¿Un salario mínimo más bajo?

La fórmula de reducir el salario mínimo como medida para mejorar, en parte, los niveles de desempleo, que en Colombia no han bajado de dos dígitos en los últimos años, se ha escuchado con mayor frecuencia.

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julio 21 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-21

Sin embargo, en un contexto de crisis económica e incertidumbre, y con la dificultad que implica para los hogares vivir con un ingreso menor de $500.000, la propuesta de reducir el único ingreso seguro, podría resultar incomprensible a simple vista, por decir lo menos. Varios estudios económicos sobre el fenómeno del desempleo hacen énfasis en la existencia de rigideces en el mercado laboral colombiano como la inflexibilidad del salario mínimo y los denominados parafiscales, que para algunos explicarían, en parte, los altos niveles desempleo y la informalidad. Fedesarrollo, por ejemplo, ha argumentado que el salario mínimo en Colombia es relativamente alto comparado con el ingreso per cápita del país y la productividad del trabajador. No obstante, reconoce que en términos absolutos este ingreso resulta insuficiente para suplir las necesidades básicas para un hogar. En términos estrictamente económicos, el salario mínimo legal se considera una distorsión del mercado laboral en el sentido de que difiere del sueldo que surge de la interacción entre la oferta y la demanda del trabajo. En el escenario de un salario legal superior al del mercado libre de regulaciones, el resultado es un exceso de oferta de trabajo, es decir, más trabajadores que plazas de trabajo. Así mismo, el hecho de que exista un mínimo legal en términos prácticos implica que un empleador reduciría sus costos de producción, a través no de recorte del salario mínimo, sino contratando menos trabajadores o incluso despidiendo a los actuales. De esta lógica surge la propuesta sobre la disminución del salario mínimo. Uno de los argumentos de Fedesarrollo ha sido que la flexibilización del salario mínimo permitiría incluir al sector formal a los 5 millones de personas que se encuentran hoy en la informalidad y que ganan menos de un salario mínimo. Según estimaciones del Banco de la República, de 18 millones de trabajadores en el país, tan solo dos millones alcanzan el mínimo legal. O sea, que el número de los informales que mejoraría su situación -cinco millones- superaría en número al grupo asalariados que ya reciben el mínimo y que verían ese ingreso reducido. Es decir, el trade off de esta medida es, por un lado, disminuir el poder de compra de los hogares que tienen ya asegurado un sueldo mínimo y evitar un panorama aún más difícil en términos de desempleo o, por el contrario, ‘proteger’ ese ingreso mínimo de los que ya lo tienen y enfrentar un panorama de desempleo más difícil. A pesar de que algunas de las justificaciones de un salario mínimo han sido combatir la pobreza y evitar la explotación, para el caso colombiano no ha funcionado, ya que la tasa de evasión del mínimo en el país es alta. Por último, valdría la pena preguntarse si una vez se tenga un salario mínimo más bajo, las empresas estarían dispuestas a contratar a esos informales que son los menos calificados de la población o si, por el contrario, se verían tentadas a ofrecer un salario un poco más alto, pero contratar un tecnólogo o profesional, accediendo a trabajadores más calificados a menor costo. '' Según estimaciones del Banco de la República, de 18 millones de asalariados en el país, tan solo dos millones alcanzan el mínimo legal.WILABR

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