Salario mínimo y equidad

Comenzó el rito anual de la negociación para determinar el aumento del salario mínimo en el que se pretende llegar a un consenso entre trabajadores, empleadores y Gobierno. Casi nunca se logra tal consenso, y este año va a ser mucho más difícil que en otras ocasiones porque los puntos de partida de cada una de las partes están muy distantes. Los trabajadores aspiran a un aumento del 15 por ciento, el Gobierno a que se defina sobre la base de la inflación esperada del año entrante (5 por ciento es la meta del Banco de la República) y los empresarios a un aumento alrededor de la inflación de este año (7,5 por ciento).

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noviembre 25 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-25

Aunque siempre se tratan de presentar argumentos técnicos, supuestamente neutrales, del impacto del salario mínimo en la inflación, en la competitividad o en las finanzas públicas, la verdad es que esta ‘negociación’ es el mejor ejemplo de lo que Raúl Prebisch llamaba la Pugna Distributiva, es decir, la pelea por ver qué grupo social se apropia de una tajada más grande del ingreso y la riqueza nacional. Casi siempre, pero sobre todo durante el gobierno de Uribe, esta pelea la han perdido los trabajadores porque en los últimos años las utilidades de los empresarios han aumentado de 30 por ciento a 35 por ciento su participación en el PIB. No parece fácil que este año se logre cambiar esta tendencia antitrabajadores; al fin y al cabo el eje del modelo económico de Uribe es la confianza de los inversionistas que se vería afectada si tienen que compartir una pequeña parte de sus utilidades. Sin embargo hay varias razones de peso que justifican que el aumento del salario mínimo sea muy superior al promedio de la inflación registrada. La primera es la diferencia entre la inflación promedio y la de los estratos bajos. La tesis tradicional es que el incremento del salario debe ser igual a la inflación más uno o dos puntos por el aumento de la productividad, lo que daría para este año un 8 por ciento a 9 por ciento. Pero resulta que por causa de los alimentos los precios de la canasta familiar de quienes reciben el salario mínimo han aumentado cerca del 10 por ciento, o sea que de acuerdo a esa tesis el aumento del salario podría llegar hasta un 12 por ciento. En segundo lugar está el tema de la competitividad. Para justificar los bajos salarios se dice que son necesarios para enfrentar la creciente competencia en un mundo globalizado. Sin embargo debe recordarse que desde junio pasado los productores nacionales han ganado por lo menos un 20 por ciento en competitividad por la devaluación del peso frente al dólar, es decir, que pueden compartir una parte de esa ganancia con los trabajadores. En cuanto a quienes no compiten con el exterior, el aumento del salario mínimo no les afecta para nada su posición competitiva, porque perjudica por igual a todos los productores. Finalmente, está el tema del aumento del desempleo por la desaceleración de la economía. Hay que recordar que esta desaceleración se produjo antes del estallido de la crisis financiera, y una de sus causas principales fue la caída del consumo de los hogares que se ha notado en las ventas de alimentos y artículos para el hogar. Por lo tanto un mayor aumento del salario mínimo, que significa una mayor capacidad adquisitiva de la gran mayoría de la población, implica un fuerte estímulo a la demanda interna que puede contrarrestar parte de los impactos de la crisis internacional. De otra parte, es cierto que el salario mínimo tiene un fuerte impacto en las finanzas públicas por el ajuste automático de las pensiones, pero en medio de la recesión este es un costo que se justifica, pues es la forma más progresiva de aumentar el gasto público y estimular la demanda. En los seis años del modelo pro-ricos de Uribe la economía ha crecido 35 por ciento, el empleo 9 por ciento y el salario mínimo solo 5 por ciento. Ya es hora que las políticas públicas vuelvan a buscar la equidad. macabrera99@hotmail.com '' Un mayor aumento del salario mínimo, implica un fuerte estímulo a la demanda interna, que puede contrarrestar parte de los impactos de la crisis internacional.WILABR

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