La salud: derecho fundamental

En Colombia se debe fortalecer el poder institucional del Estado para combatir cualquier forma de violencia, pero simultáneamente debe darse la oportunidad para concluir el proceso...

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marzo 24 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-24

Tal vez la noticia más importante de la semana es la recuperación del liderazgo del presidente Obama en E.U. La aprobación de la reforma a la salud -la venían intentando desde hace muchos años todos los presidentes demócratas, así como algunos republicanos- se logró en el Congreso norteamericano y es ya un hecho irreversible.

El aspecto sustantivo de esta reforma no es sólo el aumento de la cobertura y la calidad, sino que coloca nuevamente la salud de los estadounidenses por encima de los intereses económicos de sus administradores y recupera para el Estado el papel de árbitro y orientador del sistema. Es un ejemplo de equilibrio entre la necesaria 'seguridad social' y la 'seguridad inversionista'.

Una dama admirable, la señora Nancy Pelosi, lideró esta aprobación. Cuando la reforma se encontraba en graves dificultades, después de la muerte del senador Edward Kennedy, del triunfo de un senador republicano en Massachusetts, y con los líderes demócratas a punto de tirar la toalla, dijo: "Atravesaremos las rejas y si la puerta está cerrada tendremos que saltarla. Si el muro es demasiado alto habrá que buscar cómo pasar por encima. Y si esto no funciona, llegaremos en paracaídas. Pero sea como sea, vamos a pasar la reforma a la salud". Hizo lo imposible y lo logró.

La enseñanza de esta 'odisea' es que sólo los líderes, no los caudillos, pueden transformar al mundo. Es una derrota al capitalismo salvaje en la cuna del capitalismo. Ahora tendrán que enfrentar otros temas fundamentales y otras utopías al parecer irrealizables: respuestas al desempleo, recuperación de la credibilidad para no continuar siendo los principales violadores de los derechos humanos en el mundo, reforma migratoria, cierre de la cárcel de la infamia en Guantánamo, y tantas cosas más.

No obstante, después de lo logrado, parecería que todo, o casi todo, se puede, inclusive algo que parece imposible, recuperar el liderazgo de E.U. en la construcción de alternativas multilaterales para enfrentar la crisis mundial y responder al gran reto del futuro sobre el cambio climático en el mundo, y así asegurar la sostenibilidad en el desarrollo.

En nuestro país, los temas son claros: buscar los equilibrios entre la seguridad inversionista y los intereses de la sociedad, hoy completamente rotos a favor del capital. Reformas de fondo y socialmente aceptables en salud y pensiones. Recuperar el espíritu de la Constitución del 91 para una real descentralización. Propuestas objetivas sobre la generación de empleo y el desarrollo, entre otras cosas, aprovechando los ingentes recursos que ingresarán en los próximos años en inversión en el sector minero y petrolero.

E, insisto -aunque soy consciente que cuando se dan propuestas de llevar a cabo procesos de paz, llueven 'rayos y centellas' sobre quienes la realizan- se debe fortalecer el poder institucional del Estado para combatir cualquier forma de violencia, pero simultáneamente debe darse la oportunidad para concluir el proceso de intercambio humanitario e iniciar un proceso de paz con condiciones: sin zonas de despeje, sin secuestro, sin afectación de la sociedad civil y con propuestas de verdad, donde se parta del principio de que es necesario combatir la inequidad y democratizar el campo. Seguridad es paz con desarrollo.

dgumanam@unal.edu.co