autoridades, este flagelo va a mutar a pequeñas mercancías, pero de mayor valor.

Las rutas del contrabando en Colombia

Geovanny Gutiérrez

Las rutas del contrabando en Colombia

POR:
diciembre 27 de 2013 - 04:40 p.m.
2013-12-27

Entre las sombras de la noche o en plena luz del día, bordeando los puertos de Portete, Puerto Nuevo y Puerto López, en el norte del país, pasa el fantasma del contrabando. Esa es una de las fronteras más porosas para este flagelo, que le arrebata 6.000 millones de dólares anuales a la economía colombiana.

El general Gustavo Moreno, director de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) dice que en La Guajira, en solo un tramo de 219 kilómetros, hay 192 pasos ilegales, todos carreteables. El polvo espeso del desierto se vuelve cómplice para facilitar el cruce clandestino de la mercancía y un escaso punto de control de la Dian es poco menos que un paño de agua tibia para el cáncer del contrabando en esa zona del país.

El del cigarrillo, por ejemplo, proviene fundamentalmente de la fábrica paraguaya que produce la marca Ibiza, una de las 150 descritas como ilegales. De allá salen grandes volúmenes del producto, en barcos que atracan en Aruba y Curacao. Sus documentos parecen estar en regla. Nadie los detiene. Siguen su curso por el océano, arriban a zonas que tienen régimen especial aduanero en La Guajira colombiana. Entran por los múltiples puertos que ofrece la península y llegan a tierra firme, a municipios como Manaure y Maicao.

NO VAN DE PASO

Supuestamente, los cargamentos van en tránsito hacia otros países, pero en realidad se quedan porque por esta zona del país entra el 94 por ciento del cigarrillo de contrabando, que representa alrededor de 1,6 billones de unidades, de los 12,5 billones que consumen los colombianos.

Una vez en las áreas urbanas cercanas a la frontera se pone en marcha la red interna que se encarga de introducir los productos al mercado nacional. Lo irrigan hacia el Atlántico, Antioquia y el Valle, y termina en las manos de un colombiano incauto que, generalmente, desconoce el real impacto de este fenómeno.

ASUNTO DE SEGURIDAD NACIONAL

Para el general Moreno, hace mucho rato el contrabando dejó de ser la aventura en la Alta Guajira que describe Rafael Escalona en sus cantos vallenatos. El flagelo hoy es un tema de seguridad nacional, que vulnera la estabilidad económica del Estado y pone en riesgo la salud y la vida humanas.

“No se puede abordar solo como la entrada o salida de artículos que no pagan aranceles ni impuestos. Es parte de toda una red criminal que pueden integrar actores armados ilegales, llámese narcotráfico, terrorismo, tráfico de armas, tráfico de seres humanos. Existe un hilo conductor grueso que empezó a ser dinamizador del contrabando y es el lavado de activos. En ciudades como Medellín, por ejemplo, están los combos, que son alianzas delincuenciales que intimidan para que en ciertas zonas solo se vendan ciertos productos de contrabando".

El efecto malévolo de este flagelo se percibe como una cadena infinita que va más allá de la disminución del recaudo por pago de impuestos y, por consiguiente, menos disponibilidad de recursos públicos para invertir en desarrollo social (solo por venta ilegal de licores y cigarrillos, los departamentos deja de percibir 1 billón de pesos al año, que deberían ir al sector salud).

La maraña del contrabando aprovecha la necesidad económica del niño, que es reclutado para meterse en los camiones y descargar mercancía para llenar caletas de ilegalidad. Está también en la cantidad de empleados que quedan cesantes, porque una empresa que paga impuestos quebró ante la competencia de los precios bajos que pueden ofrecer las fábricas de papel. Está en los elementos químicos que les agregan a productos consumibles, como el licor adulterado, que en el mejor de los casos, puede dejar a una persona ciega, demente o en coma permanente.

HONDAS DIMENSIONES

La Guajira no es la única ruta. El canal de comunicación de Cúcuta con Venezuela es propicio para el ingreso de aves de corral, carne de pollo, leche en polvo y gasolina. Esta ciudad fronteriza es una de las plataformas de distribución del contrabando hacia diversas zonas, aunque todas las rutas se inician en la periferia colombiana y convergen en el centro del país, donde hay mayor demanda de productos.

Mientras tanto, el arroz puede entrar por Putumayo, los huevos tienen múltiples puertas (Venezuela o Ecuador, por ejemplo); los textiles y calzados llegan de países como China a través de Panamá y pronto habrá invasión hasta de productos médicos que atraviesan trochas en camiones escudados por grupos armados, que reciben entre 300 y 500 mil pesos por camión 'escoltado'.

"La compañía Johnson y Johnson está introduciendo al país unas válvulas diminutas para el corazón que valen mucha plata. El problema es cuando ya no solo las metan de contrabando sino que también las falsifiquen, como el licor. Solo que, en este caso, llega al corazón de una persona esperanzada en una cura y la matan", advierte Moreno.

IRRUMPE EL SECTOR PRIVADO

El general Moreno está muy esperanzado en la estrategia de vincular al sector privado, directamente impactado por la competencia desigual del contrabando, a la lucha contra el flagelo.

"El elemento vital en esta guerra es el sector privado. Ellos tienen recursos, dinero y conocimiento. Están del lado de la ley y de las buenas prácticas económicas. Ganamos mucho en tiempo con la información de los privados, pues saben cuáles son sus competidores legales y puede detectar fácilmente cuando se creó una compañía, si solo duró seis meses, lo que conduce a sospechar que se trataba de una fábrica de papel para introducir contrabando".

El contrabando es tan milenario como los impuestos, pero cada vez surgen nuevas estrategias ilegales que descrestan. "A las mulas del Ecuador las mandan con pipas de gas y se devuelven con televisores. Vienen solas, no las guía nadie. Ellas conocen el camino. Llegan al punto exacto y se devuelven con la misma destreza. Por eso, más allá del descreste, la preocupación es por el peligro que corren los colombianos con el contrabando, por ejemplo de medicamentos. Están comprando medicamentos vencidos para reempacarlos, venden placebos que no le van a servir al paciente para nada", agrega.

En el futuro inmediato, según Moreno, el fenómeno va a sorprender aún más a las propias autoridades, de acuerdo con lo que ya han olfateado. "El contrabando va a mutar, ya no será en grandes volúmenes o grandes cargas. Se concentrarán en especializarse para llevar mercancías puntuales, más pequeñas, pero más caras. Eso ya está sucediendo", puntualiza.

Y usted, ¿no va a luchar contra esta amenaza?

REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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