Saneamiento hospitalario, a manos de Minhacienda

Le entregan esta función a la Dirección de Apoyo Fiscal. Primeros diagnósticos.

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febrero 15 de 2013 - 12:48 a.m.
2013-02-15

Uno de los ‘huesos duros de roer’ en materia fiscal, el del saneamiento hospitalario, pasará a ser un nuevo renglón dentro de las funciones de la Dirección de Apoyo Fiscal (DAF) del Ministerio de Hacienda, en cabeza de Ana Lucía Villa, y que se encarga del manejo de las crisis financieras de los entes territoriales.

Un primer diagnóstico, en busca de establecer por qué las sumas y las restas no cuadran, da cuenta de que hay 420 hospitales en riesgo alto y medio. “Esto es el 40 por ciento de la red pública y la mayoría es de segundo y tercer nivel de complejidad”, indica Villa.

Solamente en Bogotá, donde existen 22 hospitales grandes, 14 están en quiebra. Recientemente, la Secretaría de Salud del Distrito ha estimado que el déficit en la capital del país puede bordear los 637 mil millones de pesos.
Para Villa, el problema no es de plata, sino de falta de reglas de juego para administrar esas instituciones. “El sector mueve 43 billones de pesos, lo que, a simple vista, parece suficiente para todos los colombianos”.

La política de la funcionaria, en su nueva tarea de ayudar a enderezar las finanzas hospitalarias y garantizar así un buen servicio, será la de pedir a los mandatarios los planes de salvamento, antes de ella destapar sus fórmulas. “En el diagnóstico que estamos haciendo hemos podido definir que para sanearlos no los puedo aceptar individualmente. Me deben traer una propuesta de racionalización de red”.

Allí, necesariamente quedarán involucrados los prestadores privados. “Hay servicios muy rentables, como imágenes diagnósticas, laboratorios clínicos, farmacias. Todo eso, dentro del hospital público, lo explota un privado. Por eso quiebran los públicos”, indica Villa.

Su idea de sanear a través de redes es similar al esquema que se debe seguir en el contexto nacional.

“Un hospital de tercer nivel en una región como el Guaviare debe permanecer abierto aunque no tenga demanda, por cuestiones de orden público. Esto tenemos que financiarlo todos, pero en ciudades como Medellín, por ejemplo, no hay por qué mantener un hospital ocioso”.

Martha Morales M.

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