Sea solidario

En Colombia los hechos se suceden sin tregua ni pausa y la capacidad de discernimiento es cada vez menor. Los ejemplos son muchos. Estamos ante un nuevo país donde lo esencial dejó de tener sustancia y la coyuntura sin horizonte de largo plazo: la norma

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agosto 31 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-31

El proceso de privatizaciones en todos los niveles no da tregua. La anunciada venta de Ecopetrol se ha pretendido justificar de mil maneras. Lo cierto es que la decisión tiene profundas implicaciones políticas y económicas. Son recursos estratégicos y patrimonio nacional. ¿Hasta dónde se avanzará? En mi opinión no demasiado. Sin embargo y en el entretanto, se creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos y se privatizó la refinería de Cartagena. Lo mismo ocurrió con Telecom o con el ISS. Lo rentable se extrae del manejo de las empresas. Si se sumarán los pasivos pensionales que son una sola bolsa del dinero de los cotizantes no habría déficit pensional. Pero los privados son jóvenes, boyantes y sin riesgos, puesto que cuando se desinflan sus inversiones las pérdidas se descuentan de los ahorros de los trabajadores. Se crean nuevas empresas que reemplazan a las antiguas, pero nada asegura el cumplimiento de las obligaciones laborales y pensionales. Se multiplican las huelgas y la angustia ante la indolencia de una población que ve con desdén y en muchos casos con envidia que existan trabajadores que tengan la esperanza de recibir años de salarios o pensiones atrasadas, cuando ellos no tienen ninguna. Es la estrategia del deshuese y poco a poco se crea el ambiente para que la única solución sea la privatización o la creación de nuevas empresas. Simultáneamente se plantea una reforma tributaria que ya nadie entiende. De ser dizque estructural pasó a ser una reformita. Sin embargo, el objetivo básico es bajar los impuestos a las empresas y neutralizar la pérdida de ingresos con otros impuestos. Que el IVA va a ser para menos productos de la canasta familiar, que todos comemos yuca y papa y nos afecta por igual a ricos y pobres, que se devolverán impuestos politizando aún más mecanismos como el Sisbén. Que las clases medias no se afectarán, manejando artificios matemáticos, derivados de una metodología estadística insostenible. Que los cálculos se hacen teniendo en cuenta un crecimiento que muchos creemos insostenible ante la inminencia de la recesión en el mundo globalizado. La verdad es sencilla. Como bien lo afirma el ministro Carrasquilla en todas partes donde interviene con argumentos de autoridad, acompañado de Hobbes y del Leviatán: los impuestos al capital deberían de ser cero y todos se deberían centrar en el consumo. Supongo que esa es su razón para no gravar las utilidades de los accionistas, ni meter mano en la problemática de la contrarreforma agraria. Lo incontrovertible, para él, es aumentar los impuestos a los asalariados, los pobres y las clases medias que todo lo consumen y no tienen ninguna capacidad de ahorro. Eso para el Ministro es progresivo. Así lo dicen los modernos gurús de la teoría económica en los países desarrollados y, a ellos, hay que creerles. Sin darnos cuenta el patrimonio público, que es de todos, disminuye y el privado aumenta. El gasto fiscal se financia con privatizaciones e impuestos al consumo que dizque no son regresivos. Se gravan menos las utilidades porque eso va a generar crecimiento. Las inequidades en la distribución del ingreso son un problema de la sociología. La economía es una ciencia exacta. No opine, no comente. Usted, lector, no entiende que nosotros estamos trabajando para que el futuro sea mejor. Mientras tanto asuma los sacrificios, sea solidario. Profesor Universidad Nacional "Sin darnos cuenta el patrimonio público, que es de todos, disminuye y el privado aumenta”.

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