San Alberto quiere conquistar a Rusia

En medio de una terraza natural, anclada en el punto más alto de la Hacienda San Alberto, en el municipio de Buenavista (Quindío), tiene origen el café gourmet colombiano que ahora quiere traspasar fronteras y conquistar a Rusia a través de su participación en la feria de Moscú de mediados de septiembre.

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septiembre 03 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-03

En Colombia, tanto la hacienda como el café ya son famosos. Es tradicional que los paseos turísticos al Eje Cafetero incluyan la estación en ese lugar, en el que no sólo se puede disfrutar de un café al estilo de las pruebas de los finos vinos de Francia, sino apreciar el paisaje del Valle del Quindío y del municipio de Buenavista, que está ubicado en la falda de la montaña. Todo empezó en 1972. "Mi abuelo Gustavo Leyva Monroy pierde a uno de sus hijos, Gustavo Alberto, en un accidente aéreo, y es en honor a él que decide comprar una finca y bautizarla San Alberto. Desde ese momento inicia la tradición cafetera de nuestra familia", cuenta Juan Pablo Villota, director de la hacienda que hoy es todo un emporio empresarial y exporta a varios países desde el 2008. ¿El fuerte de la empresa es el turismo o la exportación? La empresa comprende varios proyectos que comparten el mismo objetivo: llevar el consumo del café a otro nivel tanto dentro como fuera de Colombia. Así buscamos convertirnos en un referente de lujo y exquisitez alrededor del producto insignia del país. En el Café de Buenavista tenemos un recorrido de dos horas para turistas exclusivos que quieren ir más allá de degustar el café. Realizan un tour por la montaña, las plantaciones y el beneficiadero, y concluyen con un despertar de los sentidos probando los diferentes perfiles del café. Allí también tenemos una tienda boutique, donde se consigue café y accesorios para su preparación. ¿A cuánto ascienden las ventas de la empresa? Son 100.000 kilos, ente el 60 y 70 por ciento lo destinamos al mercado internacional, a través de tostadores especializados que satisfacen los paladares más sofisticados, y el restante lo destinamos para el mercado doméstico. Por política familiar decidimos dejar -cosecha tras cosecha- un remanente de la mejor calidad que exportamos para compartir exclusivamente con el colombiano a través de Café San Alberto. ¿Qué mercados han logrado conquistar? Corea del Sur, Canadá, Suecia, Holanda y Chile. Y hemos logrado abrir una nueva categoría de café en Colombia, la superpremium. ¿Qué expectativa tiene con Rusia? Las expectativas son altas, pues desde ya, la visita de este café ha despertado interés de compradores gourment. Esperamos que San Alberto logre posicionarse en Rusia como lo ha hecho en otros países. ¿Cuáles son las proyecciones de crecimiento? Hemos logrado empezar a ser reconocidos en la élite internacional de los cafés especiales como una propuesta progresista, consistente y exquisita, por lo cual en el 2012 esperamos empezar a compartir nuestro café también con Australia y Singapur. Esto nos traería un crecimiento del 15 por ciento. En el mercado local, esperamos crecer entre 15 y 20 por ciento. Para ello, estamos desarrollando una categoría nueva en Colombia, la de los cafés superpremium. ¿Qué tan difícil es para una empresa colombiana familiar abrirse paso en los mercados externos? En general, en nuestro país aún faltan estímulos para crear cualquier tipo de empresa, falta simplificar muchos trámites. Pero si la compañía tiene identidad, una propuesta diferenciadora, con alto valor agregado, y tiene claro el mercado al que quiere llegar, no va a tener problema en superar los obstáculos y dificultades que toda empresa naciente tiene que enfrentar. ¿Cuál es la participación de la empresa en materia tributaria en el país y en generación de empleo? Cultivamos cuidando el medio ambiente y con una desinteresada responsabilidad social con la comunidad y nuestros colaboradores, y somos una de las fuentes principales de empleo para el municipio de Buenavista.helgon

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